La oración de Cristo, ‘Padre mío’

    – Jesús se levantó de madrugada, y todavía muy oscuro marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. /san Marcos c.1

La oración será como un poema del amante al amado, un canto del corazón que puede ser alabanza y contento, súplica o lamento.

Orar es vivir la fe, vivirla enamorada, como la tradición pedirá al creyente.

    – Amarás al Señor tu Dios con toda tu alma, con toda tu mente y con todo tu corazón. Al prójimo lo amarás como a ti mismo. /san Mateo c.22

Orar es relación, comunicar lo que uno es y vive, con el Señor en quien uno cree y a quien ama.

    – Tras la noche amanecerá el día luminoso, en silencio o largo monólogo, también escucha, alegría y descanso, a veces inquietud.

¿Cómo orar? ¿Cómo oraba Jesús? ¿Qué enseñó sobre la oración?

Parece que entre Dios y Jesús se dio una relación fluida y confiada que llamó la atención de los discípulos. Él se refiere a Dios como Padre, ‘Mi padre amado’.

    .. «Padre nuestro, sea santificado tu nombre»
    .. «Yo te bendigo, Padre, porque te diste a conocer a los sencillos»
    .. «Te doy gracias Padre, yo sé que siempre me escuchas»
    .. «Padre mío, no se haga lo que yo quiero sino lo que quieres tú»
    .. «Perdónales, Padre, porque no saben lo que hacen»
    .. «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».

Los evangelios contienen algunos avisos sobre la oración:

a . No digan muchas palabras, pero que salgan del corazón. «Nada le pregunto, nada le pido, pero sé que me acompaña y está siempre conmigo», contó María, enferma de cáncer terminal.

b . Jesús apuesta por una relación cordial y verdadera, «Adoren a Dios en espíritu y en verdad», desde lo hondo de uno a la compasión por el otro.

c . Den gracias siempre, sean agradecidos. Qué tienes que no hayas recibido, no olvides que todo es don y gracia, para compartir.

d . Dios no oye ni habla al soberbio. La humildad, el corazón de pobre, consiguen vencer la distancia entre el cielo y la tierra. La humildad es ‘andar en la verdad’. Dios es humilde.

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Vean este ‘Padre nuestro’ de Nicodemo, que en la dificultad pudo orar así:

«Padre nuestro, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan.
. .Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador.
. .Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento.»

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(1) Imagen: Paul Gauguin, Cristo en el Huerto de los Olivos, 1889.

La noche del huerto, difícil relación con el Padre en un incomprensible abandono y muerte cruel, sin duda fraternizando. El Rostro de Cristo es aflicción, silencio, y también confianza, ‘Sintió horror y angustia… ¡Padre mío, que sea lo que tú quieras!’, san Marcos c.14.

(2) Así en estos versos de Juan Ramón Jiménez, el deseo de hacer en todo la voluntad de Dios:

    Lo que vos queráis, Señor,
    sea lo que vos queráis.
    Si queréis que, entre las rosas ría
    hacia los matinales resplandores de la aurora,
    sea lo que vos queráis.

    Si queréis que entre los cardos sangre,
    hacia las insondables sombras de la noche eterna,
    sea lo que vos queráis.

    Gracias si queréis que mire,
    gracias si queréis cegarme,
    gracias por todo y por nada.
    Lo que vos queráis, Señor,
    sea lo que vos queráis.

(3) Podrán leer más del tema oración en «Como orar», eBook, pdf.
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Esta será también nuestra oración, ‘Tomad Señor y recibid’, semejante a la ofrenda de Jesús al Padre por nosotros… Música y fotos (Haití) de Isa Sola rjm.

El perdón de Cristo, san Pedro

    «El Amor perdona siempre,
    disculpa siempre, espera siempre,
    el Amor no falla nunca.»
    (1Corintios c.13)

En cierta ocasión el apóstol san Pedro dirigió al Maestro una pregunta difícil, que mereció una buena respuesta por parte de Jesús de Nazaret. Pedro conoció la disposición de Jesús a perdonar siempre:

    – Señor, ¿Cuántas veces tendré que perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?
    – Jesús le contestó: No te digo siete, sino setenta veces siete.

# Más tarde el apóstol negará tres veces, dirá que no conoce a Jesús, que no tiene que ver con él. Pedro se acobardó y traicionó su amistad, tanto o más que Judas. Pedro lloró amargamente y se avergonzó de sí mismo.

– Jesús dijo: No he venido para juzgar y condenar, sino para salvar.
– Pedro tuvo su oportunidad junto al lago: Señor, tú sabes que te quiero.
– Judas desesperó, Pedro confió, no quiso morir de tanto dolor.

# Pedro recordó la escena con la mujer adúltera a punto de ser apedreada, vio cómo Jesús la protegió y la invitó a marchar en paz: Aunque todos te condenan, yo no te condeno, no temas, no peques más.

– Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen. Jesús desde la cruz pidió perdón para los soldados, disculpando.

# Pedro comprendió que nada estaba perdido, que Jesús ama y perdona siempre, tiene un gran corazón, no me rechazará, mas qué me pedirá.

– Pedro, ¿Tú me amas? ¿Me amas más que estos? ¿De verdad tú me quieres?
– Señor, tú sabes todo, tú sabes que te quiero.

