Jesús, Mateo y la Magdalena

* María Magdalena es mencionada en evangelios oficiales y en apócrifos, como una distinguida discípula de Jesús de Nazaret. Su nombre se refiere al lugar de procedencia: Magdala, localidad situada en la costa occidental del lago de Tiberíades y aldea cercana a Cafarnaúm. Murió en Éfeso, actual Turquía. Su fiesta se celebra el 22 de julio. Ella misma nos contará aquí resumida su relación con Mateo el publicano y su primer encuentro con Jesús de Nazaret en casa del apóstol.

    «Ustedes ya no son extranjeros ni forasteros, sino que son conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Están edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también ustedes se van integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.» /Carta a los Efesios c.2

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[Texto tomado de «María Magdalena y Jesús de Nazaret», eBook, pdf, cc.1 y 13]

# Muchas primaveras quedaron ya atrás desde el día en que por vez primera pregunté y me dijeron que aquel hombre allá recostado era Jesús Galileo, el gran Maestro de Nazaret. Esto ocurrió en Cafarnaúm en casa de Leví el publicano, en el patio grande donde solía dar sus fiestas. Eran frecuentes y las hacía preparar con sumo cuidado.

Aquel día señalado había acudido a nuestra fiesta el Maestro Galileo, aparentemente como uno más entre los otros invitados, rodeado de discípulos y muchos curiosos. Yo estaba allí para atenderlos y servirlos, debiendo corresponder con mi trabajo al cobijo amistoso que Leví me ofreció.

Con su propia manera de ver las cosas y de vivir la vida, Leví era muy respetado por todos, no parecía tener más que amigos. Conocerlo fue para mí una gran fortuna.

Él no fue un judío ortodoxo ni legalista, como tampoco lo fue Jesús Galileo. Por su oficio de publicano y por su reputación, Leví vivió una situación de excepción en la obediencia a normas y autoridades religiosas.

# Mi amigo publicano y el Maestro de Nazaret en su conversar frecuente coincidieron en lo que convenía hacer para renovar lo que ellos llamaron la ‘antigua alianza’. En más de una ocasión escuché a Leví reflexiones así como estas:

– Caminaremos en espíritu y en verdad, sin tanto ritual y palabrería.
– La gente reclama más misericordia y menos sacrificios.
– Nuestro Dios nos abandonó. Todos sienten gran desespero y decepción.
– El pueblo busca pan y libertad, sólo unos pocos tienen alimento en abundancia.
– El romano que ocupó nuestros pueblos menosprecia la tradición y sembró violencia.
– Las plazas y caminos con gente abandonada, enferma, sin techo, hambrienta, clamando al cielo sin descanso.
– ¿Qué podemos hacer?

# Estando muy en los comienzos de su predicación, el Maestro de Galilea buscaba gente inquieta y generosa. Bastó un gesto del gran Maestro para que Mateo se embarcara en la aventura de seguirlo. Para Mateo se trataba al fin de realizar un sueño suyo muy querido:

    – Maestro Jesús, quiero seguirte, acompañarte en tu trabajo, vivir contigo y como tú para siempre.
    – Ven conmigo, Mateo, déjalo todo ahora mismo y sígueme.

Los dos querían renovar la vida y purificar el aire mortal que respiraban, mas ¿cómo hacerlo? ¿qué planes tenía Jesús?

Los dos temían el rechazo de las autoridades religiosas y la exclusión. Podían ver ya a lo lejos aproximándose la sombra del fracaso, pero también sentían con fuerza que una luz nueva clareaba en sus corazones y lo iluminaba todo. Yo misma fui testigo de su amistad y de sus planes.

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* Imagen: Rostro de Cristo, Rembrandt

Vean también nuestra entrada «Los 10 encuentros de Cristo»

Aquí encontrarán varios eBook de nicodemoblog con sus enlaces: EBOOKS_LINKS.

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Poema canción ‘Hasta la Raíz’, de la cantautora mexicana Natalia Lafourcade, amor profundo y eterno.

Los encuentros de Cristo / curación y consuelo

Fueron muchos y variados los encuentros de Cristo por caminos y pueblos, con personas y grupos, encuentros renovadores.

Jesús y la gente se buscaron. Él compartió su mensaje y restauró la esperanza, si fuera menester curando males. Escuchar, pedir, confiar, verbos de encuentro, afecto y oración.

