Buen pastor, si tú no vienes

    – Yo el Señor te he llamado como alianza y luz de los pueblos, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y rescates a los que viven en la oscuridad. /Isaías c.42.

Pudo ocurrir así. Al que después llamaron Jesús de Nazaret, le propusieron del cielo venir a la tierra para explicar el buen camino y pasar haciendo el bien.

El panorama en la tierra se vio desde el cielo muy feo y tenebroso. Se dijeron : ‘¿Quién irá a señalar los fallos? ¿Quién podrá reparar tanto daño? ¿Qué alto precio habrá de pagar?’

    – Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate, ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó y que tú hiciste vigorosa. /Salmo 79

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– El clamor insistente de las personas buenas logró convencer al primogénito, se ofreció e irá con todas las consecuencias. Muchos lo esperan y confían, como un limpio amanecer de primavera. Otros maquinarán su final, oscuro  anochecer.

    – Por la gran misericordia de nuestro Dios, nos visitará el Sol que viene de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas. /san Lucas c.1.

Así pudo ser la súplica confiada de los que esperan su venida para llenar de luz y esperanza el mundo. Pese al desprecio de los grandes, triunfó el amor de los pequeños.

    SI TÚ NO VIENES

    Señor, si tú no vienes
    ¿Quién nos mostrará el camino de retorno a la casa del Padre?
    ¿Quién nos abrirá la puerta y dispondrá la mesa para la fiesta?

    Si tú no vienes
    ¿Quién saldrá a buscar la oveja perdida?
    ¿Quién la tomará en brazos y volverá al redil?
    ¿Quién curará sus heridas y perdonará las culpas?

    Señor, si tú no vienes
    ¿Quién volverá la vista a los ciegos
    y la esperanza a quienes la han perdido?
    ¿Quién nos regalará la verdadera paz?

    ¿Quién podrá vencer al mal y la muerte?
    ¿Quién dará la vida por sus amigos
    y enseñará amar a los enemigos?
    Si tú no vienes, Señor
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* Imagen: El buen pastor, ‘Yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas. Yo las conozco, ellas me conocen’ /san Juan c.10.

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Canta CoroSinaí de Mexico, ‘Donde hay caridad y amor allí está el Señor’.

Creo en el cielo / Pagola

    «No me resigno a que Dios sea para siempre un Dios oculto, sin conocer jamás su mirada, su ternura y sus abrazos. No me puedo hacer a la idea de no encontrarme nunca con Jesús».

Por la pasada fiesta de los Santos y difuntos, leí en el teólogo José Antonio Pagola su fe en la vida eterna, su apuesta por la vida, una luz que alumbra en la espera, océano de amor y esperanza, invitando a vivir con la puerta siempre abierta y el corazón despierto, para recibir al que llega y nos abraza, aunque esté tardando.

    – Mi ‘Yo’ no será enterrado. A la tierra no irá más que mi cáscara, escribió el poeta Juan Ramón Jiménez.

:: Creer en el cielo es para mí resistirme a aceptar que nuestra vida sea solo un paréntesis entre dos inmensos vacíos. Apoyándome en Jesús, presiento que Dios está llevando hacia su plenitud nuestro deseo de vida, de justicia y de paz, un deseo de la creación y de la humanidad.

:: Creer en el cielo es para mí rebelarme a que hombres, mujeres y niños, que conocieron en esta vida miseria, hambre y sufrimientos, queden enterrados para siempre en el olvido. Confiando en Jesús, creo en una vida donde ya no habrá pobreza ni más llanto, la verdadera patria.

:: Creer en el cielo es para mí acercarme con esperanza a enfermos crónicos, personas hundidas en la depresión y la angustia, cansadas de vivir y luchar. Siguiendo a Jesús, creo que un día conocerán lo que es vivir con paz y salud, ‘Ven, descansa, entra ya en el gozo de tu Señor’.

    «Cierto, como creyente, el último capítulo de mi vida será sin duda el primero de una nueva aventura, desconocida. Quisiera vivirlo así, como un desafío, con mucha ilusión».