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Así fue como Pedro aprendió a perdonar como había sido perdonado, generosamente. El perdón de Jesús de Nazaret lo curó y rehabilitó, le enseñó a ser misericordioso con todos.

(En comentario un texto de San Ambrosio sobre la mirada de Cristo a Pedro)

«Padre nuestro, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos»
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Cuentan que Nicodemo, un discípulo de última hora, al enterarse de lo sucedido, rezó así:

– Tú no quieres, Señor, la culpa ni el abismo del resentido, no quieres ver rechazado a Pedro ni malherido; tú quieres el abrazo y la fiesta del perdón.
– Jesús, háblame y viviré, será como nacer de nuevo; mírame y sanaré, tu mirada me basta, tú sabes que yo también te quiero.

En sintonía con el apóstol Pedro, recordaré la súplica para recibir la gracia de la paz de Cristo:

    + SEÑOR JESÚS, dame la paz, tu paz será mi descanso; tú eres mi paz, tu amistad y compañía. Si tengo tu paz confío y nada temo, porque tú vas conmigo.
    + Eres brisa ligera que serena, agua fresca que calma mi sed, voz que apacigua las tormentas. Tu paz es amor que abraza y reconforta, amor que perdona y siempre disculpa. Ven Señor Jesús.

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– Imagen: «Cristo y Menas», icono bizantino, siglo vi, Egipto. ‘Jesús y su amigo’, Jesús con el Abad Menas. El Rostro de Cristo expresa la satisfacción y la alegría por la fiesta del reencuentro.

– Vean de Luis de Góngora (+1627), ilustre poeta cordobés, este soneto que fue sincera confesión del propio pecado y del perdón divino, en ambiente de intimidad y gran confianza:

«Pequé, Señor; mas no porque he pecado
de tu amor y clemencia me despido;
temo, según mis culpas, ser perdido,
y espero en tu bondad ser perdonado.

Recélome, según me has esperado,
ser por mi ingratitud aborrecido,
y hace mi pecado más crecido
el ser tan digno tú de ser amado.

Si no fuera por ti, de mí, ¿qué fuera?
Y a mí mismo de mí, ¿quién me librara
si tu gracia la mano no me diera?

Mas ¡ay! A no ser yo, ¿quién no te amara?
Y si no fueras tú, ¿quién me sufriera?
Y a ti, sin ti, mi Dios, ¿quién me llevara?»

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Vean otros temas de evangelio en «El Rostro de Cristo», y también en «Jesucristo», eBook, pdf.

Aquí podrán descargar varios eBooks de nicodemoblog con sus enlaces: EBOOKS_LINKS.
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Rema Adentro – Musica Católica


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Las Bienaventuranzas de Cristo

El Sermón del Monte del evangelio de san Mateo renovará la existencia humana, un mensaje de esperanza que vale para todo el mundo, como dijo el cardenal Carlos Martini.

Sabemos también la consideración que a Gandhi le mereció el Sermón de la Montaña y sus 8 Bienaventuranzas.

    – En una soleada mañana, en un lugar agradable y tranquilo, Jesús de Nazaret habló largo rato a la multitud que lo seguía.

El Maestro quiso consolar y animar, pues vio la gente cansada y agobiada por el peso de la vida y de la religión; propondrá un nuevo Camino de fraternidad y de misericordia, la nueva Alianza.

Viendo la gran multitud pendiente de sus palabras, Jesús subió a un alto y, mirando a sus discípulos, comenzó la enseñanza:

1 . Felices los pobres en espíritu, es de ellos el Reino de los Cielos
2 . Bienaventurados los misericordiosos, obtendrán la misericordia

    Son los que dieron cuanto tenían, quedaron sin nada para sí. Quedó su fe, que es confianza y misericordia. El Dios que los salvó no los abandonará. Son los pobres y necesitados, los generosos y confiados.

    «Sean misericordiosos, como su Padre del cielo»

3 . Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados
4 . Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados
5 . Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia

    Son los que el dolor no cierra en sí mismos. La pena y la injusticia no los desaniman, abiertos a la ayuda y el consuelo. Viven su dolor confiando, al ver tanta gente buena. El dolor pasará, vendrá pronto la paz.

    «A los hambrientos llenó de bienes»

6 . Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios
7 . Felices los que trabajan por la paz, serán llamados hijos de Dios
8 . Felices los perseguidos por la justicia, el Reino les pertenece

    Los que no pretenden grandezas ni buscan la propia gloria, su intención es recta y sus deseos limpios, buscarán el Reino de Dios y su justicia, la reconciliación. Dispuestos a pasar rechazos sin echarse atrás.

    «Auxilia a sus siervos por su Bondad»

(El Sermón del Monte, Discurso del Reino, san Mateo cc. 5, 6 y 7)
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Sólo el Amor produce esta maravilla: los bienaventurados, imitadores de Dios, fueron invitados a vivir la vida en modo nuevo y examinarse en ‘Bienaventuranzas’.

+ SEÑOR, yo quiero vivir tus bienaventuranzas. Dame hambre de justicia y gracia para consolar. Quiero imitarte en la sencillez y la misericordia. Quiero ser artífice de paz. Dame te lo ruego la limpieza de corazón para no buscar mi propia gloria, solo amarte y servirte a ti.

