– Qué hermosos en los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena noticia, que anuncia la liberación, que dice a Sión: ¡Ya reina tu Dios! (Isaías c.52)
Pensé resumir aquí aquella entrada de septiembre 2009 con la oración suya ‘Dime tu nombre’, en memoria de nuestro amigo Vicente Marqués. Descansó ya con Jesucristo, fue su servidor fiel en trabajos, también ahora seguirá sus pasos en la gloria. Gracias, Vicente, contamos contigo.
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16 septiembre, 2009 Oración a Jesucristo, dime tu nombre
Así habló a su amigo Jesucristo mi amigo Vicente. Me gustó la súplica, con su permiso quise ponerla aquí y prestarla a más gente. Unos y otros soñaron que él los escucha y a todos comprende, le rezarán así:
. . Quiero conocerte como tú eres.
Dime, Jesús, tu nombre verdadero.
No he de buscarte, tú me buscas, tú no estás lejos.
Tú tan grande y tan conmigo, tan Dios y tan humano.
. . Tú, mi alegría, mi ansia sin descanso,
mi llaga más íntima, mi destino inevitable y deseado,
mi meta y fundamento;
mi fe y mi confianza; mi fuerza, mi roca,
mi refugio y mi defensa;
mi verdad también, la clave de mi historia.
. . Tú mi norma única y mi ley, el aire que respiro;
la luz con la que mis ojos ven el mundo y su grandeza;
el corazón con el que amo el mundo y su miseria.
. . Dime tu nombre verdadero, ser de mi ser,
para que yo se lo diga
a los que buscan y no saben qué;
a los que sienten la muerte en el corazón mismo de la vida y piden prodigios, demostraciones;
a los que te arrinconan, pieza de museo
o ilustre personaje histórico;
a los que te reducen a una idea.
Quiero conocerte como tú eres, Jesucristo,
dime tu nombre.
* Imagen: Santo Rostro, 1946, Georges Rouault. El Rostro de Cristo quiere manifestar su amistad y simpatía para cuantos lo admiran y siguen.
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Antonio Vega en ‘El sitio de mi recreo’, nos cantará bellamente desde el cielo azul, buscando regresar al lugar donde nació.
«Si alguno quiere seguirme y no deja atrás a su familia e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz cada día y no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío», s Lucas c.14.
– ¿Qué hará falta para ser un buen discípulo de Cristo?
– ¿Qué me estorba para ser de Cristo?
– ¿Qué significa Jesucristo para mí?
– ¿Qué lugar ocupa en mi vida, en mi corazón, en mis proyectos?
Un apunte de evangelio para examen. En verdad resultó difícil ser buen cristiano. Debiste quitar obstáculos y vencer contrariedades, pensarlo bien y tomar tu decisión, como para una arriesgada aventura, viendo tus fuerzas. Una invitación a tomar en serio la llamada.
– Si lo pones tan difícil, Señor, tendrás pocos seguidores, le dijeron grandes santos como Teresa de Ávila.
– No me bastó creer en Dios, quise seguir a Cristo y vivir como él, quise ser Luz y ser Sal.
– Si la Sal se vuelve sosa no sirve para nada, para ser echada.
El cristiano tomará con calma su propósito y comenzará a caminar, humilde y constante, alegre y confiado, orante, vigilante para no ceder a miedos ni presiones de comodidad o inseguridad.
El buen discípulo, seguidor fiel, estará atento para escuchar la voz y complacer a su Señor:
.. Señor, tú quieres contar conmigo para que eche a andar en misión.
.. Buscaré en silencio y oración cómo servir a mis hermanos.
.. Enséñame, Señor, a escuchar tu voz, yo quiero responder y darte mi vida.
Así en este bello poema de Francesc Malgosa:
Dichosos los que oísteis la llamada
al pleno seguimiento del Maestro,
dichosos cuando puso su mirada
y os quiso para amigo y compañero.
Dichosos si abrazasteis la pobreza
para llenar de Dios vuestras alforjas,
para servirle a él con fortaleza,
con gozo y con amor a todas horas.
Dichosos mensajeros de verdades,
marchando por caminos de la tierra,
predicando bondad contra maldades,
pregonando la paz contra las guerras.
Dichosos, del perdón dispensadores,
dichosos, de los tristes el consuelo,
dichosos, de los hombres servidores,
dichosos, herederos de los cielos.
