Miradas al Cristo, la pasión

Les pondré por estas fechas un soneto y su canto de Pasión para acompañar con afecto y sentimiento en el ir y venir de cofradías e imágenes de Semana santa. Una invitación a contemplar con el corazón en la mano la sincera impotencia y el propio pecado, con deseos de corresponder y no defraudar al amor así ofrecido.

A JESÚS CRUCIFICADO

«Delante de la cruz, los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando
y sin ellos quererlo estén llorando
porque pecaron mucho y están fríos.

Y estos labios que dicen mis desvíos
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos querer estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.

Y así con la mirada en vos prendida
y así con la palabra prisionera,
como a la carne a vuestra cruz asida,

quédeseme, Señor, el alma entera
así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así cuando queráis me muera».

–Rafael Schez Mazas

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Vean aquí este pequeño comentario sobre las Siete Palabras de Cristo desde la Cruz, «Las 7 palabras».

– Y este popular poema /oración, medieval y anónimo, frecuente en otro tiempo su rezo al final de las Misas. Parece que los Ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola lo pudieron divulgar. Lo escucharán aquí cantado en su original latino, melodía Nemesio Otaño SJ (+1956).

– Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
– Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
– Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe.

Ejercicios espirituales -2 / el Cristo crucificado

Les ofreceré hoy un nuevo texto de los Ejercicios espirituales. Ante un deseo sincero de cambio, buscarán modelos y razones. Eso mismo le ocurrió al santo de Loyola que malherido se propuso imitar al Cristo de los caminos, sobrecogido por el Cristo contemplado en la cruz.

– Jesús de Nazaret pidió al discípulo ¡Carga cada día con tu cruz y sígueme!
– San Pablo dirá: Si estamos crucificados con Cristo, resucitaremos con él.

Ignacio de Loyola expresó sus deseos con este ‘Coloquio’, una reflexión consigo mismo a la vista del Cristo crucificado: ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? No pareció razonable quedar impasible.

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DIÁLOGO ANTE CRISTO EN CRUZ

    . . Imaginando a Cristo nuestro Señor delante y puesto en cruz, considerar que siendo el Creador vino a hacerse hombre, y de vida eterna a muerte temporal, y así a morir por mis pecados.
    . . Otro tanto, mirando a mí mismo, ver lo que hice por Cristo, lo que hago por Cristo, lo que debo hacer por Cristo; viéndolo así colgado en la cruz, discurrir por lo que se ofreciere.

Lo que de verdad moverá a las personas será el amor, el mucho amor recibido que buscas corresponder dando algo a cambio, pobre amor pero sincero.

Así afloran bellos sentimientos y deseos del buen discípulo:

-La admiración, fue el comienzo de muchos pensamientos y decisiones locas, el por qué abre búsquedas y vincula a admiradores y seguidores.
-La adoración, acompaña al admirador, él mismo se hace don, entrega total, a la vista del don de la persona admirada, mostrando mucho amor.

-El seguimiento, la decisión más lógica, prometiendo no abandonarlo nunca, pendiente de su palabra y su vida.
-El abandono, dejará la propia voluntad para ponerse él y sus cosas en manos del que ama, buscando en todo complacer y servir.

-La correspondencia, razón de ser de sus decisiones, mostrar amor a quien mucho debe, la vida, la vida sobrenatural y todo lo demás.

(Dibujo: san Ignacio en Manresa)

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Vean aquí este pequeño comentario sobre las Siete Palabras de Cristo desde la Cruz, «Las 7 palabras».
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El conocido soneto anónimo ‘No me mueve mi Dios para quererte’, describió una reacción posible, al igual que estos versos en él inspirados:

    TÚ ME MUEVES, SEÑOR

    No me mueve mi Dios para quererte.

    Una sentida oración
    recorre los siglos en busca de autor,
    siguiendo la mirada de Cristo
    delante y puesto en cruz.