    «Vengan a mí los que están cansados y cargados, y yo les daré descanso. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí que soy manso y humilde» (Mateo c.11)

    «Jesús nos revela que Dios no habita lugares asépticos lejos de la realidad, sino que camina a nuestro lado, en las rutas a veces ásperas de la vida.» (Francisco, Sínodo 2021)

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# Encuentro con los primeros Discípulos: El comienzo de una amistad buscando conocerse, y tal vez trabajar juntos ¿Qué buscan? Maestro ¿dónde vives? El encuentro fue imborrable y prometedor. –san Juan c.1

# Con Nicodemo el fariseo: Costará cambiar lo fácil de siempre por lo más nuevo y exigente. Jesús le prometió ayuda, Nacerás de nuevo. Fue en la noche, y se hizo de día. Estará junto a la cruz. –san Juan c.3

# Encuentro con la Samaritana: Jesús se dio a conocer y ayudó en lo que pudo. No quiso complicar la vida sino aliviar la carga. Se ofreció como ‘Agua viva’ que sacia la sed de verdad y riega la semilla buena. –s Juan c.4

# Con el Joven rico: El joven buscó asegurar su cielo. Jesús cuestionó sus seguridades, nada valen si la gente cerca pasa hambre o está sin techo. Qué hacer ¡Déjalo todo, dale a los pobres y ven conmigo! –s Marcos c.10

# Con el Ciego del camino: Cansado de esperar, agotado de pedir, Jesús le devolvió la confianza ¡Señor, que yo vea! Abre tus ojos y sígueme. Fue posible lo que pareció imposible. –san Marcos c.10

    – Sus palabras, el aliento, su caricia, son curación y amor, salen de dentro, vienen de su corazón.

# Encuentro con el Escriba: Dios ¿qué te importa más? ¿Quién es mi prójimo? Verás la respuesta en la cuneta de los caminos, heridos, migrantes, infancia. Puedes mirar a otra parte y pasar de largo, o dar tu tiempo, tu agua, tu aceite. Si hay amor, estará el Señor. –san Lucas c.10

# El encuentro con Pilato: Encuentro de Jesús con la indiferencia y el vacío ¿Qué es la verdad? Solo interesó el poder y la gloria; su desinterés por la verdad llevará al dolor y la muerte del inocente. Las heridas de siglos lavadas por el amor que reconcilia ¡Señor, ten piedad! –s Juan c.18

# Encuentro con la Magdalena: Buscó a Jesús en el lugar equivocado, en el pasado. Él vive ahora en la comunidad, en la familia, en su corazón amante. La mujer será apóstol del triunfo de la Vida, profeta de la Noticia que consuela y pacifica: Jesús vive, nos espera y nos envía. –san Juan c.20

# Con los Discípulos en el camino, conversación amigable, compartiendo luces y sombras, explicándose, ‘Era necesario’. Finalmente el calor y la luz de Jesús venció su decepción y sus dudas, ¡Es el Señor, cómo ardía nuestro corazón en el camino! –san Lucas c.24

# Con los Discípulos encerrados: Con miedo, no comprenden. Puertas cerradas y corazones en espera, ‘Soy yo, no teman’. Frágiles, precisaron Espíritu santo, su aliento y su paz. La misión de Cristo deberá continuar, los necesita ¡Señor mío y Dios mío! –san Juan c.20

# Encuentro con Pedro arrepentido: Ante nuestra infidelidad, Jesús se mantendrá fiel porque nos ama. Pedro va avergonzado y dolido de su cobardía y orgullo. Jesús no está para reproches, sino para abrazar y reunir, si le renovamos la amistad, ¿Pedro, me amas? –san Juan c.21
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Algunos encuentros ocurren en los caminos y descampados, o en la casa de Zaqueo, de la hija de Jairo o de Marta y María, Jesús también nos abrirá las puertas de su casa, como a los jóvenes discípulos o a Nicodemo.

    – Baja Zaqueo, hoy quiero hospedarme en tu casa.
    – Jesús llegó a casa de Jairo, entró y tomó de la mano a su hija enferma.
    – Maestro, ¿Dónde vives? Vengan y lo verán.

Recordaré que antes de recibirlo en la Comunión, diremos: ‘Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme’.

