Un tiempo para vivir, Eclesiastés

ESCEPTICISMO VS ESPERANZA

El autor del texto «Eclesiastés» fue un sabio de Israel que en el siglo III antes de Cristo puso sus reflexiones en boca de un predicador, un ‘eclesiastés’. El tono de este libro bíblico es sombrío y pesimista, reflexivo.

# Como en debate interior, un creyente desengañado descubrió la caducidad de la vida y la aparente inutilidad de todo. Esta convicción repetirá a lo largo del libro:

– ¡Vanidad, pura vanidad, nada más que vanidad! ¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?

Los placeres, la riqueza, la gloria, solo dejan vacío y desencanto. Mejor será gozar con moderación los bienes que Dios pone a nuestro alcance. Si cuentas con la muerte, pensarás diferente.

– Una generación se va y la otra viene, la tierra permanece. El sol sale y se pone, el viento dará vueltas, todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena. Lo que fue, eso mismo será; lo que se hizo, eso mismo se hará: ¡Nada nuevo bajo el sol!

# Mis opciones diversas ante situaciones:

Podré escoger el camino del bien o del mal, de la vida o de la muerte. Tengo un tiempo para vivir, no me dejaré llevar. Si sé lo que quiero, podré elegir bien.

– Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir,
un tiempo para demoler y un tiempo para edificar,
un tiempo para llorar y un tiempo para reír,
un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse,
un tiempo para callar y un tiempo para hablar,
un tiempo para el amor y un tiempo para el odio,
un tiempo para la guerra y un tiempo para la paz.

# Al fin el autor que se dice creyente, descubrirá para qué vivir. Ante el temor a perderse, deberá recuperar el sentido de su existencia: ¡Acuérdate de tu creador, honra a Dios y guarda sus mandamientos, que es el todo del hombre!

En los Evangelios Jesús de Nazaret propuso ir más allá, y abrirá un camino para la esperanza y la generosidad, un camino de libertad:

– Si uno quiere guardar su vida para sí, la perderá. El que la pierda por mí, la encontrará. (s Mateo c.16)

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-Texto: Eclesiastés c.3.

-Imagen: «Filósofo», Tomasz Rut.

Qué es el cristianismo / puntos clave

    «La fe cristiana no consiste en cumplir un código de prácticas y normas. La identidad cristiana está en vivir un estilo de vida desde la relación con Jesús el Cristo. Nos vamos haciendo cristianos en la medida en que aprendemos a pensar, amar, trabajar y vivir como Jesús» (J.A.Pagola).

Buscando sus puntos clave, lo propio, lo que más le caracteriza, pude ofrecerles este resumen de rasgos sobre el cristianismo.

Es una síntesis para los que buscan saber, conocer mejor. No dice tanto lo que es, sino lo que debiera ser. Una apuesta y tarea para los que ya saben y creen.

    a = El cristianismo es una religión encarnada en la HISTORIA, no es una religión espiritualista.

    b = El cristianismo es UTOPÍA y PROFECÍA: los cristianos viven con espíritu crítico, comprometidos en lo social y lo político.

    c = Ser cristiano supone AMAR este mundo y vivir para que sea cada vez más libre y pacífico, más fraterno.

    d = La no violencia, la misericordia, la búsqueda de la JUSTICIA, son esenciales al cristianismo.

    e = La raíz del cristianismo es JESÚS DE NAZARET, bueno, pobre, acogedor, amigo para siempre.

El cristianismo surgió como un «nuevo camino», así lo llamaban los primeros cristianos, un camino en la escuela de Jesucristo.

Más que una doctrina, el cristianismo es las personas que viven, que deseamos vivir, ese camino ayudando a más gente a recorrerlo, renovando el mundo a su paso.

La fe cristiana nació del encuentro con Jesús de un grupo de hombres y mujeres. El maestro explicará lo difícil del camino, y el discípulo será testigo de lo visto y oído.

    Vimos romper el día
    sobre tu hermoso rostro
    y al sol abrirse paso por tu frente.

    Que el viento de la noche
    no apague el fuego vivo
    que nos dejó tu paso en la mañana.

– Vean también nuestro post «¿Quién fue Jesús de Nazaret?»