    Tú me mueves, Señor.

    Conmovido ante tanto dolor
    confiesa tu admiración y tu amor.

    Cómo corresponder,
    te preguntas qué hacer
    ante tanto amor, qué decir.

    Mi silencio es reverencia,
    mis palabras solo obediencia.

    Tú me mueves, Señor .

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Verán también del tema nuestra entrada «Tiempo de pasión, soneto».

El silencio de Jesús / el perdón

+ En las fiestas ya pasadas de la Semana santa, leyendo la Pasión de San Mateo, rechinaron en nuestro interior esas piezas difíciles de ajustar en la vida de JESÚS de Nazaret:

    – ¿Por qué no huyó ante la muerte inminente?
    Tras el beso de Judas, JESÚS dijo: Amigo, lo que has de hacer, hazlo pronto.
    – ¿Por qué no quiso usar la fuerza?
    Uno sacó su espada y cortó una oreja al criado; JESÚS le dijo: Guarda tu espada.
    – No se defendió ante Caifás y Pilato:
    Los jefes y los ancianos acusaron. Pilato preguntó: ¿Oyes lo que dicen contra ti? JESÚS guardó silencio.

+ El silencio de JESÚS, su actitud paciente, todavía hoy nos interpela. Con razón él dijo: Todos perderán su fe en mí esta noche… Los discípulos lo dejaron solo y huyeron.

Mejor no escandalizarnos de la Pasión del Señor, ni de tanto dolor injusto ahora mismo. Ojalá pudiéramos con fe mirar y decir, sin comprender, como aquel testigo: ¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!

+ ¿No será el silencio de JESÚS su disculpa de tanta ofensa? ¿No será su más íntima oración, la palabra elocuente que nos salva? Su silencio fue entrega y perdón, misterio de amor.
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(1) Imagen: ‘Cristo Todopoderoso’, icono ruso, s. xv, A. Rublev.

(2) Verán más temas en nuestra colección de entradas «Jesucristo», y también en «El Rostro de Cristo», eBook, pdf.

(3) Verán ven comentario el Himno que cuenta el itinerario de Jesús desde el cielo con el Padre entregado a nosotros como siervo, finalmente es nuestro Señor, en la carta a los Filipenses cap. 2°.

(4) MARÍA, la madre del Señor, ejemplo de vida interior, de silencio y entrega. Así en esta canción «Madre del Silencio», del grupo universitario chileno ‘Canto Católico’.

Las manos atadas de Cristo

Fue un tema de espiritualidad para la fe y un tema de arte para la contemplación, invitando a considerar el interior de Cristo al verlo así cruelmente tratado como un malhechor, habiendo pasado su vida en hacer el bien.

Un Cristo que en Semana santa veremos pasar por nuestras calles, malherido y maniatado, en los tronos del desfile.

Jesús de Nazaret trabajó con sus manos de carpintero hasta los treinta años, que fue al Jordán y Juan lo bautizó.
Al final de su vida, en su condena, fue hecho preso y sus manos atadas, más tarde crucificadas.
También imaginamos a Cristo orando al Padre, juntas sus manos, temblorosas, suplicantes.
Privado de libertad, cesará su tarea humanitaria de bendecir y curar.

    – Extendió la mano y tocó al leproso, ¡queda limpio!
    – Tomó de la mano a la niña muerta, ella se puso en pie.
    – Jesús metió sus dedos en los oídos y tocó la lengua del sordomudo.
    – Jesús tomó de la mano al ciego, le aplicó las manos y lo curó.
    – Él tomó los cinco panes y los peces, los bendijo y los repartió.
    – Jesús extendió la mano y sacó a Pedro del agua.
    – Le acercaron unos niños para que les impusiera las manos.
    – Los guardias de los judíos prendieron a Jesús y lo ataron.
    – Les enseñó las manos y el costado, los discípulos se alegraron.
    – Levantando las manos, los bendijo y se alejó de ellos.

