Conocer a Dios


    – En el principio ya existió la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
    – A Dios nadie lo vio jamás. El Hijo único que está en el Padre, es quien nos lo dio a conocer. (s.Juan c.1
    – La autenticidad de su fe merecerá premio . . No lo vieron todavía pero lo aman y creen en él, y se alegran con un gozo grande.
    (1ªPedro c.1

Filósofos y teólogos elucubraron sobre el ser de Dios y su existencia. Si dios está en el principio de todo, incluso para la razón, cómo conocerlo si él no se manifiesta. Alguna teología moderna negó esta posibilidad, mas cómo saber lo que piensa y quiere, si no escuchamos su voz ni vemos su rostro.

Eres la luz, pero en tu rayo
lanzas el día o la tiniebla:
ciegas los ojos del soberbio,
curas al pobre su ceguera.

– El salmo 94 habló del deseo de ver ÿ escuchar a Dios ¡Ojalá escuchen hoy la voz del Señor! Quedamos a la espera.
– San Pedro celebró nuestra fe : ‘Creyeron en él y lo amaron sin verlo’, fiados en la experiencia de los testigos.
– Un apóstol pidió a Jesús : ¡Muéstranos al Padre! y le respondió ‘Felipe, tanto tiempo y no me conoces; quien me ve a mí, vio al Padre’.
– Jesús fue imagen y presencia de Dios, oculto en lo fragil y humano, así también ahora en la eucaristía, en nosotros y en el pobre y el enfermo.

El apóstol Juan, discípulo amado, comenzó su primera carta con este claro y definitivo testimonio personal :

    «Lo que existió desde el principio, lo que oímos y vimos con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca de la Palabra de la vida, pues la vida se manifestó y nosotros la vimos, damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó»

Todo esto y muchas cosas más, despertó la poesía de la monja jerónima Cristina de Arteaga (+1984).

    Mis ojos, mis pobres ojos
    que acaban de despertar
    los hiciste para ver,
    no solo para llorar.

    Haz que sepa adivinar
    entre las sombras la luz,
    que nunca me ciegue el mal
    ni olvide que existes tú.

    Que, cuando llegue el dolor,
    que yo sé que llegará,
    no se me enturbie el amor,
    ni se me nuble la paz.

    Sostén ahora mi fe,
    pues, cuando llegue a tu hogar,
    con mis ojos te veré
    y mi llanto cesará.

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–Imagen : El Papa León portando la Eucaristía el día del Corpus Christi, presencia de Dios por las calles de Madrid, España, junio 2026.
–Así la experiencia que describe el pequeño poema «Veante mis ojos».

–Podrán ver aquí, «Buscar a Dios», y también «Dónde está Dios»
–Y nuestro antiguo post «Oración del ciego. Claro de luna»
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Eres mi Padre – Xtreme Kids – México

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