Mártires del amor, Misioneras de la Caridad

ch_Teres_misioneras_Rio«Gozan en los cielos las almas de los santos,
que siguieron las huellas de Cristo;
que por su amor derramaron su sangre,
por ello reinarán con Cristo eternamente».

(Magnificat antiphon for feasts of martyrs)

Ya en tiempo de Pasión y de cruz en calles e iglesias, recuerden el testimonio.

Las hermanas Anselm, Reginette, Margarita y Judith murieron en Yemen, víctimas de la cruel violencia que asola países árabes de Oriente Medio.

Las misioneras del grupo de la Madre Teresa de Calcuta fueron asesinadas el pasado 4 de marzo mientras servían el desayuno a los ancianos y discapacitados, mayormente musulmanes, atendidos en el albergue de Adén. Murieron con los delantales puestos.

Esta fue una de las oraciones que las Misioneras de la Caridad rezaron antes de su martirio, como todos los días al iniciar su jornada:

«Señor, enséñame a ser generosa.
Enséñame a servirte como lo mereces;
a dar y no calcular el costo,
a luchar y no prestar atención a las heridas,
a esforzarme y no buscar descanso,
a trabajar y no pedir recompensa,
excepto saber que hago tu voluntad.»

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Al día siguiente el Papa comentó: «Fueron mártires porque testimoniaron a Cristo y compartieron el puesto de Jesús en la Cruz. Que Madre Teresa acompañe a estas mártires de la caridad e interceda por la paz y el respeto de la vida humana”.

Allá las conocimos años atrás, en las periferias de La Habana. Desde acá hoy nuestra admiración, afecto y gratitud.

EN SANGRE

De blanco teñidas en sangre
llegadas de lejos
testigos de luz entre sombras
dando su amor su tiempo y su vida.

En rojo y en cruz fieles esposas
amigas del cordero de Dios
hermanas de todos
pequeñas señoras.

Manó sangre su gran corazón
la propia vida
y agua limpia abundante
su misma alma.

Su corazón traicionado
como Jesús
cruz de dolor y abrazo
su sed grande de amor.

Francisco de Asís, tres consejos

– Supliqué y recibí el espíritu de sabiduría. La preferí a cetros y tronos, tuve en nada la riqueza. Todo el oro y la plata a su lado es arena y barro; la quise más que a la salud y la belleza, su resplandor no tiene ocaso. (Sabiduría c.7)

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Francisco falleció la noche del 3 de octubre de 1226 en Asís, Italia. El santo de Asís, más actual por la opción del Papa que quiso llamarse por eso Francisco: ¡Cómo quisiera una Iglesia pobre para los más pobres!

En testimonios de la época se cuenta de San Francisco que estando un día en oración, abrió por tres veces el Evangelio y recibió tres consejos de boca del mismo Jesús:

1° Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo, tú vente conmigo.
2° No lleven nada para el camino.
3° El que quiera seguirme que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.

El Señor reveló a Francisco su voluntad de que viviera según el Evangelio, siguiendo los tres consejos.

No os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es voluntad de Dios, lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto. (Romanos c.12)
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Así fue la Sabiduría evangélica de Francisco de Asís:

– Que Dios es Dios. Que Dios es. Saber esto fue la sabiduría del pobre de Asís. Luego quedará ya el silencio de la plenitud. El derrocharse todo a la vez como esas florecillas que viven unos instantes, el tiempo justo para alabar al Creador en su estallido de color… La definitiva madurez del que ya nada espera, sino el regalo de la muerte.
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Oh, vivir junto a ti; siempre a tu lado
descanso hallar y conversar contigo,
ser de tu amor y tu bondad testigo,
tú, de bondad y amor, nunca saciado.

En tu bendito Corazón sagrado
poner la frente y encontrar abrigo,
como la puso tu mejor amigo,
tu dulce Juan, ¡tu compañero amado!

Oh, vivir junto a ti, cual la sencilla
lámpara tenue que callada brilla
entre las sombras de tu templo santo;

y mientras rueda en su bullicio el mundo,
solo contigo, en éxtasis profundo,
darte mi amor y mi abundoso llanto.

–Hernando Holguín, Bogotá, +1921.

