– Si yo escucho, Dios me habla
Si yo confío, él me acoge
Si yo me entrego, él me sostiene
Si yo me hundo, él me levanta.
Resumiré testimonios del teólogo vasco José Antonio Pagola, puntos clave de su ‘credo’, agradecer así su ayuda para profundizar la fe.
Nuestra fe quisiera ser la misma fe de Jesús de Nazaret, su Dios sea nuestro Dios, y nuestra esperanza la suya.
a . Jesús invitó a vivir la vidacomo un regalo, el amor misterio último de todo. No sentirme perdido en la existencia en manos del destino. Tengo a Alguien a quien puedo agradecer la vida.
b . Los Evangelios animana no desentendernos de los demás, por una vida más digna y más dichosa para todos. Fue bueno creer en un Dios que me pregunta qué hago por mis hermanos.
c . El mal y la injusticia, la muerte, no tienen en el Evangelio la última palabra. Los mejores deseos, lo que aquí no pudo ser, llegará en Dios a plenitud. Viviré y esperaré mi muerte confiando.
d . Cada uno de nosotrosdecidirá cómo quiere vivir y morir. No es lo mismo creer en Dios que no creer. Me hará bien vivir sintiéndome acogido y salvado por el Dios Amor que Jesús reveló.
– Jesús, muéstranos al Padre.
– Felipe, quien me ve a mí verá al Padre.
– Si creen en Dios, crean también en mí.
– Creo Señor, pero aumenta mi fe.
__
Recordarles el buen libro de José A. Pagola «Jesús. Aproximación histórica», y nuestra entrada sobre el tema «Quien fue Jesús de Nazaret».
Podrán descargar aquí esta colección de posts «Creer», eBook, pdf.
Nicodemo explicó el secreto del gran amor de Jesús por todos: es el Padre Dios quien nos ama así con un amor eterno, desde siempre y para siempre, como de grande es el corazón del hijo Jesús. La preocupación del viejo discípulo será esta vez que no queden archivados el mensaje y la persona del Salvador. Recordará con emoción su primer encuentro con el Cristo ya resucitado, pero teme asimismo olvidar y perder ánimo.
A Nicodemo le preocupa proceder con sinceridad, ‘en espíritu y en verdad’, que su fe sea honda y personal. Recupera confianza cuando piensa en la promesa de Jesús a los discípulos: ‘El Padre y yo viviremos cada día con ustedes, hasta el final’. Serán impresiones de un discípulo en otro tiempo fariseo, ahora decidido por el nuevo camino.
EL AMOR VENCIÓ AL ODIO
«Señor, gracias por tu repetida invitación a que tengamos paz, tu primer regalo tras la resurrección, la paz que tú nos das vale más que un tesoro. Cada día al levantarme, cuando amanece el Sol luminoso, te recuerdo. Temo olvidar tu aspecto y tus palabras cuando te dirigiste a mí viéndome triste por tu ausencia: ‘Nicodemo, anímate, la Paz contigo. No olvido tu presencia y ayuda junto a la cruz y en el sepulcro. No temas, amigo, la Vida ha superado a la Muerte, el Amor al Odio. Sé feliz, sé valiente, que mi amistad y mi Paz te acompañen siempre. Nicodemo, no me olvides, cuento contigo’. La Paz, el AMOR, la Esperanza, la Vida, cuatro fuertes columnas para reconstruir mi vida, la vida, y mantenerla firme. Al recordar tu rostro transfigurado, confieso que tú eres la fuente de toda consolación, tú curas mi pena y desespero junto a tu cruz, como en la cruz de cada día. Señor, yo creo en ti, quiero vivir de ti, vivir de tu vida. Pasaré de la muerte a la vida si amo de verdad, más con las obras que solo de palabra. ¿Amar? Amor es generosidad, paz, sacrificio, confianza, libertad, alegría y bondad.