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Podrán encontrar aquí el «Examen de Bienaventuranzas».

Otros temas de Evangelio en «Meditaciones», y en «Jesucristo», eBook, pdf.

Quién fue Jesús de Nazaret

    – Él es la piedra viva donde se asienta el mundo, la imagen que lo ordena, su impulso más profundo hacia la nueva creación.
    – Por Él, en cuya sangre se lavan los pecados, estamos a tus ojos recién resucitados y plenos en su plenitud.

La crisis de Dios, de las religiones e Iglesias, no logró acallar el interés de muchos por la figura de JESÚS, el fundador del cristianismo.

Nacido en Nazaret, pequeña aldea de la Baja Galilea, para unos fue un ‘campesino judío’ o un un ‘judío marginal’. Dos mil años después de su nacimiento, la gente preguntará todavía por la identidad del Nazareno a quien siguen más de dos mil millones de personas.

    – Estas preguntas de JESÚS a los discípulos continúan hoy abiertas: «Al parecer de la gente ¿Quién soy yo? Y ustedes ¿Quién dicen que soy?»

De él hablarán con respeto cristianos y creyentes de otras religiones, también no creyentes, incluso enemigos del cristianismo, como Nietzsche que en su aprecio por Jesús lo llamará ‘El buen mensajero’.

Resumiré aquí algunos rasgos, inspirados en el libro de José A. Pagola «Jesús. Aproximación histórica».

1 . Jesús MAESTRO de vida, distanciado de los expertos de la ley y la jerarquía sacerdotal del Templo. Cuestionó la religión convencional… «Cuando oren no sean como los hipócritas, oran para que la gente los vea».

2 . Jesús un SABIO que enseña con autoridad, por su testimonio de vida, no absolutiza la tradición y con frecuencia la corrige… «Señor, ¿a quién iremos? solo tú tienes palabras de vida eterna».

3 . Predica el REINO de DIOS, un proyecto de justicia y compasión para los excluidos del sistema político y religioso… «Bienaventurados los pobres, el reino de Dios les pertenece».

4 . Creó un movimiento IGUALITARIO de hombres y mujeres en una sociedad patriarcal. La Magdalena tuvo su lugar en el grupo… «Vengan a mí si están cansados y agobiados, yo los aliviaré».

5 . Su actividad resultó CONFLICTIVA. Las autoridades religiosas lo condenaron por denunciar el sistema y solidarizarse con publicanos y pecadores… «He venido para anunciar la buena noticia a los pobres, la libertad a los presos».

6 . Tras un primer desconcierto, los discípulos proclamarán: el Crucificado vive, Dios le dio la razón y resucitó. Jesús es el Señor. Tras su muerte se abrirá un camino a la ESPERANZA… «Yo soy el camino, la verdad y la vida. No teman, yo vencí al mundo».
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(1) IHS, anagrama del nombre de Jesús, las primeras letras griegas del nombre, que significa ‘Dios es salvación’.
(2) Verán en comentario un texto de san Antonio de Padua presentando a Jesús e invitando al seguimiento.

Unos sentidos versos que dedicó a Jesucristo el que fue obispo de Brasil y valiente profeta don Pedro Casaldáliga (+2020):

    «Mi fuerza y mi fracaso, eres tú.
    Mi herencia y pobreza, eres tú.
    Tú, mi justicia, Jesús,
    mi guerra y mi paz,
    mi libre libertad.
    Mi muerte y mi vida, tú.
    Palabras de mis gritos,
    silencio de mi espera,
    testigo de mi sueños,
    cruz de mi cruz, tú.
    Perdón de mis pecados,
    juez de mi pobre llanto,
    razón de mi esperanza,
    mi tierra prometida,
    tú, Jesús.»

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Podrán leer más sobre Jesucristo en la colección de entradas «El Rostro de Cristo», y en «Jesucristo», eBook, pdf.

Aquí podrán descargar varios eBooks de nicodemoblog con sus enlaces: EBOOKS_LINKS.
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Mª Magdalena -19 / ¿Dónde está Jesús?

Final de «MARIA MAGDALENA». Esta colección de relatos termina aquí, con la pregunta que se hacen los discípulos sobre el paradero final del Maestro de Nazaret, ‘¿Dónde está Jesús?’. Ellos, que viven aún entre la luz y las sombras, quieren expresar así su propia incredulidad e incomprensión, pero también la gran afición que tomaron a su persona y al significado de su mensaje.

La continuidad de las propuestas de Jesús estará asegurada por la fidelidad y las obras de sus seguidores más que por sus palabras; su misma vida será luz encendida para siempre, «Noche no habrá más, ni necesitarán luz de lámpara ni del sol, el señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos».

“MARIA MAGDALENA”

19.- ¿DÓNDE ESTÁ JESÚS?

+ Los discípulos mayores regresaron con prisa a la ciudad, y todos los demás tras ellos, por grupos y sin hablar apenas nada. Algunos comentaron que, aun temiendo por sus vidas, debían viajar al anochecer del día siguiente a Jerusalen. Otros marcharon de aquel lugar separándose del grupo por el momento. Nuevas dudas y temores reaparecieron en muchos, preguntando con inquietud:

– ¿Dónde está Jesús? ¿Cuándo volverá?
– ¿A dónde iremos? ¿Lo volveremos a ver?
– ¿Qué diremos si nos preguntan por el cuerpo?