Vean también este poema de José M. Pemán, reflejo de un sentir e intimidad deseada, como ocurre en el corazón de Francisco de Asís, de su Señor enamorado:

Se me aclaró el sentido,
de pronto, del paisaje.
Y me sentí total como el latido
de un corazón inmenso, y el mensaje
del Amor a los hombres.

Me di todos los nombres
desde el del alba hasta el de la amapola.
Me entregué sin prudencia y sin escudo.
Y me sentí en la sola
y alta hermosura del Amor, desnudo.

Como advertí tu acento
delgado, mi Señor, por la pradera,
he sido en la ilusión de aquel momento
todos los hombres, yo, en la primavera.

Desde aquel día por los más cimeros
picos de mi esperanza levantado,
estoy de tu hermosura sin linderos
con este amor total enamorado.

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-Imagen: El Greco, San Francisco en oración, fragmento, 1585.

-Cf. Juan M. LLopis, Sabiduría de un pobre, Prólogo.

Las palabras de Cristo, san Juan

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    . . «Señor, tú tienes palabras de vida eterna»
    . . «Nuestro corazón ardía al escuchar sus palabras»

En otra ocasión vimos las preguntas que Jesucristo hizo a la gente y a los discípulos en los Evangelios. Las palabras de Jesús de Nazaret llegaron al corazón,

Leemos en el Evangelio de San Juan, que ‘La Palabra se hizo carne’. Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, asumió nuestra condición humana, la fragilidad, el silencio y también la incomprensión.

Si el evangelio habló de Jesucristo como Palabra, su persona misma será mensaje divino, su vida y la verdad de sus obras, y las palabras que cambiaron la vida de tanta gente. Recordaremos alguna de sus palabras, dirigidas también a nosotros hoy.
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= Vió dos jóvenes inquietos buscando al Mesías, Él les dijo: «Vengan conmigo y verán» -c.1

= Cuando invitado a una fiesta de bodas el vino se terminó, dijo a los criados: «LLenen de agua las tinajas» -c.2

= En el templo vió el comercio y el alboroto, Jesús exclamó: «No conviertan la casa de mi Padre en un mercado» -c.2

= Cuando Nicodemo le mostró su admiración y dificultad, Jesús le dijo: «Habrás de nacer de nuevo» -c.3

= Cuando cansado del camino sentó junto a un pozo, suplicó a una mujer: «Dame de beber» -c.4

= Cerca del templo, Jesús encontró un paralítico abandonado, le pidió: «Levántate, toma tu camilla y ve a tu casa» -c.5

= Cuando vió mucha gente tras él, perdida y hambrienta, dijo: «Dénles ustedes de comer» -c.6

= Con una mujer a punto de ser apedreada, Jesús la defendió: «Yo no te condeno, y no peques más» -c.8

= Conversando con un ciego de nacimiento, hizo barro y untó sus ojos: «Ve ahora a lavarte» -c.9

= Cuando le hablaron de su amigo Lázaro ya muerto, dijo: «Iré a despertarlo… ¡Lázaro, sal afuera!» -c.11

= Jesús en su larga agonía, desde la cruz: «Tengo sed» -c.19

= Desde la cruz, viendo la madre y al discípulo: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» -c.19

= Al final, desde la cruz, entregó el espíritu: «Todo está cumplido» -c.19

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    SEÑOR, tú tienes palabras de vida eterna… Tus palabras guían nuestros pasos

    – Tú dijiste, serán la sal de la tierra …
    – Tú dijiste, perdonen a los que les ofenden …
    – Tú dijiste, sean perfectos como su Padre …
    – Tú dijiste, su tristeza será alegría para siempre …

    SEÑOR, te pedimos que tu palabra guíe nuestros pasos, que acompañe e ilumine nuestras decisiones, haciendo nuestra vida más evangélica.

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Vean esta entrada comentando Las Siete palabras de Cristo desde la Cruz, .
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* En la imagen, el profeta Daniel. Michelangelo Buonarroti pintó entre 1508 y 1512 la bóveda de la Capilla Sixtina por encargo del Papa Julio II. Parece que en lugar del encargo de doce apóstoles, Miguel Ángel pintó a siete Profetas y cinco Sibilas.
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Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven y escucha la súplica ardiente,
ven, Señor, porque ya se hace tarde.

Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.

Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino.