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La mirada de Dios ~ cómo rezar

    «Viendo a Jesús orando, los discípulos le preguntaron: Señor, enséñanos a orar. Oren así: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino» (san Lucas c.11)

– Cuestiones sobre el encuentro y la relación difícil con Dios nuestro Señor… ¿Sabemos rezar? ¿A quién dirigirnos? ¿Cómo saber si alguien me espera, si me mira o escucha?

Vean algunas pistas que describen la experiencia del creyente, la mística del encuentro, permanecer abierto a la presencia del Misterio.

Millet | Ángelus

Si buscan conversar con Dios, tomarán conciencia de su presencia, harán un sencillo acto de fe y de adoración:

    = El Señor está ante mí en silencio y me mira, caeré en la cuenta de su presencia y de su amor personal, deseo escuchar y también hablarle.
    = Estar presente será llegar tal cual uno es. Cuando yo me acerco y saludo, Él estará ya esperándome y me saluda: Hijo mío.
    = Dios llegó antes que yo, deseando contactar conmigo y yo con él, con un buen amigo. Saludaré y miraré con amor: Padre mío.

Teresa de Jesús encontró al fin el tesoro escondido, «Solo les pido que lo miren, y que se dejen mirar por Él», un ejercicio de espera paciente, enamorada:

    Dichoso el corazón enamorado
    que en sólo Dios ha puesto el pensamiento,
    por Él renuncia todo lo criado,
    y en Él halla su gloria y su contento.
    Aún de sí mismo vive descuidado,
    porque en su Dios está todo su intento,
    y así alegre pasa y muy gozoso
    las ondas de este mar tempestuoso.

Teresa de Calcuta habló de su oración simple: «Si te pones en la presencia de Dios en oración y silencio, Dios te hablará». Bastará el silencio interior, la escucha y la espera, en su presencia.

    – ¡Ojalá escuchen hoy la voz del Señor, no endurezcan el corazón! Ps.94

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-Imagen: Jean-François Millet, Angelus, 1860. Millet afirma: «En el ‘Angelus’ pensé en cómo mi abuela, al escuchar el tañido de la campana, nos hacía interrumpir nuestro trabajo en el campo para rezar el Ángelus por los pobres muertos y con el sombrero en la mano”.

«El Ángel del Señor anunció a María… Ave María»

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-Podrán leer más del tema oración en nuestro eBook «Cómo orar», pdf.

El ciego del camino, quiero verte

vela_india-bl«El ciego Bartimeo sentado al borde del camino pedía limosna. Al oír que pasaba Jesús Nazareno, empezó a gritar:
– Hijo de David, ten compasión de mí.
Jesús le dijo:
– ¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego le contestó:
– Maestro, que pueda ver.
Al momento recobró la vista y lo seguía por el camino»,
s Marcos c.10.

En su vida siempre fue de noche. Bartimeo oyó hablar de Jesús, pero no conoce su rostro, no podrá seguirlo. La mejor oración, humilde e insistente: ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!

Muchos en el evangelio confesaron su necesidad y su ceguera, soñaron con un nuevo día: ver, conocer, ser amigo y seguidor de Jesús de Nazaret. Será la fe del evangelio, ‘Quiero verte, Señor’.

El ciego del camino dejó su lugar y su manto, irá junto a Jesús para conocer su vida y su palabra, su compasión. Será otro Jesús, en otros lugares y gentes, irá donde Jesús no pasó, ‘para consolar a los abatidos, abrir los ojos de los ciegos y liberar a los encarcelados’.

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Muchos recordarán la liturgia Bautismal y de la Pascua:

  • Él nos libró de nuestra ceguera, nos devolvió la confianza y nos puso en camino. Lo cuentan de aquel mendigo ciego que oyó pasar a Jesús, y al oír que le hablaba, enloqueció de alegría, pareció olvidar su ceguera, y puso ya todo su empeño en sólo amar y seguir al Nazareno.

EL CIEGO DEL CAMINO

Seguir tus huellas
como ciego curado en el camino
sin manto ni sandalias
cantando por valles y colinas,
sin monedas ni pan ni vino
solo contigo
al calor de tu figura amiga
que sientes y adivinas.