Sin olvidar los encuentros frecuentes de Jesús con el Padre, su oración al amanecer, en soledad y en otras circunstancias, también con la gente:

    – Te doy gracias, Padre, porque te revelas a los sencillos.
    – Gracias, Padre, porque me escuchaste.
    – Padre, que no se haga mi voluntad sino la tuya.

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= Imagen: Nicodemo con Jesús en la noche, Rembrandt. «Nicodemo fue de noche a ver a Jesús: Maestro, viniste de parte de Dios por las señales que haces… No verán Reino de Dios si no nacen de nuevo». (san Juan c.3).

= Imagen: Emaús. Ayúdame, Batah.

= Otros encuentros en nuestra entrada «Las mujeres del Evangelio».

= En comentario verán lindo poema oración de confianza, de Cristina de Arteaga (+1984), monja jerónima española.
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Ain Karem – En Ti
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    En ti, que no quiebras la caña cascada
    En ti, que sostienes la mecha humeante
    En ti, mi vida encuentra descanso.
    Confío en ti, buen Jesús.

    Hazme como tú, sanadora de quebrantos
    hazme como tú, soplo alentador
    portadora de tu paz y tu consuelo
    hazme como tú, Señor Jesús.

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Verán recopilados en «Orar con Nicodemo», pdf, oraciones con Cristo resucitado.

Podrán descargar aquí, EBOOKS_LINKS, pdf, de nicodemoblog.

El leproso

    «Al bajar Jesús del monte se le acercó un leproso: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme’. Extendió Jesús la mano y lo tocó: ‘Quiero, queda limpio’. Y enseguida quedó limpio de la lepra», san Mateo c.8.

Rembrandt | Cristo cura al leproso

Los gestos de acogida y de misericordia hicieron realidad la bienaventuranza de la misericordia. Para el poeta y el lector será un llamado: ¡Anda, haz tú lo mismo!

Verán aquí un bello y viejo poema, canto de agradecimiento y de alegría. El autor se vio identificado con el enfermo leproso del evangelio, y en su meditar sentirá cercano el gesto de Jesús de Nazaret que lo toca y cura, como también el abrazo cariñoso al pródigo.

De Simeón Nuevo Teólogo, Monje y poeta ortodoxo (+1022):

    «Antes de que brillara la luz divina,
    no me conocía a mí mismo.
    Viéndome entonces en las tinieblas y en la prisión,
    caí a los pies de aquel que me había iluminado.

    Y aquel que me había iluminado toca con sus manos
    mis ataduras y mis heridas;
    allí donde su mano toca y donde su dedo se acerca,
    caen inmediatamente mis ataduras,
    desaparecen las heridas, y toda suciedad.
    Extraña maravilla: mi carne, mi alma y mi cuerpo
    participan de la gloria divina.

    Desde que fui purificado
    y liberado de mis ataduras,
    me tiende una mano divina,
    me saca enteramente del lodazal,
    me abraza, se echa a mi cuello,
    me cubre de besos.
    Es la luz que me arrebata y me sostiene;
    me arrastra hacia una gran luz.
    Me ha regalado una vida inmortal
    y me ha dado unas sandalias, anillo y corona
    incorruptibles y eternos.»

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Con María dando gracias a Dios, que ‘alza de la basura al pobre’.

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Vean en comentario las ‘lepras actuales’ de las que también pediremos ser liberados.

Amigos de Dios, rey David | Aleluya de Cohen

También el rey David fue amigo de Dios, a pesar de sus fallos. Fue pastor y rey, abusó de su poder y de la confianza divina, pero reconoció su culpa y suplicó el perdón.

El Dios de la Alianza le reprochó su conducta ingrata, su pecado, pero lo recibió y abrazó como buen padre. La amistad de Dios nunca falla, su fidelidad dura por siempre, eterna alianza.

Rembrandt, El regreso del hijo pródigo

El Evangelio hablará de un hijo pródigo y de su buen padre. El mismo Jesús recibió a pecadores y comió con ellos, animando a recuperarse: ¡No peques más! Una historia interminable de paciencia y misericordia.

# Esta fue la oración del Hijo pródigo, que arruinado y avergonzado pensó regresar a la casa del Padre:

    – Volveré donde mi padre y le hablaré.
    Padre, pequé contra Dios y contra ti
    ya no merezco ser llamado hijo tuyo,
    trátame como a uno de tus asalariados.
    Se levantó y fue donde su padre.