–Antonio Alcalde

La violencia del amor, Oscar Romero

A 35 AÑOS DE SU ASESINATO, MONSEÑOR ROMERO FUE BEATIFICADO

:: Monseñor Óscar Romero, arzobispo de San Salvador desde 1977 hasta su asesinato en marzo 1980, fue en días pasados al fin beatificado por el delegado del Papa Francisco. La ceremonia se celebró con gran regocijo popular en la plaza del Divino Salvador del Mundo, de la capital salvadoreña.

Desde su asesinato, Romero fue considerado por sus fieles «San Romero de América». Como mártir de la justicia, así será reconocido por el mundo y por la propia Iglesia, por su ejemplar entrega a la defensa de los más pobres e indefensos de su pueblo. Hoy, en memoria y admiración, sus amigos desde nicodemoblog.

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:: Semana tras semana, durante tres años, la voz de Monseñor Romero resonó por todo El Salvador, condenando asesinatos y torturas, y exhortando al pueblo a trabajar por la paz y el perdón y por una sociedad más justa. A través de la emisora de su arquidiócesis el país entero estuvo pendiente de sus palabras. Se escuchó en todas partes, sobre todo en los barrios pobres y las aldeas campesinas.

«Jamás hemos predicado violencia.
Solamente la violencia del amor, la que dejó a Cristo clavado en una cruz, la que se hace cada uno para vencer sus egoísmos y para que no haya desigualdades tan crueles entre nosotros.
Esa violencia no es la de la espada, la del odio.
Es la violencia del amor, la de la fraternidad, la que quiere convertir las armas en hoces para el trabajo.»

( O.Romero, 11/1977 )

* Acerca de Monseñor Romero. Nació en una familia humilde de El Salvador el 15 de agosto 1917, en Ciudad Barrios departamento de San Miguel (este). Fue el segundo de ocho hermanos, hijo de Santos y Guadalupe. Fue un incansable luchador de los derechos humanos, abrió las puertas de la Iglesia a los campesinos desplazados. Denunció la violencia militar y fue asesinado en marzo de 1980 para callar su voz en pro de esta lucha. Fue ordenado sacerdote el 4 de abril de 1942 a la edad de 24 años. (Telesur, Caracas, 11/05/2015)

Ejercicios espirituales -2 / el Cristo crucificado

Les ofreceré hoy un nuevo texto de los Ejercicios espirituales. Ante un deseo sincero de cambio, buscarán modelos y razones. Eso mismo le ocurrió al santo de Loyola que malherido se propuso imitar al Cristo de los caminos, sobrecogido por el Cristo contemplado en la cruz.

– Jesús de Nazaret pidió al discípulo ¡Carga cada día con tu cruz y sígueme!
– San Pablo dirá: Si estamos crucificados con Cristo, resucitaremos con él.

Ignacio de Loyola expresó sus deseos con este ‘Coloquio’, una reflexión consigo mismo a la vista del Cristo crucificado: ¿Qué hacer? ¿Cómo reaccionar? No pareció razonable quedar impasible.

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DIÁLOGO ANTE CRISTO EN CRUZ

    . . Imaginando a Cristo nuestro Señor delante y puesto en cruz, considerar que siendo el Creador vino a hacerse hombre, y de vida eterna a muerte temporal, y así a morir por mis pecados.
    . . Otro tanto, mirando a mí mismo, ver lo que hice por Cristo, lo que hago por Cristo, lo que debo hacer por Cristo; viéndolo así colgado en la cruz, discurrir por lo que se ofreciere.

Lo que de verdad moverá a las personas será el amor, el mucho amor recibido que buscas corresponder dando algo a cambio, pobre amor pero sincero.

Así afloran bellos sentimientos y deseos del buen discípulo:

-La admiración, fue el comienzo de muchos pensamientos y decisiones locas, el por qué abre búsquedas y vincula a admiradores y seguidores.
-La adoración, acompaña al admirador, él mismo se hace don, entrega total, a la vista del don de la persona admirada, mostrando mucho amor.

-El seguimiento, la decisión más lógica, prometiendo no abandonarlo nunca, pendiente de su palabra y su vida.
-El abandono, dejará la propia voluntad para ponerse él y sus cosas en manos del que ama, buscando en todo complacer y servir.

-La correspondencia, razón de ser de sus decisiones, mostrar amor a quien mucho debe, la vida, la vida sobrenatural y todo lo demás.