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Será tradición secular de muchos lugares que imágenes religiosas muy queridas pasarán en la fiesta por calles y plazas, así la Semana santa de la Pasión de Cristo.
# ¿Es correcto que Dios sea representado en imágenes? ¿Por manos y artistas humanos? ¿Desea Dios ser representado? No sabemos.
El Islam no fue la única religión que prohibió las imágenes de Dios. El Judaísmo tuvo una sensibilidad muy similar, también otras culturas y religiones.
– No habrá para ti otros dioses… No te harás escultura ni imagen alguna.
– No te postrarás ante ellas ni les darás culto, yo tu Dios soy un Dios celoso.
– No pondrás en la tierra imágenes ni estatuas para inclinarte ante ellas.
Jesucristo Salvador, siglo xiii
# El cristianismo sin embargo desarrolló una iconografía abundante, para representar a Jesucristo hijo de Dios o la Trinidad. Será así porque Jesús de Nazaret se presentó como imagen, icono del Padre Dios, «Quien me ve a mí, ve al Padre».
Representar las divinas personas no será ofensa sino tradición, cultura, búsqueda de la apariencia del ser de Dios, interés por la presencia y el encuentro, respetando la fe de otras tradiciones y creencias.
– Pintores y escultores dieron vida a personajes bíblicos con gran belleza, invitando a la contemplación. El arte y la belleza llevarán la huella divina. Así la recreación bíblica de Miguel Ángel Buonarroti en las bóvedas de la Capilla Sixtina de Roma, o el icono La Trinidad de Andrei Rublev.
# Al entender humano le será lícito buscar a Dios, desear conocerlo. Será sin embargo difícil llegar al misterio personal divino, si Él no se manifiestare.
Innombrable y oculto, a la vez que íntimo, Dios será siempre mayor que nosotros lo podamos pensar o representar.
«Dios nos habló últimamente por medio de Jesucristo, reflejo de su gloria e impronta de su ser.» /Hebreos c.1.
LEJOS
Si busco a Dios en lo alto
me pierdo en inmenso cielo,
la tierra en silencio
no lo encuentro.
Tu casa sin techo, con frío,
te confundo,
tan pequeño, rechazado y pobre,
tan cerca, paso de largo
y no te veo.
Al fin me hablas viejas palabras,
te siento cercano y humano,
te reconozco amigo y te amo,
te serviré en todo.
Les ofreceré hoy un nuevo texto de los Ejercicios espirituales. Ante un deseo sincero de cambio, buscarán modelos y razones. Eso mismo le ocurrió al santo de Loyola que malherido se propuso imitar al Cristo de los caminos, sobrecogido por el Cristo contemplado en la cruz.
– Jesús de Nazaret pidió al discípulo ¡Carga cada día con tu cruz y sígueme!
– San Pablo dirá: Si estamos crucificados con Cristo, resucitaremos con él.
Ignacio de Loyola expresó sus deseos con este ‘Coloquio’, una reflexión consigo mismo a la vista del Cristo crucificado: ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? No pareció razonable quedar impasible.
DIÁLOGO ANTE CRISTO EN CRUZ
. . Imaginando a Cristo nuestro Señor delante y puesto en cruz, considerar que siendo el Creador vino a hacerse hombre, y de vida eterna a muerte temporal, y así a morir por mis pecados.
. . Otro tanto, mirando a mí mismo, ver lo que hice por Cristo, lo que hago por Cristo, lo que debo hacer por Cristo; viéndolo así colgado en la cruz, discurrir por lo que se ofreciere.
Lo que de verdad moverá a las personas será el amor, el mucho amor recibido que buscas corresponder dando algo a cambio, pobre amor pero sincero.
Así afloran bellos sentimientos y deseos del buen discípulo:
-La admiración, fue el comienzo de muchos pensamientos y decisiones locas, el por qué abre búsquedas y vincula a admiradores y seguidores. -La adoración, acompaña al admirador, él mismo se hace don, entrega total, a la vista del don de la persona admirada, mostrando mucho amor.
-El seguimiento, la decisión más lógica, prometiendo no abandonarlo nunca, pendiente de su palabra y su vida. -El abandono, dejará la propia voluntad para ponerse él y sus cosas en manos del que ama, buscando en todo complacer y servir.
