= Jesús lloró, conmovido en su interior, se acercó al sepulcro y ordenó ¡Quiten la piedra!
Leí unas reflexiones recientes a propósito de la resurrección de Lázaro que me hicieron pensar. En verdad solo el amor moverá las montañas y las losas más pesadas.
El amor verdadero tendrá un dinamismo creativo y liberador que se expresa con obras, no solo buenos deseos, pasa a la acción y transforma la realidad. Ese motor del mundo que mueve todo, es el amor.
= Una niña caminando por un sendero llevó a cuestas a su hermanito. Mirándola pregunté: ¿Cómo puede llevar una carga tan pesada? La niña me miró con sorpresa y dijo ¡No es una carga, señor, es mi hermanito!
¿Cómo explicar lo de Lázaro del Evangelio?
. . Solo desde el amor se explica que el Señor Jesús regrese a Judea donde quisieron matarlo: ‘Señor, tu amigo está enfermo’.
. . Solo desde el amor pudieron los discípulos decir: ‘Vamos también nosotros a morir con él’.
. . Solo desde el amor se explica el grito de Jesús ante la tumba de su amigo: ¡Lázaro, sal de ahí!.
. . Solo desde el amor se entiende: ‘El muerto salió, las manos y los pies atados, la cara envuelta en un lienzo’.
= ¿Seremos hoy capaces de quitar losas de muerte, de sacar a los muertos, o al menos seremos fuertes para cargar a cuestas con nuestro hermano en necesidad?
Fue un tema de espiritualidad para la fe y un tema de arte para la contemplación, invitando a considerar el interior de Cristo al verlo así cruelmente tratado como un malhechor, habiendo pasado su vida en hacer el bien.
Un Cristo que en Semana santa veremos pasar por nuestras calles, malherido y maniatado, en los tronos del desfile.
Jesús de Nazaret trabajó con sus manos de carpintero hasta los treinta años, que fue al Jordán y Juan lo bautizó. Al final de su vida, en su condena, fue hecho preso y sus manos atadas, más tarde crucificadas. También imaginamos a Cristo orando al Padre, juntas sus manos, temblorosas, suplicantes. Privado de libertad, cesará su tarea humanitaria de bendecir y curar.
– Extendió la mano y tocó al leproso, ¡queda limpio!
– Tomó de la mano a la niña muerta, ella se puso en pie.
– Jesús metió sus dedos en los oídos y tocó la lengua del sordomudo.
– Jesús tomó de la mano al ciego, le aplicó las manos y lo curó.
– Él tomó los cinco panes y los peces, los bendijo y los repartió.
– Jesús extendió la mano y sacó a Pedro del agua.
– Le acercaron unos niños para que les impusiera las manos.
– Los guardias de los judíos prendieron a Jesús y lo ataron.
– Les enseñó las manos y el costado, los discípulos se alegraron.
– Levantando las manos, los bendijo y se alejó de ellos.
(Ecce Homo, Jan Provost, c.1490. ‘Pilato mandó azotar a Jesús, lo sacó fuera y les dijo: Aquí tienen al hombre. Todos gritaron: ¡A la cruz!’)
Tal vez los lectores quedaron a la espera de percibir también la caricia sanadora de las manos del Señor. Será buena ocasión para recordar a sus seguidores la misión que traerá de redimir y humanizar.
– El Padre me envió para liberar a los prisioneros, que los ciegos recuperen la vista y para dar de comer al hambriento, consolar a los tristes y dar cobijo a los sin techo. (Lucas c.4)
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Vean estos versos de Miguel de Unamuno, los gestos del Evangelio:
«Tus manos, las que abrieron a los ciegos
los ojos, los oídos a los sordos;
las que a la hija de Jairo levantaron;
las que en toque de amor como una brisa
de los niños las sueltas cabelleras
acariciaron; las que repartieron
en tu cena nupcial al despedirte
tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
que manan sangre. Cae sobre los ojos
de los que ven; cae sobre los oídos
de los que oyen; sobre los cabellos
de los niños también. Y llueve sangre
de las manos del Cristo taladradas
a tierra que fue manos pedigüeñas
antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
que les devuelva pordiosera vida.
¡Y con ellas apuñas sendos clavos
manejando los remos de tu cruz!»