(Dibujo: san Ignacio en Manresa)

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Vean aquí este pequeño comentario sobre las Siete Palabras de Cristo desde la Cruz, «Las 7 palabras».
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El conocido soneto anónimo ‘No me mueve mi Dios para quererte’, describió una reacción posible, al igual que estos versos en él inspirados:

    TÚ ME MUEVES, SEÑOR

    No me mueve mi Dios para quererte.

    Una sentida oración
    recorre los siglos en busca de autor,
    siguiendo la mirada de Cristo
    delante y puesto en cruz.

    Tú me mueves, Señor.

    Conmovido ante tanto dolor
    confiesa tu admiración y tu amor.

    Cómo corresponder,
    te preguntas qué hacer
    ante tanto amor, qué decir.

    Mi silencio es reverencia,
    mis palabras solo obediencia.

    Tú me mueves, Señor .

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Verán también del tema nuestra entrada «Tiempo de pasión, soneto».

El perdón ~ el silencio de Jesús

+ En las fiestas ya pasadas de la Semana santa, leyendo la Pasión de San Mateo, rechinaron en nuestro interior esas piezas difíciles de ajustar en la vida de JESÚS de Nazaret:

    – ¿Por qué no huyó ante la muerte inminente? Tras el beso de Judas, JESÚS dijo: Amigo, lo que has de hacer, hazlo pronto.
    – ¿Por qué no quiso usar la fuerza? Uno sacó su espada y cortó una oreja al criado; JESÚS le dijo: Guarda tu espada.
    – No se defendió ante Caifás y Pilato: Los jefes y los ancianos acusaron. Pilato preguntó: ¿Oyes lo que dicen contra ti? JESÚS guardó silencio.

+ El silencio de JESÚS, su actitud paciente, todavía hoy nos interpela. Con razón él dijo: Todos perderán su fe en mí esta noche… Los discípulos lo dejaron solo y huyeron. Mejor no escandalizarnos de la Pasión del Señor, ni de tanto dolor injusto ahora mismo. Ojalá pudiéramos con fe mirar y decir, sin comprender, como aquel testigo: ¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!

+ ¿No será el silencio de JESÚS su disculpa de tanta ofensa? ¿No será su más íntima oración, la palabra elocuente que nos salva? Su silencio fue entrega y perdón, misterio de amor.
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(1) Imagen: ‘Cristo Todopoderoso’, icono ruso, s. xv, A. Rublev.

(2) Verán más temas en nuestra colección de entradas «Jesucristo», y también en «El Rostro de Cristo», eBook, pdf.

(3) Verán en comentario el Himno de la carta a los Filipenses c.2°, el itinerario de Jesús desde el cielo con el Padre entregado a nosotros como siervo, finalmente sucitado es nuestro Señor.

(4) MARÍA, la madre del Señor, ejemplo de vida interior, de silencio y entrega. Así en esta canción «Madre del Silencio», del grupo universitario chileno ‘Canto Católico’.

Las manos atadas de Cristo

Fue un tema de espiritualidad para la fe y un tema de arte para la contemplación, invitando a considerar el interior de Cristo al verlo así cruelmente tratado como un malhechor, habiendo pasado su vida en hacer el bien.

Un Cristo que en Semana santa veremos pasar por nuestras calles, malherido y maniatado, en los tronos del desfile.

Jesús de Nazaret trabajó con sus manos de carpintero hasta los treinta años, que fue al Jordán y Juan lo bautizó.
Al final de su vida, en su condena, fue hecho preso y sus manos atadas, más tarde crucificadas.
También imaginamos a Cristo orando al Padre, juntas sus manos, temblorosas, suplicantes.
Privado de libertad, cesará su tarea humanitaria de bendecir y curar.

    – Extendió la mano y tocó al leproso, ¡queda limpio!
    – Tomó de la mano a la niña muerta, ella se puso en pie.
    – Jesús metió sus dedos en los oídos y tocó la lengua del sordomudo.
    – Jesús tomó de la mano al ciego, le aplicó las manos y lo curó.
    – Él tomó los cinco panes y los peces, los bendijo y los repartió.
    – Jesús extendió la mano y sacó a Pedro del agua.
    – Le acercaron unos niños para que les impusiera las manos.
    – Los guardias de los judíos prendieron a Jesús y lo ataron.
    – Les enseñó las manos y el costado, los discípulos se alegraron.
    – Levantando las manos, los bendijo y se alejó de ellos.