-La correspondencia, razón de ser de sus decisiones, mostrar amor a quien mucho debe, la vida, la vida sobrenatural y todo lo demás.
(Dibujo: san Ignacio en Manresa)
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Vean aquí este pequeño comentario sobre las Siete Palabras de Cristo desde la Cruz, «Las 7 palabras».
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El conocido soneto anónimo ‘No me mueve mi Dios para quererte’, describió una reacción posible, al igual que estos versos en él inspirados:
TÚ ME MUEVES, SEÑOR
No me mueve mi Dios para quererte.
Una sentida oración
recorre los siglos en busca de autor,
siguiendo la mirada de Cristo
delante y puesto en cruz.
Tú me mueves, Señor.
Conmovido ante tanto dolor
confiesa tu admiración y tu amor.
Cómo corresponder,
te preguntas qué hacer
ante tanto amor, qué decir.
Mi silencio es reverencia,
mis palabras solo obediencia.
Con las fiestas ya pasadas recordarán el deseo continuo del Dios eterno de participar como uno más en nuestras jornadas de camino.
– El Señor quiere compartir nuestra amistad, también nuestras desdichas, y colaborar a superarlas. Le satisface encontrarse con cada uno.
= Algunas personas creerán soñar, o vivir una ilusión, para otras buscar y encontrar a Jesucristo será la razón de su vida. «En verdad Él vive», fue el mensaje.
– ¿Cómo no reconocerlo también hoy en mi vida, en la gente, en el emigrante o el enfermo?
En los Evangelios vemos personas que recobraron la vista y el sentido de vida tras haber conocido a Jesús de Nazaret: el ciego del camino, la Samaritana, el joven rico, Nicodemo o los de Emaús, se acercaron a Jesús y conversaron.
La Samaritana buscó sin saber muy bien, y de repente alguien junto al pozo dijo:«Dame de beber». Una alegría grande y contagiosa llenó su corazón.
Encontrarme contigo, Jesús de Nazaret,
es la dicha más grande de mi vida.
Bebiste de mi agua en tu sed,
y saciaste mi sed con agua viva.
Sin olvidar a los primeros conocidos que encontraron al Señor todavía niño, llenándose de infinita alegría: María, José, los pastores y Magos de oriente, Simeón y Ana en Jerusalén.
= Recordaré el testimonio de un buen cristiano días antes de morir, viendo la imagen del Cristo junto a su cama, señaló: ‘Él fue quien salió a buscarme, me encontró y me llamó. Desde entonces ni él me ha dejado a mí ni yo a él’.
A partir de ahí entras en contacto con Él y crecerá en ti el deseo de conocerlo. El Espíritu de Dios te hablará al corazón explicando el sentido de todo, iluminando rincones oscuros.
Verán en comentario un texto de J.A. Pagola recordando la importancia del encuentro personal con Dios al modo de Jesús, será como encontrar un gran tesoro.
= A propósito del film «Noé», pusimos en el blog semanas atrás esta confesión del actor Russell Crowe: «Creo que Dios habita en el interior de cada uno de nosotros». Encontrar a Dios no debiera resultar tan difícil.
Así lo cantó el Salmo 139, actualizado:
“Señor, tú me conoces y estás siempre conmigo, en mi interior. Todo mi ser está en tu mano, lo que siento y vivo por dentro te resulta familiar.
. . Tú sabes mis dudas y conoces mi oscuridad, estás cerca e iluminas todo mi ser.
. . Tú eres mi creador, soy tuyo, te adoro y doy gracias, tú me conoces y respetas, me acompañas y arropas.
. . Tú estás presente en mis pensamientos y acciones, en lo más adentro de mí mismo estás tú, y nada habré de temer porque tú vas conmigo”.
Consideren pues estas palabras del Papa Francisco, buenas para estos días del año:
«Invito a cada cristiano a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por él, de intentarlo cada día sin descanso.»
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Encontrarnos con Jesucristo también ahora nos cambia e ilumina. Escuchen si gustan esta melodía, llena de afecto y buenos deseos, ‘Encontrarme contigo’ del grupo evangélico Satelite, México, 2012.
Noticia sorpresa. El Vaticano ve ahora con buenos ojos la cinta de Pier Paolo Pasolini «El Evangelio según San Mateo».
Los medios católicos, a pesar del declarado ateísmo del director, subrayaron su respeto por los evangelios y por la figura de Cristo.