+ Vivíamos entre la nueva luz y las viejas sombras, en ese crepúsculo de incertidumbres que pronto tocará a su fin. En verdad los que presenciamos la crueldad de lo ocurrido con Jesús pocas semanas antes, quisimos olvidar pero no fue posible. Yo sentí que mi alma entera temblaba todavía al recordar, cuando lo veía así doliente aún y ensangrentado.

Días después lo vimos de nuevo en Galilea, oímos su voz y comimos con él, y nos pareció soñar. Sólo el silencio pudo guardar el secreto de este misterio divino, escondido en nuestros pobres corazones, tan difícil de entender y de creer. Comentaron que debíamos dar a conocer esta buena noticia, pero la verdad es que no supimos qué hacer ni qué decir.

+ El primer día de la semana siguiente a su partida nos reunimos en una aldea próxima a Caná, en la casa de unos amigos del maestro Jesús. Todos supimos que allí nos esperaba nuestro Señor, que debíamos ir sin que nadie nos llamara. Pedro y Juan nos hablaron de su último encuentro y conversación con Jesús Galileo, confesaron su fe en él con mucha seguridad y nos animaron a seguir.

Repartimos el pan como Jesús nos había enseñado. Ese día yo misma preparé de madrugada en la hoguera los panes que Pedro bendijo y repartió entre todos. Lo mismo hicimos con el vino y los peces que otros discípulos pusieron sobre la mesa: «Tomen, coman, es mi cuerpo entregado por ustedes».

Eran sus propias palabras. En el momento del recuerdo hicimos como si nada hubiera cambiado, sabiendo bien que ya todo será diferente. Cantamos y danzamos largo rato mirando hacia el horizonte y con los ojos humedecidos, abrazados unos a otros en silencio, creyendo adivinar lo que cada uno escuchó en su interior.

Yo soy pan de vida
tu vida entera
pan para el desierto
vida verdadera.
Pan que resucita
pan del cielo
en la vida en la muerte
yo soy tu pan de vida.

Vivimos en aquellos momentos varias bienaventuranzas a la vez y nuestra dicha fue completa. Nuestras dudas y preguntas enmudecieron por unos instantes.

– Qué bien estamos aquí.
– Quédate con nosotros, Señor.

+ Hicimos esto mismo las semanas siguientes mientras nos fue posible, hasta que llegó el acoso a que nos sometieron las autoridades religiosas. En estos encuentros celebramos la paz y la luz que nuestro Señor Jesús Galileo nos comunicó, también recordamos su misma vida y su mensaje. La memoria y la comunión nos animaron a continuar el camino y a vislumbrar un mundo diferente que él llamó Reino de Dios.

Esos primeros tiempos sentimos en nuestras reuniones la felicidad de la nueva vida y que las viejas sombras de la muerte y del mal permanecerían, porque vivimos todavía un tiempo mezcla de dicha y tristeza, de luz y de sombras, de vida y de muerte.

– No teman, yo vencí a este mundo falto de amor, de muerte y violencia.
– El dolor y la muerte están derrotados para siempre, no pasen miedo.
– Créanme, yo soy Señor de vivos y muertos, ahora y por la eternidad.

+ Sentí desde entonces como un hermanamiento extraño entre felicidad, amor y sufrimiento, como si en eso mismo consistiera la vida recién entregada, así por el tiempo y los años en adelante hasta que él vuelva.

Contentos cuando los acosen
expulsados y despreciados por mi causa,
felices cuando crean y esperen
vencida toda tristeza, toda derrota,
descansen en la casa del reino en sus estancias,
gusten mi abrazo amigo abrazo del Padre.

* Imagen: Rembrandt H., La Cena de Emaús, 1648. Unos discípulos regresan a su casa de Emaús muy decepcionados por los acontecimientos. Reunidos en la mesa con el compañero de camino, creen reconocer a Jesús resucitado cuando partió el pan al anochecer y ellos lo tomaron. Los rostros, la mesa, el pan, la habitación, todo quedó transfigurado por su repentina presencia. Cf. Evangelio de san Lucas c,24.
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Como final vean también este clásico poema y canto al misterio de la Eucaristía. Letra de Santo Tomás de Aquino, música de César Franck.

El pan angélico
se vuelve pan de hombres.
El pan celestial
pone fin a las imágenes.
¡Qué maravilla!
Comen al Señor
el pobre, el siervo y el humilde.
Oh, Dios trino
y uno, te rogamos:
visítanos,
como te adoramos.
Por tus caminos guíanos
hacia donde nos dirigimos,
hacia la luz en la que habitas.
Amén.

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Siendo este ya el último capítulo, verán aquí el ÍNDICE de los capítulos y enlaces de «María Magdalena y Jesús de Nazaret. Recuerdos y confesiones».

Mª Magdalena -18 / Entre la luz y las sombras

En el recuerdo de la Magdalena de aquellas horas estarán los encuentros y las conversaciones amistosas entre Jesús ya resucitado y sus discípulos. Ellos no salen de su asombro junto a todos los presentes, en la misteriosa cita de Galilea.