¿Cómo resumir esta experiencia de fe y de seguimiento?

  • Los enfermos y abandonados buscando cobijo se acercaron a él, será una fiesta imborrable. La huella del primer encuentro nos acompañará en la búsqueda. El amor primero fue todo. ¿Qué es la fe sino vivir enamorada de esa primera llama encendida y de su rescoldo nunca del todo apagado?

 Cfr. Nuestra entrada «María Magdalena -10»

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+ JESÚS, que devolviste la vista a los ciegos, danos tu ayuda para abandonar el pecado. / Que los que viven en la incertidumbre o la indecisión encuentren claridad, firmes en la fe. / Que la Iglesia sea luz para los desorientados, misericordia si necesitan tu perdón. / Que los pobres sean evangelizados y quienes necesitan ayuda encuentren.

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Francisco de Asís, tres consejos

– Supliqué y recibí el espíritu de sabiduría. La preferí a cetros y tronos, tuve en nada la riqueza. Todo el oro y la plata a su lado es arena y barro; la quise más que a la salud y la belleza, su resplandor no tiene ocaso. (Sabiduría c.7)

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Francisco falleció la noche del 3 de octubre de 1226 en Asís, Italia. El santo de Asís, más actual por la opción del Papa que quiso llamarse por eso Francisco: ¡Cómo quisiera una Iglesia pobre para los más pobres!

En testimonios de la época se cuenta de San Francisco que estando un día en oración, abrió por tres veces el Evangelio y recibió tres consejos de boca del mismo Jesús:

1° Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo, tú vente conmigo.
2° No lleven nada para el camino.
3° El que quiera seguirme que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.

El Señor reveló a Francisco su voluntad de que viviera según el Evangelio, siguiendo los tres consejos.

No os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto. (Romanos c.12)
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Así fue la Sabiduría evangélica de Francisco de Asís:

– Que Dios es Dios. Que Dios es. Saber esto fue la sabiduría del pobre de Asís. Luego quedará ya el silencio de la plenitud. El derrocharse todo a la vez como esas florecillas que viven unos instantes, el tiempo justo para alabar al Creador en su estallido de color… La definitiva madurez del que ya nada espera, sino el regalo de la muerte.
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Oh, vivir junto a ti; siempre a tu lado
descanso hallar y conversar contigo,
ser de tu amor y tu bondad testigo,
tú, de bondad y amor, nunca saciado.

En tu bendito Corazón sagrado
poner la frente y encontrar abrigo,
como la puso tu mejor amigo,
tu dulce Juan, ¡tu compañero amado!

Oh, vivir junto a ti, cual la sencilla
lámpara tenue que callada brilla
entre las sombras de tu templo santo;

y mientras rueda en su bullicio el mundo,
solo contigo, en éxtasis profundo,
darte mi amor y mi abundoso llanto.

–Hernando Holguín, Bogotá, +1921.

Vean también este poema de José M. Pemán, reflejo de un sentir e intimidad deseada, como ocurre en el corazón de Francisco de Asís, de su Señor enamorado:

Se me aclaró el sentido,
de pronto, del paisaje.
Y me sentí total como el latido
de un corazón inmenso, y el mensaje
del Amor a los hombres.

Me di todos los nombres
desde el del alba hasta el de la amapola.
Me entregué sin prudencia y sin escudo.
Y me sentí en la sola
y alta hermosura del Amor, desnudo.

Como advertí tu acento
delgado, mi Señor, por la pradera,
he sido en la ilusión de aquel momento
todos los hombres, yo, en la primavera.

Desde aquel día por los más cimeros
picos de mi esperanza levantado,
estoy de tu hermosura sin linderos
con este amor total enamorado.

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-Imagen: El Greco, San Francisco en oración, fragmento, 1585.

-Cf. Juan M. LLopis, Sabiduría de un pobre, Prólogo.

Cómo es Dios


A ti que buscas conocer a Dios
, te pondré aquí este apunte de religión, fruto de alguna lectura. En los evangelios me llamaron la atención unas enigmáticas palabras de San Juan el discípulo amado:

    – A Dios nadie lo vió jamás
    – Ustedes no conocen a Dios, solo buscan su propia gloria
    – Yo les explicaré quién es Dios, yo se lo daré a conocer
    – Solo el que ama conocerá a Dios, porque Él es amor.