– Se habló incluso de ‘la mejor película filmada hasta ahora sobre la vida de Jesús’. El autor murió asesinado en 1975 en una playa romana a sus 53 años.
Estrenada hace cincuenta años, septiembre de 1964, durante el Festival de Cine de Venecia, la película fue entonces objeto de censura y escándalo por su estilo ‘poco sagrado’, con un Jesús demasiado humano y sencillo.
En este tiempo del nuevo Papa latino gustó la austeridad de los medios, rodada entre casas y gentes de pueblos del sur de Italia. Agradó también el aire rebelde y el mensaje del protagonista.
Pasolini fue un marxista de su tiempo, y el mensaje de Cristo será rechazado en la película con crueldad, mas también resucitará.
– En ‘El Evangelio según Mateo’ Pasolini consigue crear una obra de inusitada calidad y belleza, donde conviven marxismo y espiritualidad cristiana, sus dos ideologías, en buena armonía.
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Cien años de Pasolini, un poeta en la tempestad
Pasado ya un tiempo de esta entrada y celebrando su Centenario, Bolonia marzo de 1922, recordaremos de Pasolini su faceta de poeta y escritor donde se explica y explicará la propia experiencia familiar y social muy traumática, también su adoración por la madre.
– En una entrevista de octubre 1975, en vísperas de su asesinato, le preguntaron cuál era su calificación profesional preferida a lo que él respondió: ‘En mi pasaporte yo escribo simplemente escritor’.
Súplica a mi madre
Es difícil hablar con palabras de hijo
Cuando en el corazón bien poco lo parezco.
Tu eres la única en el mundo que sabe de mi corazón
Lo que siempre ha sido, antes de cualquier amor.
Por eso lo que debo decirte es horrible
Es dentro de tu gracia que nacen mis angustias,
Eres insustituible, y eso ha condenado
A soledad la vida que me has dado.
Y no quiero estar solo, tengo hambre infinita de amor.
De amor de cuerpos sin alma.
Porque el alma esta en ti
Pero tu eres mi madre y tu amor es mi esclavitud.
Toda mi infancia he sido esclavo de este alto
Compromiso; inmenso; irremediable.
No habría otra forma de sentir la vida
Ni otro perspectiva; pero ya se acabó.
Sobrevivimos con el desasosiego de la vida
Que se rehace por fuera de la razón.
Te suplico, ah, te suplico no quieras morir.
Estoy aquí: solo contigo, en un futuro abril.
* Pier Paolo Pasolini. ‘Poesia en forma de rosa’, 1964.
– Su confesa homosexualidad, que alzó como estandarte, marcó su destino. Pasolini vivió una vida trágica, que transformó en cruzada y fue víctima de una muerte cruel, un derroche de violencia que no merecía.
«Señor, tú eres nuestro Padre;
nosotros somos el barro y tú el alfarero.
Todos somos obra de tu mano» (Isaías c.64).
Traigo unos pensamientos que escuché y me gustaron, para entender mejor a Dios de quien la Biblia hablará en imágenes, por la relación entre el artista y su obra. Cómo adivinar lo que siente mirando sus manos, o al ver su hacer imaginar su propio sentir.
El Dios de Jesús de Nazaret solo quiere la vida y el bien. Jesús así lo manifestó, y sus discípulos continuaron su trabajo de bendecir y curar. También nosotros, si hiciéramos el bien, seremos las manos de Dios.
Manos amigas, sus manos que estrechan las nuestras, manos trabajadoras que acarician y sanan, manos heridas y enclavadas, manos que rezan y salvan.
– En una de sus últimas Catequesis sobre la oración, el Papa Francisco nos dijo: «La nobleza de la oración nos deja en las manos de Dios, esas manos plagadas de amor: las únicas manos seguras que tenemos»
Así como dicen que el rostro refleja el alma, las manos expresan sus deseos y necesidad, como también el menosprecio o el odio. Las manos hablan en silencio.
Estas cuatro imágenes nos ayudarán a caer en la cuenta:
= Manos de alfarero, que trabajan mi arcilla tierna, acariciando le dan forma y belleza, como fragilidad y pobreza. Me dejaré hacer a imagen suya, a imagen de Jesucristo, al que deberé parecerme. Trabajador incansable, haciéndome suyo.