Tras las últimas recomendaciones ocurre el relato de la escena final de Jesús en el teatro de este mundo, su misteriosa ‘ascensión a los cielos’, alejándose de la vista de los discípulos por el camino del sol poniente, dejando a todos sorprendidos y en una pasajera oscuridad, ‘Ustedes serán la luz de este mundo, una ciudad en lo alto de un cerro no podrá esconderse’.

«MARIA MAGDALENA»

18.- ENTRE LA LUZ Y LAS SOMBRAS

+ En este relato regresaré a Galilea en la luminosa mañana, cuando Jesús nos recordó estas palabras que todos pudimos oír:

– Sigan conmigo, que yo seguiré siempre con ustedes.
– Serán mis amigos, si hacen lo que les mandé.

Su mensaje se trasmitió a través de los diferentes círculos de amigos y discípulos. El joven discípulo amado y Juan Marcos, el hijo pequeño de Simón, nos contaron sus conversaciones con el maestro las semanas siguientes en nuestra asamblea.

Esa mañana los discípulos no oyeron del Maestro de Galilea un mensaje nuevo. Notaron la preocupación de Jesús por el desconcierto y la poca fe en sus seguidores. En los rostros de unos veía desánimo y extrañeza, en otros temor e incertidumbre.

– Maestro, a dónde iremos si tú nos dejas. Quédate con nosotros.
– Mira que el día se aleja y está llegando la noche.
– No teman, yo estaré con ustedes siempre, cada día, cada atardecer.

+ Jesús comunicó a todos los presentes que no debieran vivir preocupados por él, que la vida suya estaba ahora en las manos del Padre. Nos encomendó que cuidáramos los unos de los otros como él había cuidado de cada uno.

El nos buscó y curó nuestras heridas, confió en nosotros y nos dio su amistad. El contó con nosotros para realizar sus planes, en su trabajo pidió nuestra ayuda. Nosotros debíamos continuar y hacer el bien a todos, cada día de nuestra vida.

Maestro Jesús nos suplicó que siguiéramos unidos, prometió que el consuelo y la salvación se extenderán por todos los pueblos y regiones, también por otras naciones y hasta en tierras lejanas y desconocidas.

Nos pidió un esfuerzo y nos aseguró su ayuda para vencer el peor enemigo, el egoísmo y la inmisericordia. Sólo así el nuevo árbol del Reino que él plantó con tanto sudor y trabajo, crecerá y dará fruto sin cesar en los campos del mundo.

En memoria mía
haz tú lo mismo
mi amigo,
si ves malestar
acaricia y sana,
pon amistad
donde hay soledad,
si notas desaliento
mi paz y alegría,
amigo mío,
haz tú lo mismo
en memoria mía.

Nuestro señor Jesús nos invitó a realizar su proyecto, sin dejar fuera a nadie que deseara entrar en él. Unos discípulos comentaron:

– El Maestro dijo que notarán en su interior un espíritu nuevo, una fe y fortaleza grandes para vivir su mensaje y llevarlo a otros.
– Todos juntos darán mucho fruto, dijo el Maestro, Él recuperó la vida para comunicarla a todos en abundancia.

+ Poco más tarde, llegado el atardecer, Jesús de Nazaret se incorporó y se alejó de nuestra vista caminando hacia donde el sol resplandeciente se ocultará. Llevó consigo a Pedro, a Juan y a otros dos jóvenes discípulos. Lo recordaremos así de camino conversando tranquilamente con ellos como en otras ocasiones.

Pasado un largo rato regresaron los discípulos solos sin mirar siquiera hacia atrás. Nosotros, deslumbrados por la última luz del día, no percibimos bien el momento de su retorno, aunque a Jesús no lo volvimos a ver. Cada uno de los testigos nos habló con estas o parecidas palabras, diciendo con insistencia:

– El Maestro va de regreso a la casa del Padre
– Volverá pronto
– No teman, él nos quiere y no nos abandonará del todo
– Nosotros vámonos ya porque anochece.

A Jesús nadie más lo vio otra vez de la misma manera como aquel día ni las semanas siguientes ni nunca más tampoco.

¿Amado mío dónde te escondiste
dejándonos tan sin aliento?
¿A dónde dirige tus huellas
tan imprevista huida?
¿Volverá a nacer el día
si tu claro semblante ya no vemos?

Espera paciente
que voy a ti con prisa,
me guía el resplandor de tus pisadas
buscando cada noche
en cada sombra tu figura.

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* Imagen: En una escena del film “La Pasión de Cristo” (Mel Gibson, 2003), entre luces y sombras, Jesús conversa con Juan el joven discípulo, ante la atenta mirada de Pedro y del espectador.

Vean estos buenos deseos escritos para la fiesta de la Ascensión, ante el temor a perder de vista al Señor Jesús, sin su presencia y sin su ayuda, «Quédate, Señor, con nosotros».