(El Cristo de Velázquez, III,20)
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Palabras del Papa Francisco sobre las manos llagadas de Cristo, el pasado 31 de diciembre de 2022 en la Homilía funeral por Joseph Ratzinger, el Papa emérito Benedicto xvi:
«Jesús cargó sobre sus hombros todas las consecuencias y dificultades del Evangelio, hasta ver sus manos llagadas por amor: ‘Aquí están mis manos’, le dijo a Tomás, y a cada uno de nosotros: ‘Aquí están mis manos’. Manos llagadas que salen al encuentro y no cesan de ofrecerse para que conozcamos el amor que Dios nos tiene y creamos en él».
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En la ofrenda de sí mismo al Padre y de nosotros mismos al Cristo, esta conocida oración:
«Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; Vos me lo disteis; a Vos Señor lo torno; todo es vuestro disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta.»
:: Un amigo de lejos me hizo llegar esta historia para ilustrar el aporte de claridad y de sentido que el creyente cristiano debiera poner en este mundo.
Notamos mucha sombra de corrupción e injusticia, las envidias traicionan los bajos instintos por el abuso de poder, la avaricia de bienes que mata y margina a tantos. «Cuenta la leyenda que una vez una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga. Ésta huía rápido con miedo y la serpiente no desistía. Huyó un día y ella la seguía, dos días y la seguía. Al tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y le dijo a la serpiente:
– ¿Puedo hacerte tres preguntas?
– Puedes preguntar, contestó la serpiente.
– ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia? preguntó la luciérnaga.
– No, contestó la serpiente.
– ¿Yo te hice algún mal? dijo la luciérnaga.
– No, volvió a responder la serpiente.
– Entonces, ¿por qué quieres acabar conmigo?
– Porque no soporto verte brillar».
:: En los evangelios Jesús de Nazaret pedirá a los discípulos un esfuerzo de autenticidad y de generosidad, que sean SAL y LUZ para la gente.
Como si algunos creyentes hoy padecieran ‘anemia’, la fe se volvió sosa y oscura, o como si solo buscaran la propia gloria.
“Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada… Son la luz de este mundo. No pondrán una lámpara bajo un cajón; se la pone en lo alto para que alumbre a todos. Que todos den gloria al Padre del cielo”, san Mateo c.5.
:: La luz y la sal como símbolos de bienestar espiritual. ¿Qué hacer entonces?
– ¿Qué tanto de sentido y de buen sabor debiera yo aportar?
– ¿Cómo presentar nuevas razones para vivir, para vivir en evangelio?
– ¿Sabré quitar los sinsabores y sombras presentes?
De nuevo pensando sobre la confianza. No bastará CREER, necesitaremos también CONFIAR, siempre pero mucho más en momentos difíciles. Si uno recibe malos tratos de la vida o se oscurece la fe, pedirá por favor que no se agote nunca el amor ni se pierda la paz.
Confiar en uno mismo y en los demás, confiar en Dios. Será el sentir recíproco del creyente…
– Yo sé que mi Señor confía en mí porque me ama, yo puedo confiar en él porque soy suyo y no me dejará de su mano.
Oraciones de todos los tiempos, como los Salmos de la Biblia, son frecuentes en ruegos de ayuda y expresiones de confianza:
– Nada temo porque tú vas conmigo.
– Protégeme, Dios mío, yo me refugio en ti.
– Mi suerte está en tu mano.
– Como un niño en brazos de su madre.
De todo esto me hizo caer en la cuenta la lectura del SALMO 121 presentado como canto de peregrinación. JESÚS de Nazaret debió rezar este salmo en el peligro y la tentación, o al verse incomprendido y acosado por sus enemigos.
Es un canto al centinela divino, que vigila sin cesar por sus criaturas. Bien pudiera ser la súplica confiada del hijo pródigo o de la oveja perdida…
Levanto mis ojos a los montes
¿de dónde me vendrá la ayuda?
La ayuda me viene del Señor
que hizo el cielo y la tierra.
– Él no dejará que resbale tu pie
¡tu guardián no duerme!
No duerme ni dormita
el guardián de Israel.
El Señor es tu guardián
la sombra protectora a tu derecha,
de día no te dañará el sol
ni la luna de noche.
– El Señor te protegerá de todo mal
y cuidará tu vida,
Él te protegerá en la partida y el regreso,
ahora y por siempre.
* Imagen: Tobías y el Ángel, Eduardo Rosales, 1860, Museo del Prado (Madrid).
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Cerca de Ti, Señor, Yo quiero estar. Tu grande y tierno amor Quiero gozar.