= Manos de padre, que da la mano y acompaña, mi vida en sus manos, él me levanta y abraza, me recibe en la casa y lleva de su mano hasta la mesa preparada. Manos que abrazan mi indigencia y mi pecado, amor dichoso de padre y de madre que conforta.
= Manos de pastor, que guían por un camino llano, nada temo porque él va conmigo. Si me pierdo me toma en sus brazos y cura mis heridas; si cansado y agobiado, él me acaricia y consuela, me anima a seguir el camino. Él vigila mis pasos, dejándome libre.
= Manos de viñador, que cuidan su viña y mi vida, que esperan los frutos, riega la tierra con el sudor de su frente y su agua buena, sus manos podarán lo reseco, limpiarán lo que estorba. Con él, sarmiento unido a la vid, correrá por mis venas su misma vida.
(Textos del Pastor y del Viñador: Salmos 23 y 80; s Juan c.10 y 15)
-Imagen: La Cathédrale, Auguste Rodin (+1917). La Catedral o Arca de la Alianza, dos manos derechas, cuyo espacio interior quiso ser referencia a la arquitectura gótica.
-Vean también el tema en una versión poética, «Manos amigas».
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«Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu» (Lc 23,46).
‘En las manos del Señor’, así nos dijo adiós el Padre Pedro Arrupe (+1991):
«Me siento hoy más que nunca en las manos del Señor. Toda mi vida, desde mi juventud, he deseado estar en las manos del Señor. Y todavía hoy es lo único que deseo. Hoy es el Señor mismo el que tiene toda la iniciativa. Os aseguro que saberme y sentirme totalmente en sus manos es una profunda experiencia.»
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El 15 de mayo 2022 fue canonizado Charles de Foucauld (+1916). Tal vez no un santo sublime, muy consciente de su fragilidad, a la vez con su empeño en confiar sin límite en Dios. Los sueños truncados, sus temores, sus dudas y fracasos, todo en las manos de Dios.
«La figura de Carlos de Foucauld invita a una imitación radical de Jesucristo, suscitada y alimentada por el amor. Su camino espiritual: búsqueda y amor de Jesús, adoración e imitación. Entre sus constantes espirituales la fe en la presencia de Jesús en la Eucaristía.» (Pablo Cervera B.)
Para final pondré esta oración de Foucauld, escrita parece al meditar la oración difícil de Jesús en la Pasión, su confianza y abandono total en las manos del amoroso Padre Dios:
Padre mío,
me abandono en Ti,
pongo mi vida en tus manos,
te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque Te amo, y es para mí
una necesidad de amor el darme,
sin límite, con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre.
(Del Padre Foucauld, encontrarán en su web el texto original francés)
– Tal vez sea cierto, según me dijeron, este dicho tan prometedor: ‘Quien pone todo en las manos de Dios, verá la mano de Dios en todo’.
–En comentario verán una reflexión sobre las manos creadoras de Dios.
–También en comentario un salmo poema anónimo sobre las manos del Alfarero.
Fue un tema de espiritualidad para la fe y un tema de arte para la contemplación, invitando a considerar el interior de Cristo al verlo así cruelmente tratado como un malhechor, habiendo pasado su vida en hacer el bien.
Un Cristo que en Semana santa veremos pasar por nuestras calles, malherido y maniatado, en los tronos del desfile.
Jesús de Nazaret trabajó con sus manos de carpintero hasta los treinta años, que fue al Jordán y Juan lo bautizó. Al final de su vida, en su condena, fue hecho preso y sus manos atadas, más tarde crucificadas. También imaginamos a Cristo orando al Padre, juntas sus manos, temblorosas, suplicantes. Privado de libertad, cesará su tarea humanitaria de bendecir y curar.
– Extendió la mano y tocó al leproso, ¡queda limpio!
– Tomó de la mano a la niña muerta, ella se puso en pie.
– Jesús metió sus dedos en los oídos y tocó la lengua del sordomudo.
– Jesús tomó de la mano al ciego, le aplicó las manos y lo curó.
– Él tomó los cinco panes y los peces, los bendijo y los repartió.
– Jesús extendió la mano y sacó a Pedro del agua.
– Le acercaron unos niños para que les impusiera las manos.
– Los guardias de los judíos prendieron a Jesús y lo ataron.
– Les enseñó las manos y el costado, los discípulos se alegraron.
– Levantando las manos, los bendijo y se alejó de ellos.