Más tarde me llegó este poema de A.M. Primo para acompañar el Misterio:

Va cayendo la tarde mansamente
como una flor callada que se cierra…
El viento juguetón viene a contarme
la canción que aprendiera
y el último secreto que le dijo
aquella flor oculta entre unas hierbas.
Ya palidece el sol entre reflejos
de oro, rosa y carmín…
Me hace un guiño el lucero de la tarde
que vela frente a mí.
Y yo miro allá lejos,
más allá de los montes,
más lejos que las nubes
y más lejos que el sol…
inquieta la mirada,
va preguntando
al viento al lucero y la flor.
Nadie supo decirme…
Le pregunté al silencio…
Calló el viento y el agua
y la estrella y el sol.
Se había hecho la noche
y el eco del silencio
murmuró en su misterio: ¡DIOS!

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Quién fue Nicodemo

Nicodemo fue un personaje del 4º Evangelio. Los textos dirán que Nicodemo el fariseo pasó alguna noche en Jerusalén conversando con Jesús de Nazaret con muchas preguntas que hacerle.

El encuentro será de noche por miedo a ser visto, pues el fariseo no quiso ser espiado ni interrumpido. Buscando la luz, se cuenta que pidió a María Magdalena que le presentara a Jesús.

Recordaré el texto del encuentro entre Nicodemo y Jesús, con la opinión inmejorable que el fariseo tuvo del maestro de Galilea:

    – Entre los fariseos uno llamado Nicodemo fue una noche a ver a Jesús: ‘Maestro, Dios te ha enviado para enseñarnos, nadie hará los milagros que tú haces si Dios no está con él’. (s Juan c.3)

    (Imagen: ‘Cristo Todopoderoso’, A. Rublev, icono ruso, s. xv)

Y en el apócrifo ‘Evangelio de Nicodemo’, donde salió en defensa de Jesús:

    – Nicodemo se acercó al gobernador: ‘¿Qué queja o agravio tienen contra este hombre? Déjenlo, no le causen mal alguno, no merece la muerte’.

En la imagen verán la ‘Pietà del Duomo’ de Miguel Ángel Buonarroti. Nicodemo, un autorretrato del artista, llevando en brazos al Cristo muerto, el descendimiento de la cruz.

    – Llegó Nicodemo con cien libras de mirra y de áloe. Se llevaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con aromas, como acostumbran a sepultar.

Escritos con otro fin, unos versos de Miguel Ángel acompañarán aquí su escultura de la ‘Pietà’:

    Si en el rostro por los ojos el corazón se ve,
    otro signo no habrá más evidente de mi fuego;
    así es que baste ello, mi señor querido, para pedir merced;
    así yo tenga, y no por mi mérito,
    al deseado y dulce señor mío
    siempre entre mis brazos, prontos e indignos.

Nicodemo formó parte del grupo de sacerdotes y fariseos dirigentes, aunque en desacuerdo con ellos, fue crítico con todo lo del Templo, inciensos y mercados. Solo Jesús le convenció, su modo de hablar y de vivir.

Observando muchas personas hambrientas y enfermas, le hablaron de Jesús compasivo, que curaba y bendecía.

El Maestro Jesús le comentó que para comprender deberá ‘nacer de nuevo’, y Nicodemo dijo sí.

Más tarde dará la cara, ayudó a bajar de la cruz y a sepultar el cadáver del Nazareno. Manifestó así ser su discípulo, y quedará excluido del Templo.

Este pudo ser el ‘Padre nuestro’ de Nicodemo. .

    . . PADRE NUESTRO, padre de todos, padre del cielo, tú quieres sólo nuestro bien; cúmplase tu voluntad, tus mejores deseos, tu reino; que todos te conozcan, te quieran y bendigan.
    . . Que de la casa no me aleje ni me pierda; sálvame señor, no dejes que de tu bondad dude ni desconfíe, que no caiga en la red del tentador.
    . . Da a todos cada día su alimento, que perdonemos siempre como tú nos perdonas; de la noche del mal líbranos y de la muerte en sombras, danos de tu vida cada día y de tu aliento.

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(a) En comentario el poema del cubano Cintio Vitier, «Palabras de Nicodemo».

(b) Aquí la entrada con el diálogo en la noche entre Nicodemo y Jesús, «Conversación en el templo».

(c) Oraciones de Nicodemo con Jesús resucitado, «Orar con Nicodemo», pdf.

(d) También en el post «Carta de Nicodemo a Jesús», donde el fariseo agradecido cuenta lo importante que fue para él su encuentro con Jesús.

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Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven y escucha la súplica ardiente,
ven, Señor, porque ya se hace tarde.

Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.

Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino.

–Antonio Alcalde

Mª Magdalena -13 / En casa de Leví

María nos cuenta en este capítulo los planes y las alianzas entre Jesús y Mateo para proponer un camino nuevo a sus contemporáneos. La Magdalena sentirá por ambos un gran aprecio y veneración, pues parece deberles la vida.

Jesús, Mateo, la Magdalena, contemporáneos de unos sucesos por los que ellos mismos y sus seguidores se verán acosados hasta la muerte y excluidos en toda la región y en las provincias, «Si me siguen deberán olvidarse de sí mismos y cargar con su cruz cada día».