# Esta será la oración de David, el ‘Miserere’, no queriendo perder la amistad de Dios:

    Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad,
    purifícame de mi pecado.
    .. Lávame y quedaré más blanco que la nieve,
    renueva en mi interior un espíritu firme.
    .. No me retires tu espíritu santo,
    lléname de gozo en tu presencia.

La conversión y el perdón sincero serán presentados en el Evangelio como una resurrección, el paso de la muerte a la vida: «Tu hermano estuvo muerto y volvió a la vida, estuvo perdido y lo encontramos».

Cf. textos: san Lucas c.15; salmo 51; 2 Samuel c.11

– En una de sus últimas catequesis sobre la oración, el Papa Francisco nos dirá: «Hay un hilo conductor en la vida de David, que da unidad a todo lo que sucede: su oración. Esa es la voz que no se apaga nunca. David santo, reza; David pecador, reza. David nos enseña a poner todo en el diálogo con Dios, por eso nunca ha estado solo»

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Por su lucha interior y agitada fidelidad, recordé el texto de Miguel de Unamuno que dejó escrito en su tumba de Salamanca:

    «Méteme, Padre Eterno, en tu pecho,
    misterioso hogar,
    dormiré allí, pues vengo deshecho
    del duro bregar»

De su salmo III. Unamuno falleció en Salamanca el 31 diciembre 1936.
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La figura de David rey, músico y poeta, fue evocada en el lindo poema y canción ‘Aleluya’ de Leonard Cohen compuesta en 1984, alusión a su felicidad y dolor, las luces y sombras que hubo también de pasar:

    – Oí decir de un acorde secreto
    que tocaba David y agradó al Señor
    Hice lo mejor que pude, no fue mucho
    – Incluso cuando todo se derrumbe
    permaneceré frente al Señor de la Música
    y no pronunciaré más que el Aleluya.


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Podrán descargar aquí, EBOOKS_LINKS, pdf, de nicodemoblog.

La fragilidad de Jesús

    . . Te llamé para abrir los ojos de los ciegos, sacar a los cautivos de la prisión, liberar a los que habitan las tinieblas.
    . . El Verbo de Dios se hizo carne, se hizo fragilidad.

    «Como nos ama, se hace a nuestra medida» (Santa Teresa de Jesús)

El Dios que presentaron los profetas y evangelios quiso compartir nuestra fragilidad. Jesús de Nazaret no siendo pecador conoció los efectos del pecado, y ante la debilidad fue solidario animando, curando y perdonando.

    «Por gustar, ¡oh, Impasible!, la pena
    quisiste penar,
    te faltaba el dolor que enajena
    para más gozar.
    Y probaste el sufrir y sufriste
    vil muerte en la cruz,
    y al espejo del hombre te viste
    bajo nueva luz»

    (Miguel de Unamuno)

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. . Trató de cerca a enfermos e incurables, pecadores y endemoniados.
. . El cansancio y el llanto de Jesús, sediento junto al pozo y en la cruz.
. . Jesús vivió el abandono y la traición, el egoísmo y vanidad de los suyos.
. . Amenazado de muerte y torturado, como un malhechor despreciable.

    «Será actual la palabra de Jesús antes de morir ¡Tengo sed! Su grito sigue estremeciendo. La sed de un hombre maltratado, ansia infinita de Dios muriendo y amando. Sed de paz, de justicia, de fraternidad» (P Pedro Arrupe).

Jesús, Maestro y Señor, quiso acercarse a la realidad humana más desagradable. No se montó un mundo aparte. Miró cara a cara con amor, tocó sin temor y sanó cuanto pudo.

    . . Vengan a mí si están agobiados, encontrarán un respiro.
    . . No vine por los justos ni los sanos, sino por los enfermos y pecadores
    .

Estos versos de oración con Jesús, fragilidad compartida, fortalecida por la resurrección, victoria de su gran amor.