Así fue el pensamiento de Jesús de Nazaret, contado por quienes lo conocieron bien. Más que saber de Dios, interesará conocer su relación con nosotros, su implicación en el presente y el futuro de la humanidad. Saber si pudiera iluminar nuestro destino final incierto, más allá de la muerte biológica. Fue una inquietud de siempre para todos, creyentes o no. Vean esta opinión:

    «La postura más extendida hoy consiste en desentenderse de la cuestión de Dios. Muchos de los que se llaman agnósticos son, en realidad, personas que no buscan. Les resulta indiferente que Dios exista o no exista. Les da igual que la vida termine aquí o no. Bastará con ‘dejarse vivir’, sin ahondar en el misterio del mundo y de la vida» (J.A. Pagola).

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¿Cómo es Dios? Pondré aquí unas afirmaciones que leí tiempo atrás, moviendo de lugar viejas ideas sobre lo humano y lo divino, a la vista entonces de un pequeño Belén navideño:

= Dios es sencillo, cercano de las personas humildes, lejos de aquellos cuyo esfuerzo está obsesivamente dirigido a tener siempre más.

= Dios es gratuito, será comprendido más fácilmente por el pueblo sin recursos que por aquellos que piensan poder adquirirlo todo con dinero.

= Dios es bueno, lo entenderán mejor los que en verdad se quieren y ayudan como hermanos; más difícil será para los que viven egoístamente, estrujándole a la vida toda felicidad.

En la Biblia podrán leer esta reconfortante descripción del modo de ser de Dios, apostando por ubicar a Dios en el origen del origen de todo, también en nuestro tramo intermedio de ahora, y en el fin del final de todo:

    «Señor, el mundo entero es ante ti como grano de arena en la balanza, como gota de rocío mañanero. Te compadeces de todos, cierras los ojos a los pecados, para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho. ¿Cómo subsistirán las cosas, si tú no lo hubieras querido? Señor, amigo de la vida, todo lleva tu soplo incorruptible.. Tú haces para que todos crean en ti», Sabiduría c.11.

Y esta opinión magnífica de San Bernardo en su comentario al Cantar de los cantares:

«El Apóstol Pablo dice: “Lo que algunos tienen es ignorancia de Dios” (1 Co 15, 34). Algunos no quieren convertirse a Dios porque imaginan a Dios solemne y severo cuando es todo suavidad; ellos lo imaginan duro e implacable cuando es todo misericordia; creen que es violento y terrible cuando es adorable. Así el impío se engaña a sí mismo y se fabrica un ídolo en vez de conocer a Dios tal cual es.»

(Vean sobre el tema nuestra entrada «Secretos de Dios»)

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No hay paredes – Jesús Adrián Romero – México


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Más motivos para ser felices, evangelio

Recordarán la oferta de felicidad que hay en los Evangelios, las conocidas ‘Bienaventuranzas’. En esta fiesta de agosto, les pondré más motivos de felicidad, también del evangelio.

Jesús de Nazaret quiso animar a quienes siguieron sus pasos, si los vio cansados y desanimados por las muchas dificultades. Vean.

1 – «María, serás dichosa por haber creído que se cumplirá lo que te dijo el Señor» Lucas c.1. Fue la felicidad de la madre de Jesús, la creyente, llamada la primera a colaborar con la llegada del Reino de Dios, «Mi alma se alegra y cantará las misericordias del Señor».

lit-Alegría_42 – «Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica» Lucas c.11. La doctrina es atractiva y el mensaje novedoso, mas lo importante será transformar la vida de las personas y la vida en general.

3 – «Feliz tú, Simón, porque mi Padre te concedió creer en mí» Mateo c.16. La felicidad que brota de haber conocido a Jesús. Fue el caso de algunos discípulos, aunque después lo negaron. La fe en Cristo como regalo de Dios a los sencillos de corazón.