(Ecce Homo, Jan Provost, c.1490. ‘Pilato mandó azotar a Jesús, lo sacó fuera y les dijo: Aquí tienen al hombre. Todos gritaron: ¡A la cruz!’)

Tal vez los lectores quedaron a la espera de percibir también la caricia sanadora de las manos del Señor. Será buena ocasión para recordar a sus seguidores la misión que traerá de redimir y humanizar.

    – El Padre me envió para liberar a los prisioneros, que los ciegos recuperen la vista y para dar de comer al hambriento, consolar a los tristes y dar cobijo a los sin techo. (Lucas c.4)

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Vean estos versos de Miguel de Unamuno, los gestos del Evangelio:

    «Tus manos, las que abrieron a los ciegos
    los ojos, los oídos a los sordos;
    las que a la hija de Jairo levantaron;
    las que en toque de amor como una brisa
    de los niños las sueltas cabelleras
    acariciaron; las que repartieron
    en tu cena nupcial al despedirte
    tu pan que era tu cuerpo, hoy son dos fuentes
    que manan sangre. Cae sobre los ojos
    de los que ven; cae sobre los oídos
    de los que oyen; sobre los cabellos
    de los niños también. Y llueve sangre
    de las manos del Cristo taladradas
    a tierra que fue manos pedigüeñas
    antaño y aún a Dios se alzan pidiendo
    que les devuelva pordiosera vida.
    ¡Y con ellas apuñas sendos clavos
    manejando los remos de tu cruz!»

    (El Cristo de Velázquez, III,20)

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Palabras del Papa Francisco sobre las manos llagadas de Cristo, el pasado 31 de diciembre de 2022 en la Homilía funeral por Joseph Ratzinger, el Papa emérito Benedicto xvi:

«Jesús cargó sobre sus hombros todas las consecuencias y dificultades del Evangelio, hasta ver sus manos llagadas por amor: ‘Aquí están mis manos’, le dijo a Tomás, y a cada uno de nosotros: ‘Aquí están mis manos’. Manos llagadas que salen al encuentro y no cesan de ofrecerse para que conozcamos el amor que Dios nos tiene y creamos en él».

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En la ofrenda de sí mismo al Padre y de nosotros mismos al Cristo, esta conocida oración:

«Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer; Vos me lo disteis; a Vos Señor lo torno; todo es vuestro disponed a toda vuestra voluntad, dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta.»

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= Podrán leer más temas sobre Jesucristo en «El Rostro de Cristo», y también en «Jesucristo», eBook, pdf.

= Sus manos crucificadas,. Vean aquí este post con «Las 7 palabras desde la cruz»

Amor eterno / el precio de la vida

# Para el creyente se tratará de una inacabada historia de amor. No recuerdo bien dónde leí este cuentecito. No dejará de impactarme al releerlo, entre ingenuidad y ficción. El Señor prosigue su tarea de rescatarnos de las poderosas garras del mal y de la muerte.

    «Un día Satanás y Jesús estaban conversando. Satanás acababa de ir al Jardín del Edén, y estaba mofándose y riéndose diciendo:

    – Sí, Señor, acabo de apoderarme del mundo lleno de gente de allá abajo. Les tendí una trampa, usé cebo que sabía que no podrían resistir ¡Cayeron todos!
    – ¿Qué vas a hacer con ellos? Preguntó Jesús.
    – Ah, me voy a divertir con ellos. Respondió Satanás. Les enseñaré cómo casarse y divorciarse, cómo odiar y abusar uno del otro, y les enseñaré a inventar armas y bombas para que se destruyan entre sí.
    – ¿Y qué harás cuando te canses de ellos? Le preguntó Jesús.
    – Ah, los mataré. Dijo Satanás con la mirada llena de odio y orgullo.

    – ¿Cuánto quieres por ellos? Preguntó Jesús.
    – Tú no quieres a esa gente. Ellos no son buenos ¿Por qué los querrías tomar? Tú los tomas y ellos te odian. Escupirán a tu rostro, te maldecirán y te matarán ¡Tú no quieres a esa gente!
    – ¿Cuánto? Preguntó nuevamente Jesús.
    Satanás miró a Jesús y sarcásticamente respondió:
    – Toda tu sangre, tus lágrimas, y tu vida.
    – Jesús dijo: ¡HECHO!
    Y así fue como pagó el precio»

Es el amor eterno, el amor de Dios que no falla nunca, que ama siempre, que disculpa y abraza sin cesar a sus hijos, al que marchó y al que se quedó, es el amor extremo del Padre que nos contó el Hijo.