    «En mi miedo, tu seguridad
    En mi duda, tu aliento
    En mi egoísmo, tu amor
    En mi rencor, tu misericordia
    En mi ‘yo’, tu ‘nosotros’
    En mi rendición, tu perseverancia
    En mi silencio, tu voz
    En mi ansiedad, tu pobreza
    En mi tempestad, tu calma
    En mi abandono, tu insistencia
    En mi dolor, tu alivio
    En mi debilidad, tu fuerza»

    (JM. Rodríguez Olaizola)

En comentario podrán leer una serie de cuestiones sobre la humanidad de Jesús, su fragilidad, reveladora también de Dios como Padre creador y Redentor nuestro.

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ORACIÓN escrita por internos del Centro Penitenciario “Due Palazzi” de Padua (Italia), rezada en el VIA CRUCIS del Viernes Santo 2020, presidido por el Papa en la plaza san Pedro:

    + Oh Dios, Padre todopoderoso, que en tu Hijo Jesucristo asumiste las llagas y los sufrimientos de la humanidad, hoy tengo la valentía de suplicarte, como el ladrón arrepentido: ¡Acuérdate de mí!.
    + Estoy aquí, solo ante Ti, en la oscuridad de esta cárcel, pobre, desnudo, hambriento y despreciado, y te pido que derrames sobre mis heridas el aceite del perdón y del consuelo y el vino de una fraternidad que reconforta el corazón. Sáname con tu gracia y enséñame a esperar en la desesperación.
    + Señor mío y Dios mío, yo creo, ayúdame en mi incredulidad. Padre misericordioso, sigue confiando en mí, dándome siempre una nueva oportunidad, abrazándome en tu amor infinito. Con tu ayuda y el don del Espíritu Santo, yo también seré capaz de reconocerte y de servirte en mis hermanos. Amén.

(Encontrarán completo el VIA CRUCIS 2020, textos, comentarios y oraciones)
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Podrán leer más sobre Jesucristo en la colección de entradas «El Rostro de Cristo», y en «Jesucristo», eBook, pdf.

Aquí varios eBook de nicodemoblog con sus enlaces: EBOOKS_LINKS.

Orar con Nicodemo -4 / Jesús ama siempre

Será tiempo de proseguir las reflexiones y súplicas de Nicodemo, rescatadas del olvido y puestas aquí en estilo apretado. Quiso agradecer a Jesús la capacidad nueva de amar que nota en los discípulos y en sí mismo, antes cobardes y retraídos, ahora valientes y decididos. Nacer de nuevo sí es posible, gracias a ese amor llegado de lo alto que ha rejuvenecido su corazón. Se adivina un modo nuevo de vivir. Todos querrán imitar literalmente la entrega en cruz del Maestro. Durante un buen número de años y en muchos lugares, muchos seguidores y seguidoras del Galileo serán perseguidos y amenazados de muerte, algunos cruelmente maltratados y sacrificados por causa de Jesús y del nuevo camino, y por denunciar la corrupción religiosa y política de su tiempo.

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JESÚS AMA SIEMPRE

«Los discípulos supieron pronto que los dirigentes habían acordado quitar de en medio a Jesús de Nazaret. Judas no fue sino excusa y trampa, pobre discípulo que fue sin duda el primer arrepentido y el primer redimido, en ese momento el último de todos y el más necesitado. Jesús bajó hasta los infiernos, según una antigua tradición, para rescatar a los hijos de Dios expectantes, perdidos, desesperados, entre tanta sombra de muerte. Allá Jesús besó a JUDAS, allá lo tomó de la mano y cargó sobre su espalda, llevándolo al reino de la luz y de la vida. No pudo ser de otro modo para los que conocieron bien al Maestro, como el mismo Judas. «Tan pronto como Judas salió, Jesús dijo: Ahora ha sido glorificado el hijo del hombre y Dios en él. Hijos míos, voy a estar ya muy poco tiempo con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, así como yo los he amado». No resultará fácil en lo concreto AMAR a todos sin distinción ni discriminación, incluyendo a los que nos desprecian. Señor, el nivel de amor que tú nos dejaste es muy alto y exigente. Tú sabes cuánto nos costó perdonar a Judas. El joven discípulo Juan se resistió impaciente a perdonar. Solo pudo recuperar la paz cuando oyó en su interior tus mismas palabras: ¡Amen a todos, como yo los amé! Su deseo primero fue salir ya para abrazar a Judas. En verdad Judas solo encontró la paz junto a ti en el paraíso, gozoso y recuperado.
Conociéndote, ya nadie pudo dudar. Qué pensar y qué hacer de cuantos te despreciaron y maltrataron con tanta crueldad, y de aquellos que hacen ahora la vida imposible a muchos valientes seguidores y seguidoras tuyos. Esta será mi súplica: Jesús, dame a entender que tú me acoges, me amas y me perdonas, para que yo ame, acoja y perdone como tú. Juan el joven discípulo contó de tu modo de ser, que tu amor fue ‘ciego’, pues que solo veías al niño bueno que todos llevamos dentro, fue ciego tu amor porque solo atendió a razones para amar más, que no viste más que el bien olvidando el mal de cada uno. Enséñame, Señor, un amor que no falle nunca. Supimos que el manantial inagotable de donde tú sacas tanto amor es el PADRE. Juan explicó que tú les hablaste siempre del Padre con mucho calor y confianza, les confesaste que el Padre te llenaba continuamente de amor y de atenciones, que estar con Él al atardecer apartaba todos tus temores, y que al amanecer ponía en tu corazón un afán infinito por darte del todo a todos. Cuando los discípulos te veían conmovido hasta las lágrimas por el dolor o la pena de alguna persona, comentaban: ‘Es el Padre’. El viejo Nicodemo nacerá de nuevo si puede imitarte amando sin fin a todos por igual. Adiós, Señor, hasta otro día.»