4 – «¡Felices aquellos que me aceptan y no me malinterpretan!» Mateo c.11. Críticas y malentendidos sobre la persona y la actividad de Jesús. Él mostró hechos: Miren los ciegos y los paralíticos curados, los leprosos limpios, y la Buena Noticia anunciada a los más pobres.

5 – «¡Feliz serás tú si sientas a tu mesa a los pobres y los hambrientos, a los lisiados y los ciegos!» Lucas c.14. Invitación a la misericordia y a buscar la recompensa que solo Dios dará a los generosos y desprendidos: «Vengan benditos que me dieron de comer, entren en el Reino».

6 – «Ustedes serán felices si hacen lo mismo que yo hice, el Señor y el Maestro que les lavó los pies» Juan c.13. El servidor pide a los discípulos la imitación, no la búsqueda del poder y la gloria personal, sino la entrega de la vida en servicio a los hermanos necesitados de amparo.

7 – «¡Felices los que crean sin haber visto!» Juan c.20. Respuesta de Jesús resucitado a las exigencias de santo Tomás, él quería ver para creer. Hay que fiarse de Dios, fiarse del testimonio fraterno y hacer la propia experiencia: «¡Señor mío y Dios mío!».
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Vean la entrada «Las 8 bienaventuranzas de Cristo»
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Creer hoy, cómo transmitir la fe

Disminuye el número de personas que dicen tener fe y religión, un desinterés por lo divino. Pensaremos pues el tema en modo libre y personal, sin prejuicios. Será bueno hacernos algunas preguntas.

Fue claro que Jesús de Nazaret notó un ambiente de agobio en la religión de su tiempo y quiso abrir horizontes y ayudar a la gente. Por eso su encargo a los seguidores: ¡Anuncien a todos la Buena Noticia, el Evangelio!

– Vengan a mí los que estén cansados y agobiados, yo los aliviaré. Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, encontrarán descanso, pues mi carga es ligera.

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= ¿No convendrá entender la fe en Dios como la entendió y vivió Jesús?
= ¿Cómo hacer presente hoy la Buena Noticia de fraternidad?
= ¿Cómo cambiar nuestro modo de pensar y de expresar la fe?
= ¿Apostarán sus discípulos ante todo por la vida y la compasión?

«El cristianismo navega con temor en medio de una ‘fuerte tempestad’. Deberemos pasar a ‘la otra orilla’, la cultura moderna no debe ser algo extraño ni hostil. El futuro nos da miedo, algunos creen más seguro mirar hacia atrás» (J.A. Pagola).
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Vean estos 10 verbos activos predicados de la FE:

Creer es amar
Creer es buscar
Creer es confiar
Creer es conocer
Creer es caminar
Creer es esperar
Creer es escuchar
Creer es pensar
Creer es vivir
Creer es seguir a Cristo.

En comentario verán soneto de José María Pemán sobre su firme convicción personal, y el deseo de dar a conocer su fe.
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-Podrán leer más sobre el tema, en la colección de posts «Creer», eBook, pdf.

¿Cómo transmitir hoy nuestra fe? Unas sugerencias prácticas, siguiendo a Cristo desde el plan de Ejercicios espirituales de san Ignacio Loyola, vivirlos en la vida diaria…

La casa de Zaqueo

    Un día Jesús entró en Jericó. Allí vivía Zaqueo, un hombre muy rico que era jefe de los publicanos. Quiso conocer a Jesús, pero no podía porque era pequeño de estatura.

Algunos textos del evangelio serán recordados como si fueran parábolas o relatos ejemplares. Hablan sin embargo de encuentros reales, impresos en la mente y el corazón de las personas, lo contaron y acabó escrito. Será el testimonio de una tarde inolvidable pasada con Jesús de Nazaret.

Pensé todo esto cuando escuché leer el texto evangélico de Zaqueo el publicano. La descripción de lo ocurrido será sencilla y verosímil.

Para Zaqueo la puerta del Templo estará cerrada. No practicará la religión en público. Se enriqueció a costa de impuestos recaudados a sus conciudadanos y entregados al romano ocupante. Será criticado, aislado y excluido.