(Ecce Homo, Jan Provost, c.1490. ‘Pilato mandó azotar a Jesús, lo sacó fuera y les dijo: Aquí tienen al hombre. Todos gritaron: ¡A la cruz!’)

Tal vez los lectores quedaron a la espera de percibir también la caricia sanadora de las manos del Señor. Será buena ocasión para recordar a sus seguidores la misión que traerá de redimir y humanizar.

    – El Padre me envió para liberar a los prisioneros, que los ciegos recuperen la vista y para dar de comer al hambriento, consolar a los tristes y dar cobijo a los sin techo. (Lucas c.4)

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Vean estos versos de Miguel de Unamuno, los gestos del Evangelio:

    «Tus manos, las que abrieron a los ciegos
    los ojos, los oídos a los sordos;
    las que a la hija de Jairo levantaron;
    las que en toque de amor como una brisa
    de los niños las sueltas cabelleras
    acariciaron; las que repartieron
    en tu cena nupcial al despedirte
    tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
    que manan sangre. Cae sobre los ojos
    de los que ven; cae sobre los oídos
    de los que oyen; sobre los cabellos
    de los niños también. Y llueve sangre
    de las manos del Cristo taladradas
    a tierra que fue manos pedigüeñas
    antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
    que les devuelva pordiosera vida.
    ¡Y con ellas apuñas sendos clavos
    manejando los remos de tu cruz!»

    (El Cristo de Velázquez, III,20)

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Palabras del Papa Francisco sobre las manos llagadas de Cristo, el pasado 31 de diciembre de 2022 en la Homilía funeral por Joseph Ratzinger, el Papa emérito Benedicto xvi:

«Jesús cargó sobre sus hombros todas las consecuencias y dificultades del Evangelio, hasta ver sus manos llagadas por amor: ‘Aquí están mis manos’, le dijo a Tomás, y a cada uno de nosotros: ‘Aquí están mis manos’. Manos llagadas que salen al encuentro y no cesan de ofrecerse para que conozcamos el amor que Dios nos tiene y creamos en él».

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En la ofrenda de sí mismo al Padre y de nosotros mismos al Cristo, esta conocida oración:

«Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; Vos me lo disteis; a Vos Señor lo torno; todo es vuestro disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta.»

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= Podrán leer más temas sobre Jesucristo en «El Rostro de Cristo», y también en «Jesucristo», eBook, pdf.

= Sus manos crucificadas,. Vean aquí este post con «Las 7 palabras desde la cruz»

Pasión en verso

# Tiempo de cruces y pesares, ahora además para muchos. En la pena importa hablar a solas con la cruz y el crucificado, reconocer la propia impotencia para ‘desclavar’ y quitar cruces. Viene al recuerdo la copla de Antonio Machado que cantará Joan Manel Serrat:

«Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?»

# Para los días que vienen ofrece aquí su poema doloroso Juan M. Llopis, interpelación y súplica. Por ese Cristo, esos cristos, que estos días y cada día pasan por nuestro lado.

«Los soldados se juegan a los dados
tu túnica sagrada
y desean tu muerte, confiando
poder marcharse a casa.

Ellos no te conocen.
De Ti no saben nada.

Un año, dos mil años esperando
la mano amiga, que quiera desclavarte,
y arranque del madero el duro clavo,
para cargar tu carga y aliviarte.

Unos no te conocen.
Otros no hacemos nada.

Conozco, señor, tu sufrimiento,
quiero coger tu cruz ensangrentada
y aligerarte, con mis manos, de su peso.
Mas pasas por mi lado y… no hago nada.»

( Ver nuestro post «Tiempo de pasión» )

A Cristo Crucificado ~ soneto

Para estos días ya próximos de Semana Santa, verán el «Soneto a Cristo crucificado», poesía religiosa española siglo xvi de autor desconocido; tal vez formara parte de «Rimas sacras» de Lope de Vega.