* Descendimiento de la cruz, Rembrandt, detalle.
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Backstreet boys – As Long as you Love me – Mientras que me ames


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La casa de Zaqueo

    Un día Jesús entró en Jericó. Allí vivía Zaqueo, un hombre muy rico que era jefe de los publicanos. Quiso conocer a Jesús, pero no podía porque era pequeño de estatura.

Algunos textos del evangelio serán recordados como si fueran parábolas o relatos ejemplares. Hablan sin embargo de encuentros reales, impresos en la mente y el corazón de las personas, lo contaron y acabó escrito. Será el testimonio de una tarde inolvidable pasada con Jesús de Nazaret.

Pensé todo esto cuando escuché leer el texto evangélico de Zaqueo el publicano. La descripción de lo ocurrido será sencilla y verosímil.

Para Zaqueo la puerta del Templo estará cerrada. No practicará la religión en público. Se enriqueció a costa de impuestos recaudados a sus conciudadanos y entregados al romano ocupante. Será criticado, aislado y excluido.

Mostró mucho interés en ver a Jesús, pero la gente se lo impidió. Zaqueo subió a un árbol y puso toda su esperanza en el Maestro de Nazaret, tal vez Jesús no me juzgue ni me desprecie, pensó.

    Cuando Jesús pasó por allí, levantó los ojos y le dijo: Zaqueo, baja ahora mismo, hoy tengo que hospedarme en tu casa. Zaqueo recibió a Jesús en su casa con mucha alegría.

La casa de Zaqueo abierta para recibir al Maestro. Fue una sorpresa. Jesús se interesó por Zaqueo, tomando la iniciativa. Los dos compartieron y conversaron como viejos amigos, haciendo planes.

A partir de ese día Zaqueo será discípulo de Cristo, tomará decisiones, se vio reconciliado, como nuevo. Feliz, generoso, arrepentido, él será buena noticia para muchos, en especial para los más pobres. Un ejemplo para corruptos y defraudadores.

    Señor, daré a los pobres la mitad de todo lo que tengo. Y si robé algo, devolveré cuatro veces la cantidad. Hoy en mi casa es día de fiesta y salvación.

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=Texto de Zaqueo en San Lucas c.19.

=Imagen: Rembrandt, Autorretrato, aguafuerte.

=En comentario un texto de San Buenaventura: Jesús, el Buen pastor que busca la oveja perdida.

=Encuentro de miradas, la oración de Zaqueo y nuestra oración, en comentario.

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Pasados los meses, al releer la entrada, vinieron a la memoria unos versos que fueron ‘Oración de juventud’, atardecer de amistad, pensados ahora para Zaqueo, su casa y sus nuevos amigos.

Junto a ti al caer la tarde
y cansados de nuestra labor,
te ofrecemos con todos los hombres
el trabajo, el descanso, el amor.

Con la noche las sombras nos cercan,
y tu rostro nos da nueva luz,
alumbrados en nuestro camino
hasta ti correremos, Señor.