Tus discípulos trabajaremos juntos día y noche en lo que tú quieres: un mundo recuperado, justo, pacífico y fraterno, sin odios ni violencia. La fuerza de tu Espíritu que nos prometiste, que sin cesar nos ofreces, vencerá en nosotros cualquier miedo y natural egoísmo, amansará el afán de poseer y de dominar que continúan tentadores y vivos también en tu comunidad. Según tu deseo y tu promesa, queremos vivir libres, unidos, el Espíritu, el Padre, contigo y nosotros, en una casa común, plural y universal, donde todos sin faltar ninguno tendremos un lugar, y el calor y alimento necesarios. La casa donde habitaremos Dios y nosotros es el mundo, este mundo, cada día más un cielo con tu ayuda, el Reino de Dios, el sueño del Creador por fin realizado, la nueva creación, la humanidad al fin restaurada. Contigo será posible, porque has vencido a la muerte, sin ti no podemos nada. No olvidaré que a tus discípulos llamaste, y ahora nos llamas, amigos. No nos dejes solos, estate siempre con nosotros, según tu promesa. Adiós, Señor, hasta otro día.»
Algo más sobre la alegría. Se llamaron en origen «Los 10 mandamientos de la alegría». Los encontré a la vista en un monasterio donde habita, reza y trabaja un grupo internacional de mujeres: África, Europa, América Latina.
La buena alegría, la honda y duradera, no tendrá fronteras ni conoció diferencias que dividan, porque a todos abraza y ampara, como el amor divino. El sencillo texto contiene deseos y súplicas, difíciles empeños pero muy provechosos.
1° . La alegría pedirás a Dios cada mañana fielmente.
2° . Calma y sonrisa mostrarás incluso en casos de disgusto.
3° . En tu corazón dirás: Dios que me ama está siempre presente.
4° . Sin cesar tú te aplicarás a ver el lado bueno de los demás.
5° . La tristeza tú desterrarás de ti implacablemente.
6° . Quejas y críticas evitarás. Nada hay más deprimente.
7° . A tu trabajo te dedicarás con un corazón gozoso y alegre.
8° . A los visitantes reservarás una acogida siempre benévola.
9° . Los sufrimientos olvidarás. Piensa siempre en positivo.
10° . Repartiendo por todo la alegría, tú la tendrás para ti.
__
– Jesús en la última Cena, ‘Que mi propia alegría esté en ustedes, y su alegría sea completa’.
– María en el Magníficat, ‘Desbordo de gozo en Dios mi salvador’.
– San Pablo, ‘Estén siempre alegres en el Señor… El Señor está cerca’.
Día 1 de agosto Dia Mundial de la Alegría, vean en comentario.
__
En la pasada Navidadme llegaron algunas reflexiones que corresponde compartir. Afectarán tal vez a nuestras viejas ideas sobre Dios que reflotaron en el subconsciente, cuando las creímos ya olvidadas.
Fuimos invitados a la fiesta de la llegada de un Dios amigo. Nuestra vida, a veces apagada y triste, recibió la invitación a la alegría, ‘No puede haber tristeza cuando nace la vida’.
En el Evangelio los sencillos disfrutaron la alegría verdadera, abiertos a la cercanía de Dios, atraídos por su ternura. Una alegría liberadora, curativa de miedos y desconfianzas.
– ¿Cómo temer a un Dios que se nos acerca como niño? ¿Cómo huir ante quien se nos ofrece como un pequeño frágil e indefenso?
– Dios no ha venido armado de poder para imponerse, sino que llega con la ternura de un niño a quien podemos hacer sonreír o llorar.
– Dios no puede ser el todopoderoso de las viejas oraciones, encerrado en la seriedad y el misterio de un mundo inaccesible.
– Dios será este niño entregado cariñosamente a la humanidad, un pequeño que busca nuestra mirada para alegrarnos con su sonrisa.
El hecho de que Dios se haya hecho niño, dice mucho más de cómo es Dios que todas nuestras cavilaciones sobre su misterio. En silencio ante un niño acogeremos la cercanía y ternura de Dios, una alegría diferente, un Dios a descubrir.