Bendición de Pascua / Aleluya

Para este tiempo de luna llena y primavera, una bendición en la alborada de la vida nueva, en las primeras luces de esta Pascua que comparte ya algo de lo mucho que esperamos.

Campanario 2Que esta oración de Sabine Naegeli nos recuerde tanto de bueno por sembrar y de humanidad por cosechar.

Pascua es bendición, nueva humanidad, resurrección, estreno de luz y de vida, frágil aún en los comienzos.
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. . Bendice, Señor, mis MANOS para que sean delicadas y sepan tomar sin jamás aprisionar.
. . Bendice mis OJOS, que vean la necesidad y no olviden nunca lo que a nadie deslumbra.
. . Bendice, Señor, mis OIDOS para que sepan oír tu voz y perciban el grito de los afligidos, las voces que llaman, aunque turben mi comodidad.
. . Señor, bendice mi BOCA para que dé testimonio de Ti y no diga nada que hiera o destruya, que sólo pronuncie palabras que alivian, que consiga despertar sonrisas.
. . Bendice mi CORAZON, templo vivo de tu espíritu, que sepa dar calor y refugio, que sea generoso en perdonar y comprender.
. . Dios mío, que puedas disponer de mí con TODO lo que soy, con todo lo que tengo; que mi vida sea de verdad como el pan y el vino, buenos para darse, agradables al compartir.
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Algo así debieron suplicar a Jesús de Nazaret, aquellos discípulos que caminaron desanimados hacia Emaús, mas luego regresaron alegres y bien dispuestos.

«LLegando al pueblo le rogaron: Quédate con nosotros, es tarde y el día se acaba. Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él desapareció de su vista» (s Lucas c.24)

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Bautismo de Espíritu, Nicodemo

«SERÁN BAUTIZADOS CON ESPÍRITU SANTO»

Conversar con Jesús de Nazaret en noche cerrada fue para el discípulo Nicodemo como un amanecer, un verdadero bautismo de luz y de vida.

Nicodemo preguntó a Jesús:
– ¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? ¿Entrará en el seno de su madre y volverá a nacer?
– Si no naces de nuevo del agua y del Espíritu, no entrarás en el Reino de Dios.
– Serán bautizados con Espíritu Santo, una fuerza para ser mis testigos, en todas las naciones. (san Juan c.3)

Pasados ya muchos inviernos, Nicodemo rezó así a cada una de las tres divinas personas:

+ PADRE, Creador y Señor nuestro, te hablaré como Jesús, con toda confianza. Eres Padre de todos, creación de vida. Gracias por llamarme a la existencia y por mis padres ya contigo en el cielo. Gracias por la belleza de la creación. Tus hijos preferidos serán el enfermo, la infancia y ancianos abandonados. Amarte y servirte será fuente de libertad y de alegría. Que yo conozca tu voluntad y te agrade en todo.

+ HIJO del Padre, Jesús mi Señor, deseo ser discípulo tuyo todos los días de mi vida. Necesito progresar en tu conocimiento y tu amistad. Que tu corazón y tus sentimientos sean ya los míos. Maestro, que yo prefiera como tú encarnación y cruz, pobreza y humildad. Que mi mayor alegría y mejor alimento sea llevar adelante el Reino. Toma, Señor, y recibe mi afecto y mi libertad, no permitas que nunca me separe de ti.

+ ESPIRITU SANTO, Luz y aliento interior, necesito nacer de nuevo. Configúrame con Cristo Jesús, cambia mi mente y mi corazón, ordena mi vida. Hazme dócil a tus inspiraciones y valiente en el testimonio. Que yo camine en la verdad, y no caiga en la tentación del orgullo ni adulación. Dame amor confianza con vosotros, amor fraterno entre nosotros, amor compasión con el que sufre. Quiero ser instrumento de paz, trabajador de comunión y de consuelo. Amén.