Cuando al fin nos recoja tu mano
para hacernos gozar de tu paz,
y reunidos en torno a tu mesa,
nos darás la perfecta hermandad.

La confesión / Jesús de Nazaret

Tiempo de confesión y de cambio. Repasando el modo de hacer de Jesús de Nazaret, les ofrezco este apunte de evangelio.

Fue una sana costumbre conservada por los católicos, la práctica de la confesión. Con una serie de condiciones el sacerdote perdonará en nombre de Dios, solo si hay arrepentimiento y se dice la verdad: A quienes perdonen los pecados, les quedarán perdonados.

rembrandt_elregresodelhijorpodigo-72cLa costumbre más antigua, aunque no siempre fue así, será disponer de unas como madrigueras en madera, algo tenebrosas, donde asegurar el anonimato y el secreto. A estos lugares se les llamó confesonario. Es cierto que en caso de necesidad, cualquier lugar será válido.

La tradición quiso justificar y remontar el tema al mismo Jesús de Nazaret, con quien la gente conversó en privado y contó sus males, suplicó curación y consejo, recibiendo su bendición, su caricia, tomando sus manos u otros gestos que devolvían la paz a la persona, curada y como nueva.

Así fue como un amigo mío recordó, puso por escrito y envió las diversas situaciones en las que Jesús perdonó y curó a la gente,  personas muy diversas, en modos y lugares como fuera posible, sin duda ‘confesiones’ muy dignas y muy válidas.

Diferentes lugares donde Jesús confiesa, cura y perdona:

– Sentado en el pozo, a la mujer samaritana
– Recostado a la mesa, a una pecadora en casa Simón
– Bajo la higuera y en su casa, a Zaqueo
– Desde lejos, a diez leprosos
– Al borde del camino, a un ciego
– De pie, al joven rico
– En la puerta de la casa, al hijo pródigo
– Sentado, escribiendo en la arena, a la mujer adúltera
– De noche en secreto, a Nicodemo
– Junto a una piscina, al paralítico
– Rodeado de gente, a la mujer hemorroísa
– Transfigurado en la montaña, a 3 discípulos
– Navegando en el lago, a los discípulos
– En una sinagoga, a la mujer encorvada
– Cenando, a Judas
– Desde la cruz, a sus verdugos
– En la cruz, a los 2 ladrones
– Junto al lago después de almorzar, a Simón Pedro
– Caminando, a los 2 de Emaús

Ustedes podrán continuar si recuerdan otras situaciones. Maestras o catequistas harán el ejercicio de buscar los lugares y capítulos que aparecieron citados, y otros más que encontrarán.

– Pasadas unas semanas encontré este pensamiento reconfortante que seguro les agrada y recordarán: «Errar es humano, perdonar es divino».

* Imagen: El retorno del hijo pródigo (detalle), 1662, Rembrandt.

Vean esta linda explicación del Papa Francisco:

La mística del regreso / Rembrandt

De nuevo con nosotros la experiencia del ‘hijo pródigo’ del evangelio, su regreso a la casa del padre, la acogida y reconciliación. Fue un volver a casa costoso, pensado, pero de efectos gratificantes e inolvidables.

Esta vez me lo sugirió el releer las páginas del libro «El Regreso del Hijo pródigo» de Henri Nouwen sobre el cuadro de Rembrandt, y lo mucho que significó también para el autor del libro ‘volver a casa’.

El regreso al hogar como lugar seguro tras duras vivencias de inseguridad y desarraigo afectivo. Una experiencia de fe y consolación, de reencuentro y perdón.

    «Volver a casa significó para mí caminar paso a paso hacia el Único que me espera con los brazos abiertos para tenerme en un abrazo eterno. Rembrandt entendió este regreso espiritual al pintar aquel padre con su hijo, círculo de amor desde experiencias de vida y de muerte».

Cuestiones a partir de la parábola evangélica y las notas de Nouwen:

    – ¿Llegaré al fondo de lo esencial, dejándome abrazar por un Dios lleno de misericordia?
    – ¿Me sentiré implicado desde dentro, vulnerable, abandonaré la postura del observador distante?
    – Deberé pasar donde el padre abraza a su hijo arrodillado, lugar de la luz y la verdad, el lugar del amor.