“MARIA MAGDALENA”

13.- EN CASA DE LEVÍ

+  Comencé a hablarles de Leví que aun siendo publicano fue honrado y hasta generoso en sus ofrendas al Templo. Gustaba de ayudar a los que se le acercaban y pasaban necesidad de pan o de protección. Acogía en su casa y sentaba a su mesa a gente de mala reputación, los excluidos de la sinagoga y del Templo.

Tenía su propio manera de ver las cosas y de vivir la vida. En verdad era muy respetado por todos, no parecía tener más que amigos. Conocerle fue para mí una gran fortuna.

Leví Mateo no fue un judío ortodoxo ni legalista, como tampoco Jesús Galileo. Por su oficio de publicano y por su reputación, Leví vivía una situación de excepción en la obediencia a normas y autoridades religiosas.

Mi amigo publicano y el maestro de Nazaret se entendían bien en su frecuente conversar, coincidieron en lo que convenía hacer para renovar lo que ellos mismos llamaban la ‘antigua alianza’. En más de una ocasión oí a Leví reflexiones como estas:

– Sera necesario caminar en espíritu y en verdad, sin tanto ritual y palabrería. La gente reclama más misericordia y menos sacrificios.
– Nuestro Dios nos ha abandonado, todos sienten gran desespero y decepción. El Dios de nuestros padres los amaba, acompañaba y protegía siempre.
– El pueblo busca pan y libertad, sólo unos pocos tienen alimento en abundancia.
– El romano que ocupa nuestros pueblos tiene su propio interés, menosprecia nuestra tradición y empeora la situación sembrando violencia.
– Las plazas y los caminos se llenan día y noche de gente abandonada, enferma, sin techo, hambrienta, clamando al cielo sin descanso.
– ¿Qué podemos hacer?

+ Estando muy al comienzo de su predicación, el maestro de Galilea buscaba gente inquieta y generosa. Bastaría un gesto del gran maestro para que Mateo se embarcara en la aventura de seguirlo. Para Mateo se trataba al fin de realizar un sueño muy querido:

– Maestro Jesús, quiero seguirte, acompañarte en tu trabajo, vivir contigo y como tú para siempre.
– Ven conmigo, Mateo, déjalo todo ahora mismo y sígueme.

Los dos querían renovar la vida y purificar ese aire mortal que respiraban, mas ¿cómo hacerlo? ¿qué planes tenía Jesús? Los dos temían el rechazo de las autoridades religiosas y la exclusión. Podían ver ya a lo lejos aproximándose la sombra del fracaso, pero también sentían con fuerza que una luz nueva clareaba en sus corazones y lo iluminaba todo.

+ Magdalena, ¿cómo te encontraste tú entre estos grandes personajes de tu tiempo?

Yo preferí mirar en silencio sin perder detalle, escuchar y aprender, pero sobre todo amar. Me junté cuanto pude a cuantos me abrían sin otro interés las puertas de su vida y de su corazón y no me dejaron afuera, mendigo del buen amor, cansada de tantos rechazos y menosprecios.

Mientras habité en la casa de Leví me ocupé de las necesidades y tareas de una casa con tanto movimiento de gente, negocios e invitados. El mismo Leví me necesitó para trabajar sus pergaminos, cambiar en letras y números de Roma escritos propios de su oficio. Los signos romanos eran muy distintos a los nuestros, que yo aprendí desde muy niña a dibujar.
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* Imagen: La vocación de Mateo, M.C. Reymerswaele (1530), expresa la sorpresa y la satisfacción del encuentro decisivo entre maestro y discípulo.

Vean también nuestra entrada «Los encuentros de Cristo».

El Rostro de Cristo

    «El aspecto de su rostro cambió, y sus vestidos se volvieron resplandecientes» (san Marcos c.9)

    – En el rostro transfigurado de Jesús brilló un rayo de la luz divina de su interior. Esa misma luz resplandecerá en el rostro de Cristo el día de su Resurrección. La Transfiguración anticipó el misterio Pascual. (Benedicto xvi)

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* La Transfiguración, Fra Angelico

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La tradición occidental identifica como verdadero Rostro la huella de Cristo en la tela que secó su cara camino del Calvario; en el evangelio apócrifo de Nicodemo fue Verónica, la mujer del flujo de sangre.

Varias Iglesias dijeron poseer la imagen del Rostro de Cristo. Cuenta la ‘Leyenda Aurea’ que el emperador Tiberio se curó al ver la imagen que llevó a Roma la Verónica. Verán detalles en comentario.

Según el Oriente cristiano, la auténtica Santa Faz es el ‘Mandylion’ de Edesa, retrato enviado para curar al rey Abgar. La Santa Faz de Yaroslavl, aquí en la imagen.

Jesucristo es el icono, la imagen del Dios invisible, que presentó rostros diversos:

    . . El apacible rostro de Jesús,
    en el monte de Bienaventuranzas.
    . . Su rostro transfigurado,
    que brillaba como el sol.
    . . El rostro desfigurado por el dolor,
    bajado de la cruz.
    . . Su rostro de hombre nuevo resucitado,
    reconocido «al partir el pan».

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* La Santa Faz, Icono ruso, s xiii, Yaroslavl (Rusia). Los ojos grandes darán magnetismo al rostro; la nariz, la boca pequeña y cerrada, silencio y fuerza interior.