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* Imagen: “Icono de la Trinidad», Andrei Rublev, también llamado «La hospitalidad de Abraham». Data del siglo xv, ahora en la Galería Tetriakov de Moscú. Representa la visita a Abraham de los tres ángeles al encinar de Mambré (Génesis c.18). La mesa del patriarca se vuelve altar que une a las personas sagradas: el ángel del centro Cristo, los que lo rodean, dibujando la forma de un cáliz, el Padre y el Espíritu Santo. El icono recordará también los dos discípulos de Emaús a la mesa con Jesús, reconocido al partir el pan (Lucas c.24). No tanto un icono para ver como espectador, sino para contemplar y entrar, reposando uno mismo en la vida trinitaria que reposará en nosotros.

– Podrán ver aquí en pdf una recopilación de oraciones de Nicodemo a Jesús resucitado, «Orar con Nicodemo».

La oración de Gandhi

Mi calendario dice que GANDHI oraba con estas palabras donde pide mantenerse libre, exigente consigo mismo y generoso con los demás.

    . . Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
    . . Si me das fortuna, no me quites la razón, si me das éxito, no me quites la humildad, si me das humildad, no me quites la dignidad.
    . . Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

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    . . Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás,
    no me dejes caer en el orgullo si triunfo,
    ni en la desesperación si fracaso.
    . . Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
    . . ¡Señor, si yo me olvido de tí, nunca te olvides de mí!

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Muchas personas estarán interesadas en saber qué opinaba Gandhi sobre Cristo y la fe cristiana.

a – Gandhi fue buen conocedor de las enseñanzas de JESÚS DE NAZARET, pero dijo que no todo lo que lleva el nombre de cristiano lo es.

    “No conozco a nadie que haya hecho más por la humanidad que Jesús. No hay nada que criticar a la fe cristiana; el problema son ustedes los cristianos cuando no se esfuerzan en vivir sus enseñanzas”.

b – Para Gandhi será en el SERMÓN DE LA MONTAÑA del evangelio de san Mateo, en las Bienaventuranzas, donde encontrar las verdaderas claves para la vida.

Para algunos cristianos y sus dirigentes el «Sermón del monte» es utópico, irrealizable, revolucionario, no están interesados.

Se equivocan, se trata de una mentalidad nueva, inspiradora y exigente, una apuesta firme por la autenticidad, contra el fariseísmo y las medias tintas.

(Pueden leer también «Gandhi aniversario»)

Los milagros de Cristo / la compasión

    «En las aldeas o pueblos donde Jesús llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban» (s Marcos c.6).

# Jesús de Nazaret encontró mucha gente enferma y desanimada. Los milagros alientan la esperanza, fueron señales de un cambio. La presencia y gestos de Jesús cambiaron la historia de mucha gente.

    «Estas son las señales: los ciegos ven, los cojos andan y los leprosos quedan limpios, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados» (s Lucas c.7).

# Las atenciones de Jesús con un paralítico en Jerusalén cambiaron la vida de ese hombre. No sabía para qué seguir viviendo, hasta que alguien se interesó.

    – ¿Quieres curarte?
    – No tengo a nadie, Señor.
    – Toma tu camilla y regresa a tu casa.

# Como lo ocurrido con aquella mujer, la hemorroísa, se acercó a Jesús y tocó el borde de su capa. Cuenta Nicodemo en su evangelio (apócrifo) que ella limpiará en la Vía Dolorosa el rostro ensangrentado del Maestro.

    – Pensó, si tan sólo llegare a tocar su manto.
    – Al instante sintió que ya estaba curada.
    – Vete en paz, tu fe te ha salvado, estás curada.

# El milagro sucederá en un encuentro, por una necesidad, un diálogo entre Jesús y la persona. La súplica, la fe de la gente, la palabra y el gesto de Jesús lo hicieron posible.

– A la niña que pensaban muerta ¡Muchacha, levántate!
– Al paralítico recostado ¡Toma tu camilla y anda!
– Al ciego del camino ¡Recobra la vista, tu fe te ha curado!
– A Lázaro en el sepulcro ¡Sal de ahí!

# La Compasión será un amor que comparte el sufrimiento y no pasa de largo, acude, acaricia, sana. Rebrota la vida, asoma la alegría. ¿Cuál será la condición para que todo eso suceda?

Para algunos se les preguntará si tienen fe. Para otras personas el dolor bastará, Jesús toma la iniciativa, puro regalo y gracia de Dios.