(Ecce Homo, Jan Provost, c.1490. ‘Pilato mandó azotar a Jesús, lo sacó fuera y les dijo: Aquí tienen al hombre. Todos gritaron: ¡A la cruz!’)
Tal vez los lectores quedaron a la espera de percibir también la caricia sanadora de las manos del Señor. Será buena ocasión para recordar a sus seguidores la misión que traerá de redimir y humanizar.
– El Padre me envió para liberar a los prisioneros, que los ciegos recuperen la vista y para dar de comer al hambriento, consolar a los tristes y dar cobijo a los sin techo. (Lucas c.4)
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Vean estos versos de Miguel de Unamuno, los gestos del Evangelio:
«Tus manos, las que abrieron a los ciegos
los ojos, los oídos a los sordos;
las que a la hija de Jairo levantaron;
las que en toque de amor como una brisa
de los niños las sueltas cabelleras
acariciaron; las que repartieron
en tu cena nupcial al despedirte
tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
que manan sangre. Cae sobre los ojos
de los que ven; cae sobre los oídos
de los que oyen; sobre los cabellos
de los niños también. Y llueve sangre
de las manos del Cristo taladradas
a tierra que fue manos pedigüeñas
antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
que les devuelva pordiosera vida.
¡Y con ellas apuñas sendos clavos
manejando los remos de tu cruz!»
(El Cristo de Velázquez, III,20)
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Palabras del Papa Francisco sobre las manos llagadas de Cristo, el pasado 31 de diciembre de 2022 en la Homilía funeral por Joseph Ratzinger, el Papa emérito Benedicto xvi:
«Jesús cargó sobre sus hombros todas las consecuencias y dificultades del Evangelio, hasta ver sus manos llagadas por amor: ‘Aquí están mis manos’, le dijo a Tomás, y a cada uno de nosotros: ‘Aquí están mis manos’. Manos llagadas que salen al encuentro y no cesan de ofrecerse para que conozcamos el amor que Dios nos tiene y creamos en él».
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En la ofrenda de sí mismo al Padre y de nosotros mismos al Cristo, esta conocida oración:
«Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; Vos me lo disteis; a Vos Señor lo torno; todo es vuestro disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta.»
Verán ahora las dudas que sus seguidores y demás personas plantearon a Jesús de Nazaret a lo largo de los Evangelios. Vimos ya «Las preguntas de Cristo», las que él dirigió a sus discípulos y a la gente.
Sabemos que algunas preguntas a Cristo fueron «para ponerlo a prueba», otras serán sinceras, sobre su mensaje o sobre el misterio de su persona.
Cristo | Bradi Barth
1 –Juan Bautista extrañado preguntó: ¿Eres tú el que vendrá o esperamos a otro?
2 –Los discípulos buscaron conocerlo más de cerca y mejor: Maestro, ¿dónde vives?
3 –Nicodemo de noche e incrédulo, preguntó: ¿Cómo podrá uno nacer de nuevo?
4 –Al oirlo y ver sus milagros, la gente buscó saber: ¿No es este el hijo del carpintero?
5 –Los fariseos muy críticos preguntaron: ¿Por qué comes con publicanos y pecadores?
6 –Los letrados con desinterés: ¿Cuál es el mandamiento principal? ¿Quién es mi prójimo?
7 –En casa de Simón el fariseo, no aceptaron su compasión: ¿Quién será este que perdona pecados?
8 –Los discípulos admirados se decían: ¿Quién será, pues da órdenes al viento y lo obedece?
9 –El joven y el escriba preguntaron inquietos: ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?
10 –El sumo sacerdote desconfiado preguntó: ¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios?
11 –Pilato quiso saber: ¿Eres tú el rey de los judíos?
12 –En el día final preguntaremos: ¿Cuándo te vimos hambriento, desnudo o enfermo?
Sus respuestas formaron los Evangelios, la novedad de sus propuestas y el misterio de su persona. Buena noticia que cambió los corazones de cuantos creyeron en él. Jesús inspiró confianza, aportará esperanza.
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Recuerden las preguntas del Cardenal Carlos Martini a Jesucristo:
– Quiero saber si me ama a pesar de que he cometido tantas faltas. Yo sé que me ama, pero aun así quisiera escucharlo de nuevo de sus propios labios.