= En Comentarios verán más detalles y antiguas tradiciones.

= Más sobre el tema en eBook, pdf, «El Rostro de Cristo», y en «Jesucristo».
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El canto acompañará nuestra meditación, atentos a la grandeza de la persona y el mensaje de Cristo:

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En la fiesta de la Transfiguración del Señor, vean aquí la Homilía del Papa Francisco en Lisboa, con nuestro subrayado, en la Misa final de la Jornada Mundial de la Juventud, agosto 2023: HOMILIA_JMJ.

Mª Magdalena -10 / Un rescoldo encendido

«Quien tenga sed que se acerque a mí, quien crea en mí que beba, de sus entrañas manarán ríos de agua viva». Magdalena nos explicará el manantial y la fuente de donde brota fresca como agua viva su fe. Lo que nosotros llamaremos fe, ella la describe como un encuentro y una relación que dejan huella, una íntima entrega que transforma e ilumina, será una experiencia de mutuo amor y compromiso.

«MARIA MAGDALENA»

10.- UN RESCOLDO ENCENDIDO

+ Jesús el maestro debió notar en mí un gran desarraigo y dolor cuando me miró compasivo aquella vez primera. Se fijó en mí y yo en él, porque las heridas del alma dejan huella en el rostro y él siempre acertaba a encontrar la más pequeña y la más dolida de entre todas las ovejas.

Los enfermos y los abandonados buscando cobijo se acercaban a él y él a ellos. Siempre era así. Y el encuentro se convertía poco a poco en una fiesta íntima y restauradora, que permanecía después imborrable.

¿Qué creen que es la fe sino un vivir enamorada de esa primera llama encendida y de su rescoldo nunca del todo apagado? Rescoldo que de pronto se convierte en hoguera de paz y de amor, regalo por la espera.

Es la fe de los comienzos, la que desencadenó todo, aunque más tarde cargada también de incertidumbres. La huella que dejó ese primer encuentro será la luz que nos acompaña en la búsqueda y en la duda, nos guiará entre cañadas oscuras y va madurando y dando sabroso fruto cuando está limpia de amores propios, vanos temores e intereses. El amor primero celosamente guardado y cultivado, ese primer encuentro que lo es todo, fiesta, luz, melodía, manantial, hoguera…

Es cuanto quiere expresar esta súplica entrañable tantas veces repetida que resume bien mi mayor deseo.

– Señor, quiero amarte siempre, no dejarte nunca.

+ Siento que es arriesgado pensar o decir ‘Tengo fe’. Será un modo de hablar. Vamos creyendo día a día pero de diferente manera, esperando y amando cada vez más de otro modo. La vida de nuestros verdes campos es así en primavera, que siendo la misma es siempre nueva. La experiencia de la fe es también como un manantial oculto de donde surge en ocasiones una insospechada fuente de agua limpia y transparente que refresca y restaura todo.

    «No vieron a Jesucristo y lo aman; no lo ven, y creen en él; y se alegran con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de su fe: su propia salvación» (1 Pedro c.1)

Esto mismo sucedió en mí cuando estos jóvenes discípulos me acercaron hasta las esquinas más difíciles de mi propia alma, me llevaron a descansar allí curando y a veces recuperando sin dolor cicatrices de mi pequeña historia personal.

Los abrumados por un mal incurable fuimos llamados y sanados por el mismo Jesús para consolar a los que sufren y lloran. Nos encomendó acoger y curar heridas, llevar a todos hasta la luz de la verdad que no juzga ni castiga, solo libera e ilumina.

Sólo los misericordiosos recibirán la misericordia.

+ Habíamos aprendido que creer en aquel hombre justo era amarlo y seguirlo de corazón, en espíritu y en verdad, no sólo con los labios. Seguirlo será vivir con una mente y un corazón iluminados, haciendo realidad sus palabras.

– Yo soy la luz del mundo.
– Acérquense a la luz, no teman, vivan como hijos de la luz.

También ahora queremos seguirle sin dejarle nunca, pecadores aún y suplicantes. El nos libró de nuestra ceguera, nos devolvió la confianza y nos puso en camino. Así como cuentan de aquel mendigo ciego que en las puertas de Jericó oyó pasar a Jesús de camino, y al oír que le hablaba enloqueció de alegría, pareció olvidar su ceguera y puso ya todo su empeño en sólo amar y seguir al Nazareno.

Seguir tus huellas
como ciego curado en el camino
sin manto ni sandalias
cantando por valles y colinas,
sin monedas ni pan ni vino
solo contigo
al calor de tu figura amiga
que sientes y adivinas.

Jesús ponía cada día ante nuestros ojos la nueva realidad. Todo seguía igual y sin embargo nos pareció diferente, porque la noche, la enfermedad y la muerte perdían ante él poder y vigencia. La vida rebrotaba nueva en los desanimados y los abandonados, pues el buen Galileo los acogía con respeto y cariño viéndolos tan rechazados y excluidos. A todos inspiraba confianza y los resucitaba.
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Más vale amar que solo creer, se establece una relación de dependencia, de necesidad, como del aire y el agua, la vida y la luz… Lo mejor de lo humano vale también para lo divino.

Canta la banda mexicana de rock Maná, ‘Vivir sin aire’.

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