Yo rezaré: ‘Señor, déjame tocar tan solo el borde de tu manto y quedaré sano’…

    Tú desataste la lengua del mudo,
    – enséñanos a cantar tus alabanzas.
    Tú has abierto los oídos del sordo,
    – que permanezcamos atentos a tus palabras.
    Tú curaste al paralítico,
    – haz que corramos por los caminos de tu amor.

    Te compadeciste del hombre de la mano seca,
    – que sepamos realizar buenas obras.
    Tú sanaste a la suegra de Pedro,
    – haz que nunca dejemos de estar a tu servicio.

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* Imagen: «Cristo y la mujer adúltera», fragmento, Lucas Cranach. El Rostro de Cristo explica con satisfacción la buena noticia: la mujer pecadora ha sido salvada de la muerte, cf.  san Juan c.8.

(Vean más temas de evangelio en «El Rostro de Cristo», y también en «Jesucristo», eBook, pdf)
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La navidad de Cristo | Lope de Vega

«Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó
y que tú hiciste vigorosa»

Salmo 79.
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+ La navidad de Cristo tuvo lugar en la Palestina del siglo 1º, razón de ser de toda navidad. En contraste con nuestro afán de protagonismo, Jesús de Nazaret nació en pobreza y soledad, rechazado y perseguido.

– La luz brilló en las tinieblas, vino a los suyos y no lo recibieron.
– María dio a luz y recostó al niño en un pesebre, sin lugar en el albergue.
– José tomó a los dos y huyó a Egipto, Herodes buscará matar al niño.

+ La encarnación de Dios será decir ‘no’ a un dios en las alturas, insolidario y desinteresado. Todo comenzó viendo la situación difícil y escuchando la súplica de ayuda, tanta gente desesperada.

– Pastor de Israel, muestra tu gran poder y ven pronto a salvarnos.
– Restáuranos, Dios nuestro, que brille tu rostro y seremos salvados.

+ Imaginen la mirada compasiva y el acuerdo divino: el Hijo eterno de Dios se ofreció para venir a salvar, temerá ser rechazado, mas se dejó convencer por los ruegos.

SEÑOR, si tú no vienes,
¿Quién nos mostrará el camino de retorno a la Casa del Padre?
¿Quién nos abrirá la puerta y dispondrá la mesa para la fiesta?
SEÑOR, si tú no vienes,
¿Quién saldrá a la búsqueda de la oveja perdida, quién la tomará en brazos y devolverá al redil? ¿Quién vendará sus heridas y perdonará sus culpas?
SEÑOR, si tú no vienes,
¿Quién devolverá la vista a los ciegos y la esperanza a quienes la han perdido?
¿Quién vencerá la muerte?
¿Quién dará la vida por sus amigos, y enseñará el amor a los enemigos?

+ Desconcierta ver tanta generosidad en la navidad primera ¿Qué interés pudiera tener el grande en hacerse pequeño, el eterno en venir a mortal, el rico en hacerse pobre?

Esa extrañeza quiso tal vez expresar el poeta español Félix Lope de Vega (+1635) cuando escribió a Jesús de Nazaret este cariñoso soneto:

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta cubierto de rocío
pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el Ángel me decía:
Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía!

¡Y cuántas, hermosura soberana,
Mañana le abriremos, respondía,
para lo mismo responder mañana!
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La fe de Cristo

¿Cómo fue la fe de Cristo? Él no necesitó la fe como nosotros. No creía, propiamente él sabía. Jesús de Nazaret ‘hijo del hombre’ fue ante todo el ‘Hijo de Dios’. La fe de Cristo es su sabiduría: Él conoce por sí mismo, de primera mano.

    – El que viene del cielo da testimonio de lo que ha visto y oído.
    – Hablamos de lo que sabemos y de lo que hemos visto.

Nosotros nos fiamos de la palabra de otros, de una experiencia religiosa subjetiva o de la Biblia, pero no vemos claro del todo. La fe es nuestro modo de conocer lo divino y lo humano que se nos escapa, la razón y el sentido de todo. Creemos saber, mas entre sombras y sospechas.

    ¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!
    – Confíen en Dios, confíen también en mí.