Llena mi pobre ser. Limpia mi corazón. Hazme tu rostro ver En la aflicción.
Mi pobre corazón Inquieto está. Por esta vida voy Buscando paz.
Pasos inciertos doy. El sol se va, Mas, si contigo estoy, No temo ya.
Día feliz veré Creyendo en Ti, En que yo habitaré Cerca de Ti.
Verán ahora las dudas que sus seguidores y demás personas plantearon a Jesús de Nazaret a lo largo de los Evangelios. Vimos ya «Las preguntas de Cristo», las que él dirigió a sus discípulos y a la gente.
Sabemos que algunas preguntas a Cristo fueron «para ponerlo a prueba», otras serán sinceras, sobre su mensaje o sobre el misterio de su persona.
Cristo | Bradi Barth
1 –Juan Bautista extrañado preguntó: ¿Eres tú el que vendrá o esperamos a otro?
2 –Los discípulos buscaron conocerlo más de cerca y mejor: Maestro, ¿dónde vives?
3 –Nicodemo de noche e incrédulo, preguntó: ¿Cómo podrá uno nacer de nuevo?
4 –Al oirlo y ver sus milagros, la gente buscó saber: ¿No es este el hijo del carpintero?
5 –Los fariseos muy críticos preguntaron: ¿Por qué comes con publicanos y pecadores?
6 –Los letrados con desinterés: ¿Cuál es el mandamiento principal? ¿Quién es mi prójimo?
7 –En casa de Simón el fariseo, no aceptaron su compasión: ¿Quién será este que perdona pecados?
8 –Los discípulos admirados se decían: ¿Quién será, pues da órdenes al viento y lo obedece?
9 –El joven y el escriba preguntaron inquietos: ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?
10 –El sumo sacerdote desconfiado preguntó: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios?
11 –Pilato quiso saber: ¿Eres tú el rey de los judíos?
12 –En el día final preguntaremos: ¿Cuándo te vimos hambriento, desnudo o enfermo?
Sus respuestas formaron los Evangelios, la novedad de sus propuestas y el misterio de su persona. Buena noticia que cambió los corazones de cuantos creyeron en él. Jesús inspiró confianza, aportará esperanza.
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Recuerden las preguntas del Cardenal Carlos Martini a Jesucristo:
– Quiero saber si me ama a pesar de que he cometido tantas faltas. Yo sé que me ama, pero aun así quisiera escucharlo de nuevo de sus propios labios.
– Le preguntaré si en la muerte me vendrá a buscar, y me recibe. Le pediré que en las horas difíciles, en la despedida o en la muerte, me envíe ángeles, santos o amigos que me tengan de la mano y me ayuden a superar mi temor.
– Antes tenía otras preguntas, hoy le pido que me acepte y no me deje solo.
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Ante los temores de los discípulos en medio de la tempestad, ¿No te importa Señor que nos hundamos?, vean esta oración de san Agustín pidiendo auxilio en medio de su propia tempestad:
¡Señor, sálvanos!
. . Dios mío, que mi corazón agitado por las tempestades encuentre la paz en Ti. Tú mandaste al viento y al mar que se calmaran, ven a apaciguar las agitaciones de mi corazón, tú eres mi único bien.
. . Oh Dios mío, que mi alma liberada de inquietudes de este mundo se oculte a la sombra de tus alas. Que encuentre en ti refrigerio y paz, llena de gozo, cantará: ‘En paz me acuesto y duermo contigo’.
. . Que mi alma descanse, Dios mío, de todo lo que hay bajo el cielo y esté despierta solo para ti, ‘Mi corazón está en vela’. Mi alma estará en paz y segura bajo la protección de tus alas. (Meditaciones c.37)
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# Para el creyente se tratará de una inacabada historia de amor. No recuerdo bien dónde leí este cuentecito. No dejará de impactarme al releerlo, entre ingenuidad y ficción. El Señor prosigue su tarea de rescatarnos de las poderosas garras del mal y de la muerte.
«Un día Satanás y Jesús estaban conversando. Satanás acababa de ir al Jardín del Edén, y estaba mofándose y riéndose diciendo:
– Sí, Señor, acabo de apoderarme del mundo lleno de gente de allá abajo. Les tendí una trampa, usé cebo que sabía que no podrían resistir ¡Cayeron todos!