– Habré de mantenerme vigilante ante la tentación del temor o la desesperanza, que la tristeza no apague la luz de la vida, patrimonio compartido por Dios con nosotros.
Campo de minas
Yacen en lo hondo de uno mismo,
a veces libres, y otras bajo llave,
un tumulto de miedos y desánimos
sin razón, sin objeto, sin gobierno.
Pequeños dictadores del ocaso,
eternos asesinos de esperanza.
Metiendo en la mortaja nuestros sueños,
nos dejan paralíticos y cojos.
Viven y conviven entre ellos,
inmunes a su aliento y su fragancia,
burbujas de alegría y de entusiasmo
que curan, que acarician, que levantan.
Se expanden por el alma sin retraso,
asomando el devenir del infinito,
poniendo al corazón ruedas y alas.
La vida, en ellas, cobra su sentido.
Dame, Señor Jesús, instinto de discernimiento.
Sujeta mis miedos, recorta mis desánimos.
Devuelve a mi alegría y entusiasmo
la fuerza y la energía de tu resurrección.
«Si alguno quiere seguirme y no deja atrás a su familia e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz cada día y no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío», s Lucas c.14.
– ¿Qué hará falta para ser un buen discípulo de Cristo?
– ¿Qué me estorba para ser de Cristo?
– ¿Qué significa Jesucristo para mí?
– ¿Qué lugar ocupa en mi vida, en mi corazón, en mis proyectos?
Un apunte de evangelio para examen. En verdad resultó difícil ser buen cristiano. Debiste quitar obstáculos y vencer contrariedades, pensarlo bien y tomar tu decisión, como para una arriesgada aventura, viendo tus fuerzas. Una invitación a tomar en serio la llamada.
– Si lo pones tan difícil, Señor, tendrás pocos seguidores, le dijeron grandes santos como Teresa de Ávila.
– No me bastó creer en Dios, quise seguir a Cristo y vivir como él, quise ser Luz y ser Sal.
– Si la Sal se vuelve sosa no sirve para nada, para ser echada.
El cristiano tomará con calma su propósito y comenzará a caminar, humilde y constante, alegre y confiado, orante, vigilante para no ceder a miedos ni presiones de comodidad o inseguridad.
El buen discípulo, seguidor fiel, estará atento para escuchar la voz y complacer a su Señor:
.. Señor, tú quieres contar conmigo para que eche a andar en misión.
.. Buscaré en silencio y oración cómo servir a mis hermanos.
.. Enséñame, Señor, a escuchar tu voz, yo quiero responder y darte mi vida.
Así en este bello poema de Francesc Malgosa:
Dichosos los que oísteis la llamada
al pleno seguimiento del Maestro,
dichosos cuando puso su mirada
y os quiso para amigo y compañero.
Dichosos si abrazasteis la pobreza
para llenar de Dios vuestras alforjas,
para servirle a él con fortaleza,
con gozo y con amor a todas horas.
Dichosos mensajeros de verdades,
marchando por caminos de la tierra,
predicando bondad contra maldades,
pregonando la paz contra las guerras.
Dichosos, del perdón dispensadores,
dichosos, de los tristes el consuelo,
dichosos, de los hombres servidores,
dichosos, herederos de los cielos.
__
¡Conócete a ti mismo! fue invitación a peregrinar por el mundo interior de la persona, así en algunas corrientes filosóficas y también en las grandes religiones.
A . En el pórtico del templo de Delfos, la inscripción ‘Conócete a ti mismo’, llevará al hombre a reconocer los límites de su propia naturaleza, sin aspirar a lo que pertenece a los dioses.
Sócrates se sirvió del tema en sus enseñanzas, aceptar nuestra ignorancia poniendo la virtud mayor en el conocer. Proclamó la sabiduría de saber que no se sabe, frente a los que dicen saber y no saben.
B . ¡Que yo me conozca, Señor, que yo te conozca! dirá San Agustín, buscador de la verdad desde su juventud, inquieto por conocer el interior de sí mismo y la vida del espíritu.