La fe es relación, confianza, pero también es un conocer limitado. Son muy expresivas estas palabras de Saulo de Tarso, San Pablo, dirigidas a los cristianos de Corinto:

    “Nuestra conocimiento es imperfecto y nuestras profecías limitadas. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios conoce.”

¿En qué creyó Jesús de Nazaret? La fe de Jesús fueron sus propias opciones y convicciones:

    . . No dudó jamás del amor del PADRE. Amarlo y complacerlo en todo, aun en medio de la contrariedad.
    . . Creyó y apostó por el AMOR hasta el final, con todas sus consecuencias, en la compasión y el perdón sin límites.
    . . La fe de Cristo en el REINO DE DIOS, su plan de redención y restauración de las personas y de la humanidad.
    . . Creyó en las PERSONAS y en su mejora. El proyecto del Reino le costó la vida, fue la razón de su vida.

¿Qué es la fe? Poco importa especular sobre la fe de Cristo, interesa saber si nosotros tenemos fe en Él y en sus palabras. Muerto en Betania su amigo Lázaro, Jesús dirá a los discípulos: ‘Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque muera, vivirá, ¿creen esto?’

Miguel de Unamuno, a raíz de su crisis religiosa, escribió «Nicodemo el fariseo» (1899), donde hizo esta reflexión sobre la fe:

    «¡Qué poco se medita con el corazón y no con la cabeza tan sólo, en lo que la fe sea e importe! No una mera adhesión del intelecto a un principio abstracto, a una fórmula sin contenido; no la afirmación de principios metafísicos o teológicos; no, sino un acto de abandono y de entrega cordial de la voluntad, una serena confianza. Una confianza firme en que habita la verdad dentro de nosotros, en que la verdad es consuelo»

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  • Imagen: «Jesucristo Salvador», Cristo Pantocrator, icono servio s. XIII. El Rostro de Cristo, maestro y pastor bueno, que guía y bendice.

Colección de posts sobre el tema en «Creer», pdf.

El Cantar de los Cantares

:: Un día leí estos versos del “Cantar de los Cantares”, impresionantes por su limpieza y contundencia, y me hicieron pensar:

    – Es fuerte el amor como la muerte,
    es cruel la pasión como el abismo;
    es centella de fuego, llamarada divina;
    las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos.

El «Cantar», un libro bíblico atribuido en otro tiempo al rey Salomón, fue compuesto en el siglo IV antes de Cristo, y será más conocido por ser un libro de amor. El arte poético, la religión y la pasión de amor, aliados en una mística restauradora.

Se trata de un texto alegórico en clave creyente de difícil lectura, presentando la firmeza del amor entre Dios y su pueblo, su fidelidad a toda prueba.

:: El libro utiliza en los diálogos la analogía de la pasión conyugal. Satisfacción por la cercanía y posesión amorosa, dolor y pesadumbre en la distancia y soledad.

En sus diferentes cantos comunica la alegría de la relación, la fiesta del amor, también la tristeza y el temor por la pérdida o abandono. Vida o muerte, paz profunda o gran inquietud.

    – Lo busqué y no lo encontré, lo llamé y no me respondió.
    – Si encuentran a mi amado, le dirán que estoy muriendo de amor.

El principio está firme, vencerá para siempre el amor del que amó antes y amó primero, el que liberó de la tiranía de Egipto a su pueblo predilecto, entonces pobre y esclavo.

    – Si ofrecieran sus riquezas a cambio del amor, sólo burlas recibirán.
    – Quien encontró este tesoro escondido, venderá cuanto tiene y lo compra.
    – Si no tengo amor, no soy nada, soy como campana que hace ruido.
    – El amor nunca fallará.

* Imagen: Amantes, Nicoletta Tomas.
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:: Fray Luis de León (+1591), profesor de Biblia en Salamanca, será encarcelado por la Inquisición española por su traducción al castellano y comentarios del Cantar de los Cantares, sólo conocido hasta entonces en hebreo y latín, temerosos algunos del buen amor.