– ¿Qué vas a hacer con ellos? Preguntó Jesús. – Ah, me voy a divertir con ellos. Respondió Satanás. Les enseñaré cómo casarse y divorciarse, cómo odiar y abusar uno del otro, y les enseñaré a inventar armas y bombas para que se destruyan entre sí.
– ¿Y qué harás cuando te canses de ellos? Le preguntó Jesús.
– Ah, los mataré. Dijo Satanás con la mirada llena de odio y orgullo.
– ¿Cuánto quieres por ellos? Preguntó Jesús.
– Tú no quieres a esa gente. Ellos no son buenos ¿Por qué los querrías tomar? Tú los tomas y ellos te odian. Escupirán a tu rostro, te maldecirán y te matarán ¡Tú no quieres a esa gente!
– ¿Cuánto? Preguntó nuevamente Jesús.
Satanás miró a Jesús y sarcásticamente respondió:
– Toda tu sangre, tus lágrimas, y tu vida.
– Jesús dijo: ¡HECHO!
Y así fue como pagó el precio»
Es el amor eterno, el amor de Dios que no falla nunca, que ama siempre, que disculpa y abraza sin cesar a sus hijos, al que marchó y al que se quedó, es el amor extremo del Padre que nos contó el Hijo.
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. # Añadiré unos versos de Miguel de Unamuno, de su gran poema «El Cristo de Velázquez», confesión amorosa ante la figura crucificada tan llena de dolor y de misterio.
«Con tu visión de amor a cuyo atisbo
nada se escapa, envuelves al pecado,
y al perdonar al hombre de su culpa
no te perdonas a Ti mismo, el único
hijo de Hombre de pecado libre,
mas el único Tú que lo comprende.
Y así tomaste sobre Ti el pecado,
del bien y el mal la triste ciencia amarga,
la que te hace ser Dios siendo al par hombre,
pues te has hecho pecado por nosotros,
y el cielo pueblas de almas que le arrancas
al mundo, de energías al ladrón.»
(III, 3)
* Imagen: Rostro de Cristo, K Argüello.
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# Vean también este Soneto anónimo «A Cristo crucificado», cantado por Ximena Gray.
«Dios no se ha encarnado en un sacerdote, consagrado a cuidar la religión del Templo. Tampoco en un letrado ocupado en defender el orden establecido por la Ley. Se ha encarnado y revelado en un Profeta enviado por el Espíritu a anunciar a los pobres la Buena Noticia y a los oprimidos la liberación.» (JA.Pagola)
:: La NAVIDAD de entonces fue un misterio de fe, Dios mismo quiso participar de nuestros problemas y alegrías. La Navidad de ahora, la que celebramos de mil maneras, no sabemos qué pueda significar…
Cuando nombramos el ‘misterio’, luego no sabemos muy bien qué pensar ni qué decir. Es difícil poner palabras al misterio.
A mis preguntas, un buen amigo creyente escribió: «El misterio no es algo, sino alguien. El misterio es Dios, y ese misterio ha tomado el rostro humano de Jesús». Y me dijo que le resultó sugerente la figura de MARÍA:
– María fue la mujer buena que tuvo el coraje de fiarse por entero de Dios.
– María, mujer de gran interioridad, supo unir el corazón y la razón.
– María humilde, creyó que lo humanamente imposible pudo ser realidad.
«Si no se hicieran pequeños como niños, no entrarán en el Reino de Dios»
:: En verdad el misterio de la Navidad se entiende mejor desde la actitud de los pequeños personajes del BELÉN: ingenuos y confiados, soñadores, silenciosos y orantes, como María y José de Nazaret, el niño, los pastores y los mendigos, los sabios de oriente. A todos ellos los mueve la fe, una fe que moverá las más altas montañas, incluidas las de la razón pura.
— ¡FELIZ NAVIDAD, de PAZ y de JUSTICIA, tan escasas y tan indispensables! —
Estas líneas de oración a la Virgen son recientes del Papa Francisco:
«Virgen y Madre María,
tú que, movida por el Espíritu,
acogiste al Verbo de la vida
en la profundidad de tu humilde fe,
totalmente entregada al Eterno,
ayúdanos a decir nuestro ‘sí’
ante la urgencia, más imperiosa que nunca,
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.»
Jesús de Nazaret gustó presentarse con apelativos tomados de la vida, una ocasión para darse a conocer. Las expresiones serán de los evangelios. Importará adentrarse en el rico significado y la trascendencia de la persona de JESUCRISTO, como fue llamado muy pronto por los primeros cristianos, que para todos será nuestro SEÑOR.