Autor y lector rezan así una sentida oración mirando a Cristo delante y puesto en cruz, conmovidos ante tanto dolor y confesando su admiración, preguntándose cómo corresponder, qué hacer a cambio de tanto amor.

Así sucederá estos días cuando el trono que lleva a Cristo al Calvario detenga en nuestras calles su paso y su mirada.

    «No me mueve, mi Dios, para quererte
    el cielo que me tienes prometido,
    ni me mueve el infierno tan temido
    para dejar por eso de ofenderte.

    Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
    clavado en una cruz y escarnecido,
    muéveme ver tu cuerpo tan herido,
    muévenme tus afrentas y tu muerte.

    Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
    que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
    y aunque no hubiera infierno, te temiera.

    No me tienes que dar porque te quiera,
    pues aunque lo que espero no esperara,
    lo mismo que te quiero te quisiera»

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* Imagen: «Crucifixión», Fra Angélico, fragmento. El rostro de Cristo que mira apenado y complacido a quienes permanecen fieles al pie de la cruz.

«Soneto a Cristo crucificado», por Ximena Gray.
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Haiti, entre llantos y rezos

Con esas palabras encabezó un medio de comunicación para explicar la noche de Puerto Príncipe, ‘una noche pasada entre llantos y rezos’, una noche bien larga y oscura.

:: A pesar de todo es necesario seguir creyendo, creer más que nunca en Dios Padre y en nosotros mismos, que podemos hacer las cosas mejor; quiero creer en la verdad de tantos detalles y caricias de estos días por salvar y ayudar a las víctimas del terremoto.

El cristiano sabe que la cruz y la muerte solo son la penúltima palabra, el amor y la vida permanecen, ¡Creo, Señor, pero aumenta tú mi pobre fe!

:: De corazón es lo que creo, siguiendo las huellas de Jesús de Nazaret en su pasión por el mundo. Mi súplica será como un murmullo ‘entre llantos y rezos’, adivinando entre lamentos su misma llamada, ‘Ven, sígueme’.

– ¿Por qué, Señor, por qué? ¿Dónde estás que no te veo?
– ¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!

:: Esta es mi oración desde el blog, en la oscura noche del mundo, creyendo sin ver, a tientas pero en camino con otros, con Él, buen samaritano siempre:

– Quiero amarte presente en mis hermanos, verte y servirte en los desamparados, sanar tus heridas en los afligidos.
– Pido recibir de ti y comunicar tu misma vida, esperanza sin fin, amor sin límites.
– Creo, Señor, pero aumenta mi fe; no te veo, no te oigo, pero te creo; te adoro escondido, te amo oculto, pero presente.

:: Diremos al fin un canto de victoria, sentidos versos que dedicó a JESUCRISTO el ya retirado obispo de Brasil y valiente profeta Dom Pedro Casaldáliga:

“Mi fuerza y mi fracaso, eres tú.
Mi herencia y pobreza, eres tú.
Tú, mi justicia, Jesús,
mi guerra y mi paz,
mi libre libertad.
Mi muerte y mi vida, tú.
Palabras de mis gritos,
silencio de mi espera,
testigo de mi sueños,
cruz de mi cruz, tú.
Perdón de mis pecados,
juez de mi pobre llanto,
razón de mi esperanza,
mi tierra prometida,
tú, Jesús.”

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* Imagen: Vía Crucis africano, XIII Estación, Jesús en brazos de su madre, Engelbert Mveng, Camerún.

La Pasión de Cristo

«UN SOLDADO LE ABRIÓ EL COSTADO CON LA LANZA»

– ¿Cómo podemos los seres humanos llegar a causar tanto dolor y sufrimiento en nuestros semejantes? ¿Cómo puede el odio aliado con el poder producir tanta destrucción y muerte?
– ¿Qué decir de las prisiones secretas, de la tortura y el desprecio de la vida del prisionero o del indefenso? ¿Qué utilidad redentora tendrá tanta injusticia y dolor?