Fray Luis al salir de la cárcel dejó escrito en sus paredes estos versos. Así concluyó su injusta prisión aprovechada la calma de su forzoso retiro:

    «Aquí la envidia y la mentira
    me tuvieron encerrado.
    Dichoso el humilde estado
    del sabio que se retira
    de aqueste mundo malvado,
    y con pobre mesa y casa
    en el campo deleitoso
    con sólo Dios se compasa,
    y a solas su vida pasa,
    ni envidiado ni envidioso.»

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:: San Bernardo de Claraval (+1153), en sus ‘Sermones sobre el Cantar de los Cantares’, habló bellamente sobre el nombre de Jesús: «Jesús es miel en la boca, melodía en el oído, júbilo en el corazón. Pero es también medicina», Cf. Sermón 15.

Podrán escuchar aquí «Jesu Dulcis Memoria», grupo Dan Gibson. Texto latino en Comentario. Vean esta traducción:

SEÑOR, tu simple recuerdo es fuente de gozo incesante; tu nombre, Jesús, es más dulce que la miel al paladar.
. . Nada hay semejante a tu discreta presencia: ni bella melodía, ni palabras amorosas ni pensamiento placentero.

. . Eres salvación para los pecadores, dadivoso con quien te suplica, cercano al que te busca y ¡qué decir de aquel que te encuentra!
. . La lengua es incapaz de describirlo, el poeta de cantarlo; solo quien lo experimenta sabe cómo es el amor de Jesús.
. . Sé, pues, Jesús amado, nuestro premio y nuestra alegría. A Ti la gloria por siempre. Amén.

La cruz de Cristo

:: La fiesta de la Santa Cruz de septiembre tuvo un origen histórico: conmemorar el día en que la reliquia de la cruz de Cristo fue recuperada y devuelta a Jerusalén.

En el año 614 Copsroes II rey de los persas conquistó Damasco y Jerusalén, causó graves daños a la Iglesia del Santo Sepulcro y se apoderó de la ‘Vera Cruz’.

El emperador Heraclio desplegó una campaña contra los persas recuperando la reliquia. Años después Heraclio marchó triunfalmente hasta Jerusalén donde repuso la ‘Vera Cruz’.

Para evitar nuevos robos, la Santa cruz fue repartida: una parte se llevó a Roma, otra a Constantinopla, una tercera se guardó en Jerusalén, y otra en pequeñas astillas por diversas iglesias del mundo entero.

    ¿Quién encontró la verdadera cruz de Cristo? La fiesta de la Cruz en mayo hará referencia al hallazgo de la cruz en Jerusalén en el siglo 4°. Verán detalles del tema en Comentario.

:: La fiesta de la Cruz recordará desde tiempo muy antiguo la importancia de la muerte en cruz de Jesús de Nazaret para la fe de los cristianos. Jesús le dijo a Nicodemo:

    «Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único, para que los que creen en él tengan vida eterna»
    «Moisés levantó la serpiente en el desierto y todos fueron curados, así mismo tiene que ser levantado en alto el Hijo del hombre»
    (cf. s Juan c.3)

Las razones que crucificaron a Jesús, el afán de poder, las envidias y violencia, los rencores y avaricias, causarán todavía la muerte injusta de muchos inocentes a lo largo de los siglos.

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= Imagen: Cristo Crucificado, 1632, detalle, Diego Velázquez.

= Poema del libro de Miguel de Unamuno «El Cristo de Velázquez», III, 17, 1920:

    «Con esos brazos a la cruz clavados
    has hecho, Maestro carpintero, casa
    de Dios a nuestra pobre tierra, dándole
    morada en nuestro suelo. Cuatro clavos,
    hijos del arte humano, te enclavijan
    al árbol de la muerte y vida nuestra,
    formándole a tu Padre en nuestro suelo
    solar de amor. Y aquí sueña y descansa
    su celeste cabeza, en la que el Verbo
    mora increado, como en almohada
    recostando en tu pecho, y a tu toque
    siéntese hombre, que es del todo el fin»

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= También sobre el tema el post «La crucifixión de Cristo». Y este comentario las palabras de Cristo desde la Cruz, «Las 7 palabras».

= En comentarios el poema de León Felipe «Hazme una cruz sencilla, carpintero», los dos mandamientos, el principal y el nuevo, significados en los dos maderos de la cruz.