En su peregrinar intelectual, el joven Agustín consideró el conocimiento propio y el de Dios inseparables, la tarea más importante:
He rogado a Dios
– ¿Qué quieres saber?
Quiero conocer a Dios y al alma
– ¿Nada más?
Nada más.
Una vez hallada la verdad, pudo exclamar como lamento: ‘Tarde te amé, tarde te conocí. Tú estabas dentro de mí, yo te buscaba fuera. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo.’
C . En el salmo 139 el poeta cantó la mutua intimidad y confianza entre la persona creyente y el Dios que se da a conocer. La fe no debiera ser estorbo para conocerse, sino ayuda y estímulo.
SEÑOR, tú estás siempre a mi lado, tú me conoces como nadie. / Tú sabes mis dudas y mi oscuridad. Tú me conoces y me respetas, presente en todos mis pensamientos y acciones. / En lo más adentro de mí mismo estás tú, nada habré de temer porque tú vas conmigo.
En los evangelios Jesús de Nazaret se presentó a los discípulos como un pastor que conoce bien a sus ovejas, desea darse a conocer y compartir su proyecto, buscando colaboradores.
D . El conocimiento propio vendrá también de lo que otras personas, y Dios mismo, sientan y piensen de mí, sea bueno o no tan bueno.
Se habló de la oración como un diálogo entre Dios y nosotros, interesados también en conocerse mejor: ‘Dime en verdad qué piensas de mí, qué esperas de mí, dime quién eres’.
En la búsqueda de Dios y de nosotros mismos, la relación personal pudo iluminar algo las sombras de nuestro conocer, que solo el amor dará un conocer profundo.
Vean así estos versos del poeta mexicano Amado Nervo:
«Eres uno con Dios, porque le amas,
¡tu pequeñez qué importa, y tu miseria!;
eres uno con Dios, porque le amas.
Le buscaste en los libros,
le buscaste en los templos,
le buscaste en los astros,
y un día el corazón te dijo, trémulo:
«Aquí está». Y desde entonces ya sois uno,
ya sois uno los dos, porque le amas.
No podrán separaros
ni el placer de la vida
ni el dolor de la muerte.
En el placer has de mirar su rostro,
en el valor has de mirar su rostro,
en vida y muerte has de mirar su rostro.
«¡Dios!» dirás en los besos,
dirás «Dios» en los cantos,
dirás «Dios» en los ayes.
Y comprendiendo al fin que es ilusorio
todo pecado (como toda vida)
y que nada de él puede separarte,
¡uno con Dios te sentirás por siempre:
uno solo con Dios porque le amas!»
__
* Cabeza de hombre, Albert Giacometti (+1966). Para Jean Paul Sartre el autor fue un artista ‘existencial’, los seres representados en sus esculturas estaban a mitad camino entre la nada y el ser.
__
Como en otras ocasiones, pudiéramos acompañar nuestra búsqueda con el Adagio de Johann S. Bach, Re minor BWV 974, Piano-Violoncello:
«Nosotros no tenemos armas. Creemos en la fuerza humilde y mansa de la oración. La paz que desde ASÍS invocamos no es simple protesta contra la guerra ni el resultado de negociaciones, es el resultado de la ORACIÓN».
Compartiremos algo de la ceremonia final del Encuentro Interreligioso de Oración por la PAZ en la ciudad italiana de ASÍS, el pasado 20 de septiembre, con su llamado de paz y diálogo para toda la humanidad.
En el corazón de Asís el Papa Francisco, en compañía de cientos de hombres y mujeres de todas las religiones del mundo, participó en el 30° Encuentro para invocar la PAZ.
Patriarcas, obispos y pastores, rabinos e imanes, exponentes del chintoísmo, del budismo y de las religiones hindúes, que no se rinden a la violencia, al odio, a la ideología de las guerras disfrazadas de religión. Los líderes religiosos firmaron una Declaración:
– Nos anima el espíritu del encuentro y el diálogo, nos oponemos a toda violencia, al abuso de la religión para justificar la guerra y el terrorismo.