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La Pasión de Cristo fue pasión de dolor por la gran crueldad, mas también pasión de amor por el gran amor que comunicó. Quedó de manifiesto que el odio y la envidia hieren y matan. Solo el amor y la compasión salvan de la muerte y resucitan.

Jesucristo reveló en su Pasión que Dios tiene corazón, que el Padre está cerca del abandonado y maltratado, que llegará pronto para limpiar su rostro y librarlo de la muerte, para restaurar su dignidad.

Algunos oyeron a Cristo rezar desde la cruz un murmullo con versos de salmos:

    – Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
    – Te invoco de día y no respondes, de noche sin descanso, no hay nadie para socorrerme.
    – No despreció la miseria del pobre, no le ocultó su rostro, cuando pidió auxilio lo escuchó.
    – En tus manos encomiendo mi espíritu. Ten compasión de mí, mi vida está en tus manos.

La Pasión de Cristo duró toda su vida, cuando conoció el dolor o la ausencia de sus seres queridos, cuando vio llorar a los niños o penar a las madres, cuando oyó a lo lejos el lamento del leproso y el grito del hambriento.

Sus entrañas se conmovieron con frecuencia por el sufrimiento de sus semejantes, su corazón sangraba y sus labios callaban, sus ojos lloraban por la muerte de sus amigos, ante la mujer amenazada o el enfermo incurable.

La Pasión de Cristo continúa ahora en tantas personas maltratadas, excluidas o humilladas, en la pobreza y muerte indignas, en injustas condenas, en las ideas perseguidas.

La Pasión prosigue también en la fidelidad del amor solidario, en el perdón ofrecido, en la compasión sin condiciones, en el buen samaritano de cada día y de cada hora, en los via crucis sin fin de pueblos y barrios del mundo.

    «Fluye sangre de tus sienes
    hasta cegarte los ojos.
    Cubierto de hilillos rojos
    el morado rostro tienes.
    Y al contemplar cómo vienes
    una mujer se atraviesa,
    te enjuga el rostro y te besa.
    La llamaban la Verónica.
    Y exacta tu faz agónica
    en el lienzo queda impresa»

    (Via crucis VI, Gerardo Diego)

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* Imagen: Icono de la Santa Faz o «Acheropita», s.xvi, presentación del rostro de Jesucristo, la imagen desfigurada restablecida ya en su original dignidad y belleza.

(Podrán leer más temas de evangelio en «El Rostro de Cristo», pdf)

La crucifixión de Cristo

Las noticias aparecidas sobre el modo de crucificar los romanos en tiempo de Jesús, pusieron de manifiesto la crueldad e inhumanidad de cualquier ejecución a muerte.

Les recordaré pues el contenido y la sobriedad de detalles de los relatos de la Pasión de Cristo.

    – ¿Cómo ocurrió todo y por qué? ¿Cuál fue su significado?
    – Datos en los Evangelios sobre la ejecución y muerte de Jesús de Nazaret.

1 . Sabemos que la crucifixión fue lo previsto, incluso por el mismo Jesús, el tipo de muerte que las autoridades religiosas y el pueblo pedirán al ser preguntados por el gobernador.

– Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado y crucificado.
– Insistían a gritos para que fuera crucificado, el griterío será cada vez más violento. Al fin Pilatos resolvió acceder al pedido del pueblo.

2 . Las circunstancias y algunos detalles reseñados por los evangelios serán los propios de una crucifixión: llevar la cruz, repartir sus vestiduras, ser ajusticiado con otros condenados.

– Jesús, cargando la cruz, salió de la ciudad hacia el lugar llamado Gólgota.
– Lo crucificaron junto con dos malhechores, a su derecha y a su izquierda.
– Hoy estarás conmigo en el paraíso.