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# Añadiré unos versos de Miguel de Unamuno, de su gran poema «El Cristo de Velázquez», confesión amorosa ante la figura crucificada tan llena de dolor y de misterio.

    «Con tu visión de amor a cuyo atisbo
    nada se escapa, envuelves al pecado,
    y al perdonar al hombre de su culpa
    no te perdonas a Ti mismo, el único
    hijo de Hombre de pecado libre,
    mas el único Tú que lo comprende.
    Y así tomaste sobre Ti el pecado,
    del bien y el mal la triste ciencia amarga,
    la que te hace ser Dios siendo al par hombre,
    pues te has hecho pecado por nosotros,
    y el cielo pueblas de almas que le arrancas
    al mundo, de energías al ladrón.»

    (III, 3)

* Imagen: Rostro de Cristo, K Argüello.
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# Vean también este Soneto anónimo «A Cristo crucificado», cantado por Ximena Gray.

¿Qué es orar? Es amistad

# Orar es conversar con Dios para alabar, agradecer o pedir. En su presencia, cerca de él, para recibir luz y calor, acoger su amor y su aliento, escuchar su voz. Orar supone la fe, al menos desearla.

    – Orar es amar y ser amado, una necesidad vital de Dios y de nosotros.
    – Orar es hablar y escuchar, mirar y esperar, pero sobre todo amar.

# La relación de amistad y confianza será clave para entender la oración. Tanto en Abraham como en Moisés fue habitual hablar con Dios, así llegaron a ser ‘amigos de Dios’.

    . . La amistad vendrá con el trato: ‘Orar es tratar de amistad, estando mucho a solas con quien sabemos que nos ama’, escribió Santa Teresa.

    . . Para madre Teresa de Calcuta será importante el silencio porque ‘lo que cuenta no son nuestras palabras sino lo que él nos dice’.

# En Jesús de Nazaret orar será un ejercicio de abandono en el Padre, una relación confiada a veces difícil. Cuando oren digan «Padre, hágase tu voluntad», y desde la cruz «En tus manos encomiendo mi espíritu».

Conocerán esta oración de abandono de Charles de Foucauld, tal vez meditando la oración de Jesús en Getsemaní:

    «Padre mío, me abandono en Ti,
    haz de mí lo que quieras,
    pongo mi vida en tus manos,
    te la doy, Dios mío,
    con todo el amor de mi corazón,
    porque Te amo, y es para mí
    una necesidad de amor el darme,
    sin límite, con una infinita confianza,
    porque Tú eres mi Padre.»

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* Imagen: Anunciación, Fra Angélico, 1430. El Evangelio, san Lucas c.1, expresa respeto, afecto y entrega mutua.

(Podrán leer más del tema en «Como orar», eBook, 74 pg, pdf)

Pasión en verso

# Tiempo de cruces y pesares, ahora además para muchos. En la pena importa hablar a solas con la cruz y el crucificado, reconocer la propia impotencia para ‘desclavar’ y quitar cruces. Viene al recuerdo la copla de Antonio Machado que cantará Joan Manel Serrat:

«Dijo una voz popular:
¿Quién me presta una escalera
para subir al madero
para quitarle los clavos
a Jesús el Nazareno?»

# Para los días que vienen ofrece aquí su poema doloroso Juan M. Llopis, interpelación y súplica. Por ese Cristo, esos cristos, que estos días y cada día pasan por nuestro lado.

«Los soldados se juegan a los dados
tu túnica sagrada
y desean tu muerte, confiando
poder marcharse a casa.

Ellos no te conocen.
De Ti no saben nada.

Un año, dos mil años esperando
la mano amiga, que quiera desclavarte,
y arranque del madero el duro clavo,
para cargar tu carga y aliviarte.

Unos no te conocen.
Otros no hacemos nada.

Conozco, señor, tu sufrimiento,
quiero coger tu cruz ensangrentada
y aligerarte, con mis manos, de su peso.
Mas pasas por mi lado y… no hago nada.»

( Ver nuestro post «Tiempo de pasión» )