– La guerra empeora el mundo, dejando una herencia de dolores y odios. Con la guerra todos pierden, incluso los vencedores.
– La PAZ es el nombre de Dios. La violencia y la guerra no caminan por Su sendero. Abramos un tiempo nuevo, que el mundo se convierta en una familia de pueblos responsables de construir una paz verdadera.
«Tenemos sed de paz, ofrecemos un testimonio de paz, necesitamos rezar por la paz… Deberemos ponernos en camino y trabajar juntos por la paz. Dios nos lo pide, habremos de afrontar la gran enfermedad de nuestro tiempo: la indiferencia», Papa Francisco.
En este tiempo revuelto, en que abundan materialismo y violencias, leí un testimonio valiente sobre la buena religión, el aporte humanizador de las creencias limpias, religiones sanas, unidas en complicidad por el respeto de la VIDA y el mayor bien de las personas.
Si no son limpias, las creencias serán destructivas y deshumanizadoras. Será injusto descalificar su aporte bueno por las malformaciones que ocurren en cualquier religión.
Desde el respeto y el aprecio, deberemos vigilar y trabajar juntos por valores tan universales como la PAZ, la vida y la fraternidad.
– ‘Al-lahu akbar’, Dios es el Más Grande. Cinco veces al día los musulmanes comenzamos así la oración. Reconocemos nuestra pequeñez y debilidad, nuestra necesidad de Aquel que nos creó. Es una fórmula de humildad. ¿Cómo puedo yo creerme por encima de otro ser humano o, peor aún, atentar contra su vida? Así decía el Profeta, que no hay pecado peor que matar, ‘Quien quita la vida a una persona es como si lo hiciera a toda la humanidad’. Ni siquiera devolver mal por mal, dice el Corán, donde se repiten más veces palabras de misericordia, de compasión y de paz, que de ira o castigo divino. Los corazones limpios se unen más allá de etiquetas, como musulmán me siento cerca de un cristiano sincero y lejos de un musulmán mentiroso o violento.
«No reconocieron al Artífice, fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire leve, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa, a las lumbreras celestes, regidoras del mundo. Fascinados por su hermosura, los creyeron dioses, si supieran cuánto los aventaja su Señor, pues los creó el autor de la belleza. Y si los asombró su poder y actividad, calculen cuánto más poderoso será quien los hizo. Pues por la magnitud y belleza de las criaturas, se percibe por analogía el que les dio el ser», Sabiduría c.13.
¿Por qué la gente sigue buscando y creyendo en Dios? Aun con el paso del tiempo, con estas u otras palabras, con parecidas cuestiones te puedes encontrar. Antropólogos y sociólogos coincidieron en la universalidad del fenómeno religioso; desacuerdo sin embargo en la respuesta y en la utilidad de las creencias, las que fueran, valorando distinto sus efectos positivos o negativos para el progreso de la persona y las sociedades.
– La religión y otras creencias sirvieron para hacer frente a las incertidumbres de la vida. Algunos estudios aseguran que la existencia de un orden supremo y la posibilidad de influir en él ayudó a reducir el ‘estrés’ de no saber qué sucederá en el futuro.
La universalidad de las creencias religiosas sugiere su utilidad para la propia supervivencia. Algunos quisieron arrebatar a la humanidad su herencia de fe religiosa, una necesidad primaria para muchos. De ahí brotará el desasosiego de otros al no encontrar o encontrar error en su búsqueda. Así lo pensamos, mas no todos estarán de acuerdo.
«Tú me creaste para verte, y aún no te conozco… Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca. No puedo encontrarte si tú no te manifiestas: buscando y amando te hallaré, hallándote te amaré.» (Anselmo de Canterbury)
Con el paso de los siglos y las culturas, los maestros y profetas de religiones milenarias hicieron esfuerzos de actualización, por salir de una racionalidad y vivencia propias de otra época. Las grandes cuestiones permanecerán abiertas, con respuestas dispares e incompletas:
·· Sobre el origen y el fin de todo;
·· Del destino de cada uno, si recompensa, castigo o la nada;
·· Si vencerán el Bien y la justicia, o la Maldad y el dolor;
·· Si la Vida al fin será más potente que la Muerte;
·· Si Dios se dará a conocer, o dicen seguirá oculto en su misterio.