La ‘mística del regreso’ nos dice que el pródigo vivirá el retorno también con temor, ante lo incierto de la acogida o el posible rechazo.

Miraré si dispongo de amor suficiente y me pondré en camino cargando con mi propio pasado, dejando atrás todo reproche y resentimiento, solo así será una experiencia restauradora.

– La Nueva Alianza es regreso humilde, abrazo y fiesta, el Padre y el hijo pródigo viven un amor restaurado, ¡tu hermano resucitó!
– La Antigua Alianza : el hermano mayor juzga y condena, la ley cumplida sin amor, la fe ensombrecida, la fraternidad rota.
– Si me mueve el interés y el temor, o me mueve el amor y sanar heridas.

Vean este lindo soneto de Amado Nervo, poeta mexicano:

    Tornaré como el Pródigo doliente
    a tu heredad tranquila; ya no puedo
    la piara cultivar, y al inclemente
    resplandor de los soles tengo miedo.
    . . Tú saldrás a encontrarme diligente;
    de mi mal te hablaré quedo, muy quedo,
    y dejarás un ósculo en mi frente
    y un anillo de nupcias en mi dedo;
    . . y congregando del hogar en torno
    a los viejos amigos del contorno,
    mientras yantan risueños a tu mesa,
    . . clamarás con profundo regocijo:
    ¡Gozad con mi ventura, porque el hijo
    que perdido llorábamos regresa.

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(1) The Prodigal Son, H. Rembrandt, The Hermitage Museum, St Petersburg. Vemos el amor compasivo de Dios, su postura de acogida, en el rostro y manos del Padre.
(2) Henri J. Nouwen, El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, 1994.
(3) Texto de la parábola en san Lucas c.15.

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Venid Conmigo – Ain Karem


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El Dios de Jesús

A la categoría ‘evangelio’ de este blog le faltaba un capítulo importante que debía llamarse ‘El Dios de Jesús’. Los cuatro evangelios dibujan un retrato interior del Dios en el que cree Jesús de Nazaret.

Una encomienda propia de los profetas de religiones será contar los pensamientos y explicarnos el ser de Dios, también juzgar y corregir errores. Alguno de ellos dará origen así a las diversas religiones.

Rembrandt-hij¿Cómo es el Dios de Jesús? ¿Qué vivencia de Dios desea comunicar a sus discípulos? ¿Qué cambios quiere introducir en la religión de su tiempo? ¿Cómo fue la fe de Jesús?

Jesús perteneció a un género distinto de profeta. Se presenta como Hijo, conoce a Dios de cerca, le será familiar. Palabra de Dios hecha carne, conocerá al Padre Dios como nadie. Su presentación del Dios de Abraham y de Moisés tuvo acentos propios, un perfil diferente de lo divino.

«Jesús de Nazaret anunciará que algo nuevo se ha puesto en marcha. La humanidad no camina sola, abandonada. Hay alguien empeñado en la vida y felicidad última de todos, alguien que es bondad, acogida, liberación, plenitud: es Dios, nuestro Padre.» (J.A Pagola)

Recordaremos algunos rasgos propios del Dios de Jesús de Nazaret:

– Es padre bueno, acogedor, que espera siempre, lleno de alegría por el regreso del hijo más pequeño, así lo describe el texto del Hijo pródigo.
– Es grande por su bondad, nos escucha y comprende, disculpa y perdona siempre, «hasta setenta veces siete».
– Es señor pero servidor, que recoge compasivo al herido y cuida del maltratado, como en el Buen samaritano.
– Es soberano y a la vez humilde, a los pies de sus discípulos, identificado con los niños y con los que pasan hambre o están enfermos, «tuve hambre y me dieron de comer».
– Es padre que está en el cielo, pero habita en sus criaturas, su templo es el corazón de cada uno, somos su viva imagen, es padre nuestro, él es amor.

(Texto parábola del Hijo pródigo, san Lucas c.15)

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-Imagen: El regreso del hijo pródigo, 1662, H. Rembrandt, fragmento. El padre con rostro luminoso y cansado, abraza en sus entrañas al hijo ya recuperado, sombrío y apesadumbrado.

-Vean nuestra entrada «La fe de Cristo»

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«No adores otros dioses además de mí. No hagas para ti ningún ídolo ni nada parecido de lo que hay arriba en cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra»  (Éxodo c.20).