Mostró mucho interés en ver a Jesús, pero la gente se lo impidió. Zaqueo subió a un árbol y puso toda su esperanza en el Maestro de Nazaret, tal vez Jesús no me juzgue ni me desprecie, pensó.

    Cuando Jesús pasó por allí, levantó los ojos y le dijo: Zaqueo, baja ahora mismo, hoy tengo que hospedarme en tu casa. Zaqueo recibió a Jesús en su casa con mucha alegría.

La casa de Zaqueo abierta para recibir al Maestro. Fue una sorpresa. Jesús se interesó por Zaqueo, tomando la iniciativa. Los dos compartieron y conversaron como viejos amigos, haciendo planes.

A partir de ese día Zaqueo será discípulo de Cristo, tomará decisiones, se vio reconciliado, como nuevo. Feliz, generoso, arrepentido, él será buena noticia para muchos, en especial para los más pobres. Un ejemplo para corruptos y defraudadores.

    Señor, daré a los pobres la mitad de todo lo que tengo. Y si robé algo, devolveré cuatro veces la cantidad. Hoy en mi casa es día de fiesta y salvación.

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=Texto de Zaqueo en San Lucas c.19.

=Imagen: Rembrandt, Autorretrato, aguafuerte.

=En comentario un texto de San Buenaventura: Jesús, el Buen pastor que busca la oveja perdida.

=Encuentro de miradas, la oración de Zaqueo y nuestra oración, en comentario.

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Pasados los meses, al releer la entrada, vinieron a la memoria unos versos que fueron ‘Oración de juventud’, atardecer de amistad, pensados ahora para Zaqueo, su casa y sus nuevos amigos.

Junto a ti al caer la tarde
y cansados de nuestra labor,
te ofrecemos con todos los hombres
el trabajo, el descanso, el amor.

Con la noche las sombras nos cercan,
y tu rostro nos da nueva luz,
alumbrados en nuestro camino
hasta ti correremos, Señor.

Cuando al fin nos recoja tu mano
para hacernos gozar de tu paz,
y reunidos en torno a tu mesa,
nos darás la perfecta hermandad.

La espera / vivir despiertos

«Jesús dijo a sus discípulos: un hombre partió de viaje y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando que velaran. No saben cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, a medianoche o al amanecer, no sea que si llegara de pronto los encuentre dormidos. ¡Estén en vela!»

Recibí de mi amigo Daniel una invitación a estar en vela. Peligro de dormirse, creyentes e  Iglesias, tomando el camino fácil, dejando de buscar el Reino de Dios y su justicia.

Los evangelios se escribieron cuarenta años después de los sucesos de Jesús de Nazaret. Que los cristianos no olviden a su Maestro, perdidos en la indiferencia y el materialismo que los rodea.  Me pregunté:

– ¿Vivimos despiertos siguiendo el llamado de Jesús de Nazaret?
– ¿No se apagó nuestra fe entre el agnosticismo y la mediocridad?
– ¿Podremos recuperar el rostro vivo de Jesús que atrae e interpela?
– ¡Cómo hablar de Cristo, si su persona no nos enamora ni trasforma!

Testimonios que ayudarán a no olvidar:

:: El apóstol san Pedro, que lo negó tres veces, hizo al fin esta presentación de la persona de Cristo, de su identidad personal y de sus metas:

«Les hablaré de Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó su vida haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

:: Un tiempo después de la Pascua, Nicodemo suplicó:

«Que por tu gracia, el nombre y el rostro de nuestro amado Jesucristo queden imborrables en nuestra mente, que sus palabras y estilo permanezcan por siempre impresos en el corazón. Que nuestra fe en Él sea amistad, que no olvidemos su vida y su muerte por nosotros.»

:: En esa larga espera, la Magdalena enamorada pudo cantar así:

NO TARDES MÁS

Ven ya nuestro señor,
mira mi corazón que abierto espera
vacío sin ti viviendo en sombras,
mira no me canse de esperar
que tan larga espera enferma,
no se borre tu imagen y figura
no tardes más enamorado,
ven ya nuestro señor.

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– san Marcos c.13 | Hechos c.10.

Más poesías si gustan en «No tardes más», eBook, pdf.