(Podrán leer más datos en los comentarios)

3 . El tiempo de agonía transcurrido hasta la muerte, de media mañana a media tarde, será de unas seis horas.

– Mediaba la mañana cuando lo crucificaron. Al mediodía se oscureció toda la tierra, hasta las tres de la tarde.
– Jesús exclamó: ¡Dios mío, por qué me has abandonado!

4 . Con posterioridad a la muerte en cruz, los testigos señalarán otros hechos:

– Viendo a Jesús ya muerto, no le quebraron las piernas, un soldado le atravesó el costado con la lanza.
– José de Arimatea fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.
– José y Nicodemo envolvieron el cuerpo en una sábana con perfumes y lo colocaron en un sepulcro en la roca.

5 . Los textos solo mencionarán los clavos y las heridas para confirmar la identidad del resucitado, se trata del crucificado.

– Miren mis manos y mis pies, y les mostró las manos y el costado.
– Jesús dijo a Tomás: ‘Mete aquí tu dedo, y mira mis manos; pon tu mano en mi costado. No seas incrédulo’.

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    Ya nacen las flores,
    ya pasa el invierno,
    ya apunta la aurora
    en el firmamento.

    Tú eres la luz,
    clavado en el árbol de la cruz.

    Ya madura el trigo
    bajo el cielo abierto,
    ya se va la noche,
    ya cesa el silencio.

    Ya llega la hora,
    ya llega tu Reino,
    ya brota agua y sangre
    del costado abierto
    de Jesús: él es la luz,
    cosido en el árbol de la cruz.

    –Gonzalo Mazarrasa

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= Imagen: Ecce Homo, 1570, Juan de Juanes. El Rostro de Cristo en medio del dolor, su mirada de compasión y de paz. «Salió Jesús con la corona de espinas y una capa roja. Ahí tienen a este hombre, dijo Pilato. La gente respondió: ¡Crucifícalo!», san Juan c.19.

= Vean este post con «Las 7 palabras desde la cruz»
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Podrán ver otros temas de Evangelio en «Meditaciones», pdf.

La Pasión del mundo, hambre y violencia

Traigo al blog estas tres noticias al azar, motivos de preocupación que destaco como un triple grito de humanidad que a todos nos llega y golpea. Como si LA PASION DE CRISTO continuara representada en vivo en nuestros días.

– En la película “Jesús de Nazaret” (1977) de F. Zeffirelli, Nicodemo miró al Crucificado y recitó unos versos del profeta Isaias:

“Desfigurado, despreciado,
triturado por nuestros crímenes,
herido de Dios y humillado,
varón de dolores maltratado,
inocente murió con los malhechores,
cargó con nuestros pecados”
.

:: La cotidiana VIOLENCIA de las pistolas en atentados y guerras. La sin razón de las armas, los secuestros y la muerte, en los cinco continentes. La violencia de la represión política o social sufrida por las personas que son o piensan diferente.

:: El HAMBRE ya no es noticia, y sin embargo las protestas en Camerún, Mozambique, Indonesia y otros países pobres, por el incremento del coste de los productos básicos. El Programa Mundial de Alimentos ONU advierte: pronto quedarán desatendidas 73 millones de personas en 81 países.

:: Unos 25 millones de personas adictos a las DROGAS en el mundo. La Comisión de Estupefacientes de la ONU señala que el 0,5% de la población mundial depende de las drogas.

Buscaremos motivos para la esperanza. Vean estos versos denuncia de Raimon, en su poema “Canción de las manos” (Cançó de les mans, 1964).

«Del hombre miro siempre las manos.
Manos de los que matan, sucias;
manos finas que mandan matar.
Manos temblorosas, secas.
Manos tan duras de los que pasan hambre.
Manos tan puras de cuando éramos niños.

* Imagen: “La Sábana Santa”, Georges Rouault (1871-1958), versión contemporánea del Rostro de Cristo, mirada de protesta y demanda de auxilio.