– Yo soy la Puerta, por la que todos entrarán
– Yo soy el Pastor, que conoce sus ovejas
– Yo soy el Camino – Yo soy la Verdad – Yo soy la Vida – Yo soy el Agua viva, que mana sin cesar – Yo soy el Pan de vida, bajado del cielo – Yo soy el Grano de trigo, que cae en la tierra – Yo soy la Vid verdadera, ustedes mis sarmientos – Yo soy el Vino nuevo, que precisará odres nuevos – Yo soy la Luz del mundo, que quita toda tiniebla – Yo soy el Tesoro escondido, el más valioso
– Yo soy la Resurrección, ¿creen esto? – Yo soy el Maestro – Yo soy el Señor – Yo soy el Siervo, que lava sus pies – Yo soy el Esposo, que llega a la medianoche – Yo soy el Amigo, ustedes serán mis amigos – Yo soy la Palabra de Dios, que habitó en la tierra – Yo soy el Rostro de Dios, para quien me vea – Yo soy el Hijo de Dios – Yo soy el Alfa y la Omega – Yo soy el Principio y el Fin de todo.
Podrán añadir otros nombres que gusten, y describir así la personalidad y tarea de nuestro Salvador que a todos quiere y bendice. Lo que Él fue para unos pocos, continúa siéndolo ahora para muchos más.
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Compartiré los deseos de esta oración, escrita para después de la comunión:
. . Concédenos, Señor, permanecer siempre en ti, perseverar en tu amor, vivir de tu vida y ser conducidos por tu amor.
Lo expresaron estos versos, testigos de un amor sin fin, el discípulo amado que añora la palabra y la presencia. Ocurre en lo humano y lo divino, la unión sufre mal el misterio y la distancia. La oración del corazón acortará distancias.
NADA MÁS
Te adoro y te amo, mi señor,
íntima presencia, abrazo infinito
y mi todo, nada más.
Estar contigo, amigo del alma,
recostado en tu regazo,
señor y dios mío, mi único amor.
Decir mi sentir, llorar contigo
amor, soledad y pena,
tú me quedas, nada más.
Vivir para ti esperando tu venir
y al caer de la tarde descansar,
amor de mi vida, solo en ti, nada más.
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* Imagen: Fra Angelico, Volto di Cristo, 1447, fragmento del fresco, Roma. Algunos relacionaron esta imagen con la Santa Faz de Manoppello (Italia).
Escuchen si gustan esta bella canción de George Harrison, «My Sweet Lord», 1970, deseando también favorecer la comunión entre religiones.
Mi dulce señor, mi señor
Realmente quiero verte señor
Realmente quiero estar contigo
Pero falta mucho tiempo, mi señor.
Realmente quiero conocerte
Realmente quiero ir contigo
Realmente quiero mostrarte, señor
Que no falte mucho tiempo, mi señor (aleluya).
De nuevo con nosotros la experiencia del ‘hijo pródigo’ del evangelio, su regreso a la casa del padre, la acogida y reconciliación. Fue un volver a casa costoso, pensado, pero de efectos gratificantes e inolvidables.
Esta vez me lo sugirió el releer las páginas del libro «El Regreso del Hijo pródigo» de Henri Nouwen sobre el cuadro de Rembrandt, y lo mucho que significó también para el autor del libro ‘volver a casa’.
El regreso al hogar como lugar seguro tras duras vivencias de inseguridad y desarraigo afectivo. Una experiencia de fe y consolación, de reencuentro y perdón.
«Volver a casa significó para mí caminar paso a paso hacia el Único que me espera con los brazos abiertos para tenerme en un abrazo eterno. Rembrandt entendió este regreso espiritual al pintar aquel padre con su hijo, círculo de amor desde experiencias de vida y de muerte».
Cuestiones a partir de la parábola evangélica y las notas de Nouwen:
– ¿Llegaré al fondo de lo esencial, dejándome abrazar por un Dios lleno de misericordia?
– ¿Me sentiré implicado desde dentro, vulnerable, abandonaré la postura del observador distante?
– Deberé pasar donde el padre abraza a su hijo arrodillado, lugar de la luz y la verdad, el lugar del amor.
La ‘mística del regreso’ nos dice que el pródigo vivirá el retorno también con temor, ante lo incierto de la acogida o el posible rechazo.