– Le preguntaré si en la muerte me vendrá a buscar, y me recibe. Le pediré que en las horas difíciles, en la despedida o en la muerte, me envíe ángeles, santos o amigos que me tengan de la mano y me ayuden a superar mi temor.
– Antes tenía otras preguntas, hoy le pido que me acepte y no me deje solo.
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Ante los temores de los discípulos en medio de la tempestad, ¿No te importa Señor que nos hundamos?, vean esta oración de san Agustín pidiendo auxilio en medio de su propia tempestad:
¡Señor, sálvanos!
. . Dios mío, que mi corazón agitado por las tempestades encuentre la paz en Ti. Tú mandaste al viento y al mar que se calmaran, ven a apaciguar las agitaciones de mi corazón, tú eres mi único bien.
. . Oh Dios mío, que mi alma liberada de inquietudes de este mundo se oculte a la sombra de tus alas. Que encuentre en ti refrigerio y paz, llena de gozo, cantará: ‘En paz me acuesto y duermo contigo’.
. . Que mi alma descanse, Dios mío, de todo lo que hay bajo el cielo y esté despierta solo para ti, ‘Mi corazón está en vela’. Mi alma estará en paz y segura bajo la protección de tus alas. (Meditaciones c.37)
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Jesús de Nazaret gustó presentarse con apelativos tomados de la vida, una ocasión para darse a conocer. Las expresiones serán de los evangelios. Importará adentrarse en el rico significado y la trascendencia de la persona de JESUCRISTO, como fue llamado muy pronto por los primeros cristianos, que para todos será nuestro SEÑOR.
– Yo soy la Puerta, por la que todos entrarán
– Yo soy el Pastor, que conoce sus ovejas
– Yo soy el Camino – Yo soy la Verdad – Yo soy la Vida – Yo soy el Agua viva, que mana sin cesar – Yo soy el Pan de vida, bajado del cielo – Yo soy el Grano de trigo, que cae en la tierra – Yo soy la Vid verdadera, ustedes mis sarmientos – Yo soy el Vino nuevo, que precisará odres nuevos – Yo soy la Luz del mundo, que quita toda tiniebla – Yo soy el Tesoro escondido, el más valioso
– Yo soy la Resurrección, ¿creen esto? – Yo soy el Maestro – Yo soy el Señor – Yo soy el Siervo, que lava sus pies – Yo soy el Esposo, que llega a la medianoche – Yo soy el Amigo, ustedes serán mis amigos – Yo soy la Palabra de Dios, que habitó en la tierra – Yo soy el Rostro de Dios, para quien me vea – Yo soy el Hijo de Dios – Yo soy el Alfa y la Omega – Yo soy el Principio y el Fin de todo.
Podrán añadir otros nombres que gusten, y describir así la personalidad y tarea de nuestro Salvador que a todos quiere y bendice. Lo que Él fue para unos pocos, continúa siéndolo ahora para muchos más.
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Compartiré los deseos de esta oración, escrita para después de la comunión:
. . Concédenos, Señor, permanecer siempre en ti, perseverar en tu amor, vivir de tu vida y ser conducidos por tu amor.
Lo expresaron estos versos, testigos de un amor sin fin, el discípulo amado que añora la palabra y la presencia. Ocurre en lo humano y lo divino, la unión sufre mal el misterio y la distancia. La oración del corazón acortará distancias.
NADA MÁS
Te adoro y te amo, mi señor,
íntima presencia, abrazo infinito
y mi todo, nada más.
Estar contigo, amigo del alma,
recostado en tu regazo,
señor y dios mío, mi único amor.
Decir mi sentir, llorar contigo
amor, soledad y pena,
tú me quedas, nada más.
Vivir para ti esperando tu venir
y al caer de la tarde descansar,
amor de mi vida, solo en ti, nada más.
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* Imagen: Fra Angelico, Volto di Cristo, 1447, fragmento del fresco, Roma. Algunos relacionaron esta imagen con la Santa Faz de Manoppello (Italia).
Escuchen si gustan esta bella canción de George Harrison, «My Sweet Lord», 1970, deseando también favorecer la comunión entre religiones.
Mi dulce señor, mi señor
Realmente quiero verte señor
Realmente quiero estar contigo
Pero falta mucho tiempo, mi señor.
Realmente quiero conocerte
Realmente quiero ir contigo
Realmente quiero mostrarte, señor
Que no falte mucho tiempo, mi señor (aleluya).