* Imagen: El Taj Mahal, complejo de edificios construido entre 1631 y 1648 en Agra, estado de Uttar Pradesh, India, a orillas del río Yamuna, por el emperador musulmán Shah Jahan. Se erigió en parte como mausoleo en honor de su esposa favorita Arjumand Bano Begum. Sobre el pórtico de entrada, unos versos del Corán describen el paraíso, “Un palacio de perlas rodeado de jardines».
Algo más en el blog sobre Dios. A muchos llamó la atención su definición más conocida y atractiva: DIOS es AMOR.
Resultará abstracta según en qué piense uno o adónde mire. Fue una afirmación de la Carta que escribió san Juan, el discípulo amado, como él mismo se llamó.
– El Evangelio y los artistas pusieron a san Juan en la última Cena al lado de Jesús, reclinado en su costado, y junto a la cruz muy impactado por la herida de la lanza en el costado.
Decir que ‘Dios es amor’ solo es posible desde la propia experiencia. Viendo lo que san Juan vio, oyendo lo que oyó, conociendo bien a Jesús de Nazaret y lo que hizo :
– Dio de comer al hambriento, lavó los pies a sus discípulos, sanó al ciego de nacimiento, sacó a Lázaro del sepulcro, convirtió el agua en vino y levantó al paralítico de la piscina.
– Salvó de la muerte a la mujer pecadora, Juan vio de cerca a Cristo muriendo en la cruz, amando hasta el final, sediento de amor, bendiciendo y perdonando a todos.
Este amor será fuente de paz… Consolar, perdonar siempre, sanar, abrazar. Amar y ser amado así será como resucitar.
Si preguntáramos a alguien, tú qué eres y qué haces, explicará su trabajo de cada día, su familia, su sentido de vida, nos dirá sus proyectos, la necesidad de salud, de cariño…
Si preguntáramos a Dios, ‘Tú qué eres y qué haces’, nos responderá Jesús diciendo:
– Yo soy amor
– Yo lo que hago es amar
– Mi oficio principal amar
– Quiero dar a conocer mi amor
– Quiero enseñar a amar
– Lo que llena mi vida es el amor
– El amor que doy y el que recibo
– Todo lo que necesito es amar
– Lo que espero es amor
– Todo lo que hago lo hago por amor
– En todo lo que digo solo pongo amor
– Yo soy amor.
JESÚS es imagen de Dios, una imagen tan humana donde los discípulos no lograron ver el rostro divino del Padre.
Las situaciones difíciles de la vida nos impidieron ver el amor y la presencia de Dios «Jesús muéstranos al Padre». En la debilidad Dios manifiesta su fuerza.
«Sean imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivan en el amor», Carta a Efesios c.4.
Él nos acompañó en todo momento, en los días fáciles y los difíciles, siempre a nuestro lado porque es amor, ¡como la suma total del amor de nuestros seres más queridos!
Así lo expresó el soneto de José María Souvirón:
«Ando por mi camino, pasajero,
y a veces creo que voy sin compañía,
hasta que siento el paso que me guía,
al compás de mi andar, de otro viajero.
No lo veo, pero está. Si voy ligero,
él apresura el paso; se diría
que quiere ir a mi lado todo el día,
invisible y seguro el compañero.
Al llegar a terreno solitario,
él me presta valor para que siga,
y, si descanso, junto a mí reposa.
Y, cuando hay que subir monte
(Calvario lo llama él),
siento en su mano amiga,
que me ayuda, una llaga dolorosa.»
__
* Imagen: Regreso del hijo pródigo, Esteban Murillo, fragmento. De la serie ‘Obras de misericordia’ que Murillo pintó para la Iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla.
__