Miraré si dispongo de amor suficiente y me pondré en camino cargando con mi propio pasado, dejando atrás todo reproche y resentimiento, solo así será una experiencia restauradora.
– La Nueva Alianza es regreso humilde, abrazo y fiesta, el Padre y el hijo pródigo viven un amor restaurado, ¡tu hermano resucitó!
– La Antigua Alianza : el hermano mayor juzga y condena, la ley cumplida sin amor, la fe ensombrecida, la fraternidad rota.
– Si me mueve el interés y el temor, o me mueve el amor y sanar heridas.
Vean este lindo soneto de Amado Nervo, poeta mexicano:
Tornaré como el Pródigo doliente
a tu heredad tranquila; ya no puedo
la piara cultivar, y al inclemente
resplandor de los soles tengo miedo.
. . Tú saldrás a encontrarme diligente;
de mi mal te hablaré quedo, muy quedo,
y dejarás un ósculo en mi frente
y un anillo de nupcias en mi dedo;
. . y congregando del hogar en torno
a los viejos amigos del contorno,
mientras yantan risueños a tu mesa,
. . clamarás con profundo regocijo:
¡Gozad con mi ventura, porque el hijo
que perdido llorábamos regresa.
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(1) The Prodigal Son, H. Rembrandt, The Hermitage Museum, St Petersburg. Vemos el amor compasivo de Dios, su postura de acogida, en el rostro y manos del Padre.
(2) Henri J. Nouwen, El regreso del hijo pródigo. Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, 1994.
(3) Texto de la parábola en san Lucas c.15.
«Al tercer día hallaron a Jesús en el Templo en medio de los maestros de la Ley, escuchando y haciéndoles preguntas. Todos quedaron asombrados» /san Lucas c.2
Sentí curiosidad por las preguntas que Jesús de Nazaret hizo a la gente en los evangelios. Algunas parecerán preguntas retóricas, otras fueron sinceras, para ayudar, él quiso conocer de primera mano lo que piensan las personas.
Vean una selección de 15 cuestiones de los Evangelios, que nos deberán interpelar también ahora a nosotros:
A . En el Sermón del Monte, Jesús dirá a sus seguidores:
1- No anden preocupados por qué comerán, ni con qué se vestirán. ¿No vale su vida más que el alimento y el vestido?
2- Si aman a los que los aman, ¿Qué mérito tienen? ¿No hacen eso mismo los que no creen?
3- ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en el tuyo?
B . Jesús se interesó por la fe de las personas que encuentra:
4- A los dos ciegos, Jesús les dijo: ¿Creen que puedo hacer que vean de nuevo? Sí, Señor, creemos. Y se abrieron sus ojos.
5- Jesús, viéndolo tendido mucho tiempo, preguntó: ¿Quieres curarte? Respondió el paralítico: Señor, no tengo a nadie.
6- En medio del temporal: ¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe? Él se levantó, y sobrevino una gran bonanza.
C . Propuestas concretas acerca del nuevo camino:
7- Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una, ¿no dejará las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada?
8- ¿Quién te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores? El escriba respondió: El que practicó la misericordia con él.
9- ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?
D . Su interpelación a los discípulos más cercanos:
10- Jesús se volvió y dijo: ¿Qué buscan? Ellos le respondieron: Maestro, ¿dónde vives?.
11- Preguntó a los discípulos: ¿Quién dice la gente que soy yo? Ustedes ¿Quién dicen que soy? ¿También quieren marchar?
12- Le dijo Jesús: Con tanto tiempo, ¿todavía no me conoces, Felipe? Quien me ve a mí está viendo al Padre.
E . En la Pasión, y después de resucitado:
13- Jesús gritó a media tarde con fuerte voz: ¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?
14- Le dice Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella dijo: Si tú lo has llevado, dime dónde está.
15- Después de haber comido, dijo Jesús a Simón Pedro: Simón, ¿me amas más que éstos?
Nos quedará por ver las preguntas dirigidas a Jesús en los evangelios, las dudas de los discípulos, de los letrados y de nosotros mismos. Será para otro día, lo haremos también con sus aportes.
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(1) Imagen: Rostro de Jesús, M. Caravaggio, La vocación de San Mateo, fragmento. «Al pasar Jesús vio a Mateo y le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo siguió»
(2) Podrán leer ya el post «12 preguntas a Jesucristo». Y también «Otras preguntas de Cristo»
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Jesucristo, Palabra del Padre – Antonio Alcalde – Flor y Canto